Rosy RAMALES
Eva Diego Cruz y José Antonio Estefan Guillessen un día decidieron militar en el PVEM y ahí echaron raíces. A pesar de las alianzas electorales, no suelen figurar en reuniones internas de los partidos aliados o “comer del mismo plato” con sus dirigencias; su colaboración ha sido estrictamente parlamentaria y electoral. Caso contrario de otros cuadros, que tienen un pie en el Verde y otro en Morena.
No es el caso del senador Luis Alfonso Silva Romo, quien ha sido militante de Morena, pero por un acuerdo político y mediante un convenio de coalición, forma parte de la bancada del PVEM en la Cámara Alta, donde actúa como tal y defiende los proyectos del Verde, así como los de la coalición. Así lo asumen ambos partidos.
Tampoco es el caso de Raymundo Chagoya Villanueva, presidente municipal de Oaxaca de Juárez, quien también ha sido un cuadro identificado con Morena, pero por acuerdo político fue postulado en común por el PVEM y el entonces partido Fuerza por México Oaxaca. Después decidió afiliarse a Morena. Y esto no es traición, sino definición. Pero el Verde no se lo perdona.
Gabriela Pérez López debutó en política ingresando al Congreso del Estado como la diputada joven del PRI vía plurinominal, apenas la Legislatura anterior. Poco después, renunció tanto a la bancada como al partido. Justo a tiempo para el cumplimiento de requisitos para la reelección postulada por otro partido político: El Verde.
Gaby es muy afín a Morena, o al menos eso proyectan sus apariciones en eventos del partido guinda. Incluso, en distintos momentos ha sonado el run-run de que dejará al Verde para mudarse a Morena. Cosa que no ha sucedido. Puede que sea solo eso, un falso run run. Puede que no se haya decidido aún. Puede que se decidió por el Verde.
En fin. En su reciente visita a Oaxaca, Arturo Escobar, miembro de la dirigencia nacional del PVEM, enunció una serie de cualidades que deben reunir las mujeres y los hombres que aspiren a la candidatura del Verde a la presidencia municipal de la capital oaxaqueña: Liderazgo, trabajo territorial, asumir las causas del partido y la ideología. “Que sea de nuestra filas”, dijo.
Entonces, ¿por qué no mejor Eva Diego en vez de Gaby Pérez? ¿Por qué no Pepe Estefan en vez de cualquier otra propuesta?
Eva ya alzó la mano. Y Arturo Escobar dijo: “En el momento que ella levante medianamente la mano, yo se la tomo y la pongo arriba…”
Ahora ¿qué procede?
Eva ya tiene muchos años en el Verde. También Pepe. Ambos (pero sobre todo Eva) llegaron a este partido cuando apenas despuntaba en Oaxaca, por lo mismo sin la certeza de obtener un cargo de elección popular tan fácilmente como ahora mediante un convenio de coalición. Y han picado piedra. A Eva le encanta el trabajo territorial. Pepe se afana como dirigente estatal.
Entonces, es justo reconocer ese trabajo y esa lealtad.
Eva debió ser la senadora de primera minoría del Verde, en vez de Laura Estrada Mauro, quien una vez asumido el cargo se mudó a la bancada de Morena, partido al cual realmente pertenece. Y, sin embargo, la dirigencia nacional del PVEM no se enojó con ella, o al menos no públicamente como sí lo hizo con Raymundo Chagoya.
Pepe debió ser el senador plurinominal del Verde en vez de Luis Alfonso o el diputado federal de representación proporcional en vez del ex priista Alejandro Avilés Álvarez. O el presidente municipal en vez de Raymundo Chagoya. O el diputado local en lugar del montón de morenistas que se camuflajearon de candidatos y candidatas del PVEM.
Vaya, sin restar méritos propios a quienes ocuparon los espacios del Verde. Pero si la dirigencia nacional del Verde pide lealtad, trabajo territorial, liderazgo, ideología, mismas causas, entonces debe postular prioritariamente a sus cuadros probados.
Incluso, así se evitará que el Verde sea utilizado como trampolín político. Cosa que ya no se quiere en este partido, según dijo Arturo Escobar.
A ver si es cierto, porque en elecciones anteriores el Verde, sobre todo en las del 2024, fue usado como trampolín político, al menos en Oaxaca. Pululan los priistas que aparecen actuando por parte del PVEM, quien sabe si como militantes o como invitados. Por cierto, muchos de ellos criticaron hasta la saciedad a Raúl Bolaños Cacho Cué cuando por un convenio de coalición entre el PRI el Verde, el Verde lo sigló para formar parte de su bancada en la Cámara de Diputados; y de ahí, Raúl echó raíces en las filas verdes.
Su incursión en el Verde fue producto de un acuerdo político entre dos partidos; no fue producto del hundimiento del PRI, como muchos que de priistas se convirtieron en verdes o en morenistas solamente para obtener cargos.
En fin, se entiende que si el PVEM se dejó usar como trampolín político y como partido espejo de Morena, también alguna ventaja se llevó: Ganó votos. Empero, ahora su jugada debe ser más inteligente: Conservar el mayor número de sus espacios, sin sacrificar las alianzas electorales.
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