CRÓNICA POLÍTICA: Partidos políticos y legisladores, los otros virus

Rosy RAMALES

En la emergencia, partidos políticos y legisladores han demostrado de manera fehaciente su titánica fuerza devastadora frente a las necesidades del pueblo mexicano.

Existen siete partidos políticos con registro nacional: PAN, PRI, PRD, PT, PVEM,  Movimiento Ciudadano y Morena, el cual es el de más reciente creación y el que gobierna nuestro país desde el 2018.

Y gozan de financiamiento público federal, que en el ejercicio 2020 asciende a $5,239,001,651 para los siguientes conceptos:

Rubro de financiamiento públicoMonto anual de financiamiento
público
Sostenimiento de actividades ordinarias permanentes$4,988,864,914
Actividades específicas$149,665,947
Franquicia postal$99,777,300
Franquicia telegráfica$693,490
Total$5,239,001,651

Además, reciben financiamiento público estatal en cada una de las entidades federativas, donde, por si fuera poco, también existen múltiples partidos políticos con registro local igualmente con derecho a gozar de esta prerrogativa.

Ah, y 106 organizaciones manifestaron su intención de constituirse como partidos nacionales; afortunadamente solo 7 han llegado a la fase final y esperan que el Instituto Nacional Electoral (INE) sesione para otorgarles el registro, en caso de proceder.

Son las organizaciones: Encuentro Solidario, Grupo Social Promotor de México, Redes Sociales Progresistas A. C., Libertad y Responsabilidad Democrática A. C., Fuerza Social por México, Fundación Alternativa A. C., Súmate a Nosotros.

De otorgarles el INE el registro, quedarán con la siguiente denominación: Partido Encuentro Social; México, Partido Político Nacional, Redes Sociales Progresistas, México Libre, Fuerza Social por México, Alternativa PPN y Súmate.

Imagínense, como si en nuestro país el horno estuviese para bollos.

En descargo, argumentarán que la creación de nuevos partidos en nada incrementará el financiamiento público para 2020, ni en 2021, porque el cálculo se hace en función de fórmulas dispuestas en normas constitucionales y legales. Y de cierto modo tienen razón.

Sin embargo, el riesgo es el rol a desempeñar en el próximo proceso electoral concurrente 2020-2021. ¿Jugarán per se o como comparsas de alguno de los partidos “grandes”? Generalmente juegan con el partido que les garantice favores especiales para poder conservar el registro; por ejemplo, presupuesto por debajo del agua.

Como por ley están impedidos para coaligarse en su primera elección, entran al juego electoral intentando pulverizar la votación hacia los partidos tradicionales con excepción del partido dominante. Aunque en ocasiones es a la inversa. Incluso, hacen alianzas fácticas.

Y en caso de ganar algún cargo de representación popular, pues obviamente sumarse de manera incondicional a quien le echó la manita.

La ciudadanía queda en segundo plano, aún cuando la Constitución Política establece que los “partidos políticos son entidades de interés público”, y “tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, fomentar el principio de paridad de género, contribuir a la integración de los órganos de representación política, y como organizaciones ciudadanas, hacer posible su acceso al ejercicio del poder público…”

¿Y qué ha pasado? Todo lo contrario. Con sus honrosas excepciones, en los partidos políticos se ha vuelto una tradición la postulación de familiares a los cargos de elección popular, además de cuotas y cuates. Igual ocurre en el acceso a los puestos en la administración pública.

La participación del pueblo en la vida democrática la entienden solamente como la participación en las urnas electorales. Y no es así. El pueblo tiene representación política vía los legisladores, pero éstos en los hechos obedecen a los intereses de su partido, de grupos políticos o del Presidente de la República en turno.

Así ha ocurrido, y ocurre actualmente en la era de la llamada “Cuarta Transformación”.

Entonces, ¿de qué han servido los partidos políticos al pueblo de México? En casi nada.

Y en tiempos de la pandemia de COVID-19, los partidos han demostrado buscar su sobrevivencia por encima de la misma vida de mexicanas y mexicanos; son una especie de virus que todo lo corrompen, que lucran electoralmente con la pobreza y necesidad de la gente.

De nada sirve que, vía partidos, exista un Congreso de la Unión compuesto por 500 diputados y 128 senadores, descontando a los independientes; sus acciones legislativas ahogan al pueblo de México.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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