CRÓNICA POLÍTICA: La intención de voto ¿cómo va en 2024 y cómo era en el 2018?

Rosy RAMALES

Revisando algunas encuestas del 2018 y del 2024, la intención de voto para la elección presidencial es muy similar respecto de la candidatura morenista. 

Hace seis años, en marzo el resultado de algunas encuestas ubicaban a Andrés Manuel López Obrador entre el 30 y 50%. En el mes en curso, la encuesta de El Financiero refleja una intención de voto del 50% hacia Claudia Sheinbaum Pardo.

Y respecto de las diputaciones federales de la coalición “Juntos Hagamos Historia” (Morena-PT-PES) la intención de voto andaba en el 30%. Poquito más menos, para las senadurías por la misma opción política en el 2018.

Para las elecciones de junio próximo, curiosamente tal intención parece más alta (10 puntos más), quizá se deba al crecimiento del listado nominal o porque en realidad existe una expectativa en la conformación del Congreso de la Unión.

En el 2018 la intención de voto para el PRI (partido que gobernaba entonces) y para el PAN en la elección legislativa era del 19 y 20% en marzo de aquél año. Ahora, conforme la encuesta de El Financiero, a estas alturas Acción Nacional mantiene ese mismo puntaje, pero el del PRI es 10 puntos más bajo.

Hace seis años ya cerca del día de la jornada electoral, la intención de voto se incrementó para todas las opciones políticas, pero más hacia aquella que no había gobernado nunca antes el país y que ofrecía un cambio.

A ver cómo cierran las encuestas en 2024. Por cierto, toda encuesta no tiene la verdad absoluta ni refleja resultados electorales; solamente sirven como referentes para armar estrategias y para tomar decisiones en los cuartos de guerra de partidos políticos, coaliciones y candidaturas.

Porque, miren, además hay factores a considerar: 

Morena y aliados ya no representan la opción nueva, fresca, de esperanza. El partido guinda ya lleva en el poder presidencial seis años; gobierna en 22 entidades federativas, y tiene mayoría en alrededor de 20 congresos locales. Además, como coalición legislativa de facto también ha operado seis años en el Congreso de la Unión. 

El PRI, el PAN y el PRD, ni juntos ni en lo individual pudieran posicionarse como una opción fuerte, competitiva, imparable, cuyo triunfo se oliera desde este momento, como se olía la victoria de Morena hace seis años. Sí, son una opción, pero no contundente al menos en este momento.

Morena hace seis años hizo alianza con la sociedad civil, con intelectuales, con académicos, con artistas, con empresarios; ahora, la hizo con ex priistas y ex panistas. Y eso no gusta a la ciudadanía, ya se verá si lo expresa en las urnas electorales.

Aunque ahora Morena tiene algo a su favor: El voto generado merced a los programas sociales; el llamado voto cautivo. 

Pero también la oposición tiene elementos a su favor. Por ejemplo, el enojo de la ciudadanía hacia el gobierno federal encabezado por AMLO principalmente por la inseguridad en el país.

En fin, a ver qué dice el electorado el dos de junio próximo. Quizá parte decida abstenerse o anular su voto.

Por lo pronto ya empezaron las campañas electorales federales para las próximas elecciones, que el oficialismo pretende ganar como “carro completo”; mientras la oposición pretende arrebatarle la Presidencia de la República o al menos ganar la mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión.

(Encuesta publicada en El Financiero) https://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-2018/lopez-obrador-llega-a-50-en-preferencias-y-amplia-su-ventaja/

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rosyrama@hotmail.com

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