CRÓNICA POLÍTICA: Morena, llevas a la población al matadero sin Fonden y con luz cara

Rosy RAMALES

Cuando los más de 30 millones de electores votaron por Andrés Manuel López Obrador para Presidente de México, en un efecto carambola a favor de las candidaturas de la coalición Morena-PT-PES a diputados y senadores, creyeron firmemente en que con su llegada mejorarían las condiciones de vida de mexicanas y mexicanos.

Votaron aquellos convencidos, los de buena fe, y quienes estaban hartos de la corrupción de la cúpula del PRI, que no supo responder a la confianza ciudadana tras haberle dado una segunda oportunidad de gobernar nuestro país; Enrique Peña Nieto y sus lacayos (gobernadores y dirigentes priistas –incluyendo sectores y organizaciones–) usaron el poder para su beneficio personal y grupal.

Por eso en las elecciones del 2018 el electorado se volcó en las urnas, y por AMLO votó hasta la clase pudiente (con sus excepciones); aquella clase que en comicios anteriores no le habían dado su confianza por temor a la “izquierda”, pues su llegada –se rumoraba— implicaría el socialismo o el comunismo, entonces perderían su patrimonio.

Sin embargo, en las últimas elecciones federales perdieron el temor; López Obrador ya les inspiraba confianza, y los grandes empresarios (con sus salvedades) lo favorecieron convencidos de que con él efectivamente llegaría la “Cuarta Transformación de México”.

¿Seguirán convencidos?

Vaya, un año y medio de gobierno es insuficiente para llevar al país a las más óptimas condiciones de vida, de bienestar, máxime cuando se presenta una pandemia como la de COVID-19, inesperada, de repercusiones inimaginables.

Sin embargo, nada justifica el grado de pobreza al cual el gobierno de Morena pretende llevar a México desde antes de la pandemia con la prioridad desmesurada a los programas sociales, algunos de los cuales se justifican plenamente como, por ejemplo, el de adultos mayores y madres solteras.

Los demás programas, si bien ayudan, no son la solución a la pobreza ni a la falta de fuentes de empleo; lo han reconocido así hasta mismos morenistas.

Un pensamiento de Lao Tse dice: “Si das pescado a un hombre hambriento, le nutres durante una jornada; si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida”.

Esa es la clave: Enseñarlos a trabajar, impulsar la creación de fuentes de empleo, en vez de acostumbrarlos al asistencialismo.

Y lo peor, quienes saben trabajar y quieren trabajar, no encuentran trabajo porque no hay fuentes de empleo, o cerraron por los efectos de la pandemia.

En fin, que llegó la COVID-19 y el Gobierno Federal encabezado por el presidente López Obrador junto con sus diputados y senadores buscan de dónde sacar dinero, no precisamente para disminuir la mortalidad por la pandemia, sino para sostener los programas sociales y los proyectos sexenales como el Tren Maya y el Nuevo Aeropuerto.

Ya presentaron la polémica iniciativa para la reasignación directa del presupuesto por parte del Ejecutivo, intentando quitarle la facultad a la Cámara de Diputados; iniciativa, por cierto, detenida por el momento.

Y ahora, la diputada Dolores Padierna (de Morena y ex perredista) presenta una iniciativa para desaparecer diversos fondos y fideicomisos, entre éstos el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), con el fin de usar los recursos según para hacer frente a la crisis sanitaria.

Taparían un hoyo, y abrirían otro. Imagínense, todos los años pegan huracanes en estados ubicados en los litorales de los océanos Pacífico y Atlántico; además ninguna entidad está exenta de ser sacudida por un terremoto. ¿Qué harán los gobiernos locales sin recursos para atender las contingencias naturales?

Por otra parte, por si fuera poca la impresionante carga económica y fiscal tanto de personas físicas como morales, ahora va la propuesta de un incremento de 30% o más en la energía eléctrica, durante la cuarentena por la pandemia.

Francamente es una locura; un dardo mortal a la economía de la población. Nadie podrá pagar altos costos de energía eléctrica, ni en hogares, ni en centros de trabajo, ni en escuelas, ni las zonas turísticas; en éstas, de por sí la energía eléctrica es carísima.

Y de por sí, Comisión Federal de Electricidad (CFE) incrementa tarifas o cambia a los usuarios de una tarifa a otra sin decir “agua va”, pasando de pagar 51 pesos a 1,500 pesos; o de pagar, 800 pesos a 8,000 mil pesos.

Y no es un error de dedos, simplemente explican que el consumo fue demasiado alto entonces en automático se bota a la siguiente tarifa.

Por el caminito por dónde el gobierno de Morena va, lleva al matadero a la población mexicana.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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