CRÓNICA POLÍTICA: Llegó la hora para nuevos partidos políticos, ¿pluralismo o membretes?

Rosy RAMALES

Dice el refrán No hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague”. Este 25 de junio concluye el plazo de 60 días hábiles —iniciado el 31 de marzo— para que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) resuelva sobre las solicitudes de registro de nuevos partidos políticos nacionales.

Cosa que debería ser razón suficiente para saltar de gusto, porque el pluralismo político fortalece la democracia, al menos en teoría. Supone un canal de las minorías,  un contrapeso frente a la concentración de poder y soluciones a problemáticas sociales.

Así debería de ser. Pero en la praxis en nuestro país es tanto como invocar la frase de la canción que dice “A qué le tiras cuando sueñas mexicano”. El pluralismo político no pinta ni con los partidos tradicionales, ni con nuevos partidos; es un pluralismo de membrete, porque así conviene a la chiquillada o porque el partido en el poder los reduce a la nada. Ocurrió con el PRI, ocurre con Morena, pasando por el PAN.

En este momento las áreas competentes del INE ya deben tener listo el Proyecto de Acuerdo para someterlo a la consideración del Consejo General a más tardar el próximo jueves para en su caso dar luz verde a cuatro nuevos partidos políticos, salvo que las consejerías den revés a alguna, a algunas o a todas las organizaciones finalistas por situciones fraudulentas.

Cuatro de un total de 89 organizaciones que en el momento procesal oportuno notificaron su intención al INE de constitutuirse como partidos políticos; de las cuales 7 resultaron no procedentes, y 82 procedentes. En el curso del procedimiento 31 organizaciones se desistieron, y al final solo cinco presentaron su solicitud de registro:

Interacción y Empatía para Todos, A.C. (Partido Interacción Empática); Construyendo Sociedades de Paz, A.C. (Partido PAZ); México Tiene Vida, A.C. (México Tiene Vida); Personas Sumando en 2025, A.C. (Somos México); y Agrupación Política Nacional Que Siga la Democracia (Que Siga la Democracia). En el informe del INE la primera tiene la siguiente anotación: “La organización en cita no celebró asamblea alguna.” 

Así que las organizaciones finalistas son cuatro. Digamos, dos opositoras al régimen morenista y dos oficialistas hasta el tuétano, o, al menos algunos de sus dirigentes. Por un lado, el pretendido PAZ tiene antecedentes políticos en los partidos Encuentro Social (PES) y Encuentro Solidario (PES). Por el otro, la agrupación Que Siga la Democracia tiene su origen directo en la promoción de la revocación de mandato a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Las otras dos, ya saben: La neolonesa México Tiene Vida, A.C. y el pretendido partido “Somos México”, se cuecen en la olla opositora.

Se supone que si llegaron a finales es porque cumplieron todos los requisitos mínimos para constituirse como partido político. Se supone, porque siempre hay situaciones indebidas como, por ejemplo, la intromisión de sindicatos o de alguna Iglesia en las asambleas constitutivas. Incluso, puede darse el caso del incumplimiento del número de afiliados.

Por cierto, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (de esas cosas sorprendentes en la era de la 4T) no le dio la razón a Morena en reclamar varios miles de afiliados encontrados en los padrones de las organizaciones que pretenden convertirse en partidos políticos, en los cuales seguirán porque el partido guinda no acreditó tratarse de afiliaciones efectivas. 

Por ese lado, ya la libraron (todas o algunas).

Hay dos organizaciones cuyos liderazgos están vinculados a organizaciones religiosas. Pero no es razón suficiente como para negar el registro. Tendría que haberse dado la injerencia de ministros de culto, por ejemplo, en las asambleas constitutivas. ¿Se dio?

Si el INE finalmente les otorga el registro, seguramente alguno de los partidos tradicionales impugnará. En el fondo, a nadie le conviene la competencia de nuevas franquicias electorales. Quizás ni al propio Morena, salvo que pretenda usarlas como un “plan B” para sustituir a sus aliados tradicionales, en caso de que estas nuevas organizaciones logren conservar su registro tras las elecciones de 2027; antes no puede.

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rosyramales@gmail.com


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