*.- Factores
*.- Prospectos a gobernador
Rosy RAMALES
Con una correlación de fuerzas electorales distinta a la del 2010, Oaxaca se aproxima a su proceso electoral para las elecciones del 2016 de gobernador, diputados al Congreso del Estado y concejales a los ayuntamientos.
En el 2010, el PRI pierde su hegemonía local en las tres elecciones, y por primera vez es derrotado en la gubernatura por una coalición izquierda-derecha conformada por el PRD-PAN-PT y Convergencia, la cual hizo alianzas fácticas con grupos de poder político y económico de Oaxaca, incluso de filiación priista, y con organizaciones sociales, entre ellas la misma Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), aunque ésta ha sido negada.
En el contexto de aquél relevo sexenal privaba en Oaxaca un ambiente de verdadero hartazgo por la imperante corrupción en el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, quien, por cierto, extrañamente fue exonerado. Había una diversidad de organizaciones “sociales” envalentonadas como la autodenominada Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), cuyo líder, Flavio Sosa Villavicencio, se convertiría más tarde en diputado local plurinominal; los “appistas” estaban montados en el movimiento magisterial que se venía arrastrando desde el 2006, y donde actuaron hasta atencos.
Grosso modo ese era el contexto preelectoral en el 2010, cuya elección arrojó el más crudo resultado para el PRI, al cual no le alcanzaron los votos aún coaligado con el PVEM. Porque además, a su entonces candidato, Eviel Pérez Magaña, le pesó como una lápida la imagen del gobierno de Ulises, su padrinazgo y su error de imponerle a todo el equipo de campaña; Ruiz Ortiz prácticamente hablaba y decidía por el abanderado de la coalición “Por la transformación de Oaxaca”.
Además, el candidato traía a cuestas el riesgo de la rivalidad entre el ex gobernador José Murat Casab y el entonces gobernador Ruiz Ortiz. Fue un secreto a voces que aquél jamás se sumó en los hechos; incluso, se habló de una alianza fáctica con el candidato de la coalición izquierda-derecha “Unidos por la paz y el progreso”, Gabino Cué Montegudo, cuyo bono democrático era demasiado alto, tenía el perfil de un candidato natural de arrastre y generó grandes expectativas en el electorado.
El resultado de la elección fue contundente a favor de la coalición izquierda-derecha en las tres elecciones, y Cué ganaba por 733 mil 783 votos, contra 613 mil 651 votos obtenidos por Eviel. El PRI también perdía su mayoría absoluta en el Congreso del Estado y la mayoría de los 153 municipios regidos electoralmente por el sistema de partidos políticos, de un total de 570; el resto, 417, se rigen por Sistemas Normativos Internos.
Así el PRI perdió prácticamente todo en el 2010, pero siguió siendo la primera fuerza electoral pues como partido político obtuvo en la elección de gobernador 584 mil 977 votos, según los datos del cómputo distrital del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), contra 316 mil 978 votos obtenidos por el PAN y contra 302 mil 500 votos del PRD, que quedaron como segunda y tercera fuerza, respectivamente.
El cuarto lugar fue para el entonces Partido Convergencia con 65 mil 726 votos y en quinta posición quedó el Partido Unidad Popular (PUP) de registro local con 48 mil 972; en la sexta, el PT con 48 mil 579 votos; en la séptima, el PVEM 28 mil 674, y en última posición el Panal con 20 mil 178 votos.
Para las elecciones locales del 2013, ambas coaliciones volvieron a enfrentarse aunque con variaciones en su denominación o en su integración. PRI-PVEM fueron juntos, y también PRD-PAN y PT, Convergencia ya no existía para entonces y Movimiento Ciudadano compitió solo.
En la usanza priista, se trataba de la “elección del gobernador” con su coalición, pero no consiguieron ganar los 25 distritos electorales locales ni la mayoría de las presidencias municipales por el régimen de partidos políticos.
El PRI tampoco pudo recuperar su mayoría absoluta en el Congreso del Estado, pero prácticamente conservó el mismo número de diputados que ganó en 2010, aunque en diferentes distritos electorales; la elección del 2013 le reportó 11 diputaciones de mayoría relativa y seis de representación proporcional, que en total hacen 17 de los 42 que integran el Congreso, constituyendo el grupo parlamentario con más diputados, pero sin que pueda legislar por sí mismo.
En cuanto a la votación en la elección del 2013 de diputados locales de mayoría, la correlación de fuerzas quedó de la siguiente manera, contando de primero al último lugar: PRI, 433 mil 204 votos; PRD, 276 mil 556; PAN, 185 mil 732; MC, 95 mil 108; PUP, 92 mil 752; Panal, 68 mil 887; Partido Social Demócrata (de registro estatal), 46 mil 467; PT, 45 mil 489; y PVEM, 42 mil 426.
Y aunque el ánimo en las elecciones locales es distinto al de las elecciones federales, solo para efectos de comparar cifras, cabe citar los resultados de la jornada electoral del 7 de junio del 2015: PRI, 295 mil 589 votos; PRD, 208 mil 826; Morena, 137 mil 227; PAN, 100 mil 183; PES, 41 mil 974; PVEM, 41 mil 824; Panal, 34 mil 788; MC, 28 mil 284; PVEM, 26 mil 471; y PH, 12 mil 308.
¡El PRI perdió más de 100 mil votos, considerando que el histórico de su votación ha sido en promedio de 400 mil! Fue la debacle del PAN, y el posicionamiento de Morena.
Las elecciones 2015 en Oaxaca han sido tan sui géneris que hasta provocó sentencias, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, donde los magistrados electorales no anularon los comicios en los distritos donde se registró violencia generalizada o la no instalación de casillas en más del 20% como fue, por ejemplo, el caso del distrito de Teotitlán de Flores Magón; por el contrario, privilegiaron la participación ciudadana a pesar del boicot electoral de la Sección 22 del SNTE.
Por eso, por ser tan sui géneris, tal vez sea necesario considerarla para las proyecciones sobre las elecciones locales del 2016, cuyo proceso electoral iniciará el ocho de octubre próximo. Por cierto, los comicios del 2015 le reportaron al PRI siete diputaciones federales de mayoría relativa de un total de 11, el resto las ganó la coalición PRD-PT; sin embargo, en votación el Revolucionario Institucional se cayó.
En las elecciones presidenciales del 2012, el PRI solo ganó el distrito de Juchitán de Zaragoza, pues la presencia de Andrés Manuel López Obrador hizo que la coalición de izquierda arrasara en el estado de Oaxaca, su bastión, y donde en los comicios del siete de junio del 2015, Morena de un salto se ubicó en tercer lugar desplazando al PAN.
Si para las elecciones del 2016, la tendencia fuese el resultado del pasado 7 de junio, el PRI estaría perdido frente a una coalición total de izquierdas, incluyendo a Morena; incluso, el riesgo es prevalente con una coalición PRD-PAN más algunos de los partidos con registro nacional y estatal.
Pero también existe el riego para la izquierda, porque la fuerza de Morena puede partirla y pulverizar el voto progresista, considerando, además, que el partido de AMLO tiene de su lado a diversas organizaciones sociales e indígenas, además de por lo menos un partido local, hasta el momento. Sin embargo, también tiene en contra la mudanza a sus filas de lo peorcito del PRD.
FACTORES
Para la elección del 2016 a Gobernador de Oaxaca, además de los números, hay factores adicionales a considerar como los siguientes:
Uno: El papel de la Sección 22 del SNTE, que sin poder económico puede ser ya no determinante tanto en las votaciones como en las acciones de boicot.
Dos: El papel de tres ex Gobernadores: Los priistas Ulises Ruiz Ortiz y José Murat Casab, quienes siguen gozando del rechazo de buena parte de las ciudadanas y ciudadanos de este estado; el padrinazgo de alguno de ellos de la candidatura representaría la derrota. Y el hoy panista Diódoro Carrasco Altamirano, quien seguramente respaldará al candidato de una eventual coalición izquierda-derecha.
Tres: El perfil y la aceptación de los candidatos por parte del electorado.
Cuatro: La unidad en los partidos políticos.
Cuatro: Los candidatos independientes.
PROSPECTOS A CANDIDATOS A GOBERNADOR POR PARTIDO:
PRI: Eviel Pérez Magaña, Alejandro Murat Hinojosa, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva, Samuel Gurrión Matías, Mariana Benítez Tiburcio, María de las Nieves García Fernández, José Antonio Hernández Fraguas y Javier Villacaña Jiménez; incluso, Gerardo Gutiérrez Candiani.
PRD: José Antonio Estefan Garfias, Francisco Martínez Neri y Benjamín Robles Montoya, quien acaba de romper con el Gobernador de Oaxaca.
PAN: Eufrosina Cruz Mendoza.
Morena: Salomón Jara Cruz o, dado el caso, Benjamín Robles Montoya, quien tampoco aquí la tiene segura.
Independientes: Benjamín Robles Montoya y, llegado el caso, Samuel Gurrión Matías.
CIRCUNSTANCIAS RUMBO AL 2016
Del 2010 rumbo al 2016 las circunstancias ha cambiado en el estado de Oaxaca, donde el PRI es oposición sin haber desempeñado su papel a cabalidad. Más bien, no ha sabido ser oposición. El gobierno de Gabino Cué ha conquistado la conciencia de varios de los cuadros priistas.
Sin embargo, el gobierno de la “transición democrática” se ha quedado en la alternancia; incluso, con serios señalamientos de corrupción en dependencias de importancia como las Secretarías de Salud, de la Infraestructuras y en la de Desarrollo Agropecuario, de donde salió Salomón Jara para irse a Morena.
El golpe de timón que en materia educativa dio Cué (obligado por el Gobierno Federal) ha representado una tablita de salvación a su desgastada imagen como Gobernador de Oaxaca, cuyo ejercicio tampoco ha redituado copiosos éxitos electorales.
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Correo: rosyrama@hotmail.com
Columna publicada también en http://www.sdpnoticias.com/nacional/2015/09/01/conica-politica-la-sucesion-de-oaxaca-en-numeros
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