CRÓNICA POLÍTICA: Mario Delgado y demás morenos, ¿diferentes al PRI?

CRÓNICA POLÍTICA: Mario Delgado y demás morenos, ¿diferentes al PRI?

14 octubre, 2019 0

Rosy RAMALES

Hace unos días, el coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados Federal, Mario Delgado Carrillo, publicó el siguiente tuit: Muy satisfecho quedó el presidente @lopezobrador_ por el avance que hemos logrado en @Mx_Diputados en la agenda legislativa de la #4taTransformación Morelos fue nuestro testigo.”

 Mensaje que acompañó con dos fotografías donde aparece sentado junto al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en un salón del Palacio Nacional.

Nada pecaminoso tendría una visita de cortesía. Lo cuestionable es el mensaje que Mario Delgado envía con su tuit: Sumisión del Legislativo al Ejecutivo.

Es más, nada de inmoral tendría informar al mandatario sobre los logros legislativos en torno a la agenda del su proyecto de Nación. Lo malo es que parece como si el líder cameral hubiese ido a entregarle cuentas a AMLO del quehacer legislativo.

Delgado Carrillo ¿quiso quedar bien? Claro, con el presidente López Obrador. Porque quedó pésimo ante los ojos de la ciudadanía, con excepción de sus correligionarios.

Mario no actúa como un político digno de la Cuarta Transformación del país, sino actúa como el más priista de los priistas en la mejor época del longevo PRI: Con indescifrable servilismo.

¿O siempre es así de atento?

¿O la atención con el Presidente de la República obedece a la aspiración de Mario Delgado a la dirigencia nacional de Morena?

Recordemos que AMLO es el fundador y líder moral del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y como tal su opinión pesa en la vida partidaria. La práctica se asemeja mucho a la praxis priista con la figura de jefe político, cuya voluntad se cumplía en el PRI.

Entonces ¿Mario Delgado anda de queda bien para ser palomeado por el presidente López Obrador? ¿O en verdad solo lo mueve el interés de confeccionar el andamiaje jurídico de la Cuarta Transformación?

En política la forma es fondo. Además, en 2018 el electorado envió un claro mensaje.

En las elecciones concurrentes de aquél año, el electorado mexicano se volcó en las urnas electorales para elegir una opción diferente al PRI y al PAN, cuyos gobiernos habían dejado mal sabor de boca a la mayoría de la ciudadanía.

Y se volcó a favor de Morena y aliados en la coalición electoral “Juntos Haremos Historia” (PT y PES); votó fundamentalmente para Presidente de México.

Pero el hartazgo era tanto que votó prácticamente para todas las elecciones, y lo hizo de manera ciega, sin reflexionar siquiera quiénes eran los candidatos a diputados federales, a senadores, y a los cargos locales que se jugaron entonces en 31 entidades federativas.

Estaba clarísimo, en las urnas electorales la ciudadanía demandó un gobierno diferente: Tal como los coalicionistas lo pintaron en campaña: Un gobierno basado en principios de honestidad, democracia, transparencia; y con la promesa de acabar con la corrupción, con la simulación, y con la supeditación de los poderes Legislativo y Judicial al Presidente.

Ya se cumplió el año electoral; el Congreso de la Unión ya hizo el primer año de ejercicio legal; el primero de diciembre próximo (dentro de mes y medio) hará el aniversario número uno de que AMLO asumió formalmente la Presidencia de México, y los cargos locales electos en 2018 también andan en el margen de la anualidad.

Así que después de prudente lapso cabe preguntar: Morena y aliados ¿están haciendo un gobierno diferente?  Para muchos mexicanos no, lo cual tiene sin cuidado a estos actores políticos; para ellos solo importan los pobres. Y qué bien. Sin embargo, sin pobres no hay votos cautivos.

Es mejor creer que en realidad los pobres son prioridad para llevar a México al progreso, que pensar en un perverso trasfondo: Mantenerlos siempre igual, engañados con programas sociales clientelares para perpetuarse en el poder; como lo hizo el PRI.

Morena, como punta de lanza de la “Cuarta Transformación”, lleva el mayor peso en cumplir con la expectativa ciudadana reflejada en las urnas electorales: Hacer todo diferente: El ejercicio de gobierno, la practica legislativa, la vida partidista; respetando, por supuesto, la autonomía de poderes e instituciones

Sin embargo, a más de un año los morenistas no han entendido el mensaje.

Ahí está el ejemplo de Mario Delgado en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.

De Yeidckol Polevnsky en su pretensión virulenta de continuar al frente de Morena; no le satisface tener el honor de conducir el partido desde cuando AMLO dejó la dirigencia del mismo para ir como candidato a la Presidencia de México; ella quiere ser electa.

Y de los propios militantes legales y de facto de Morena, que se acusan de padrón manoseado y de prácticas fraudulentas diversas rumbo a las elecciones internas de dirigencias nacional y locales.

En serio, ¿hay diferencia entre Morena y el PRI?

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Correo: rosyrama@hotmail.com