CRÓNICA POLÍTICA: Políticos; su negligencia, ventaja y pacto con el diablo

Rosy RAMALES

Al 22 de octubre nuestro país registró 87 mil 894 muertos a por COVID-19. Pero en las mismas cifras oficiales, en “Defunciones estimadas” hasta ayer se calculaban 102 mil 775.

Y más, menos, es el número de hogares enlutados, no solo a causa de la pandemia, sino también a causa de la negligencia institucional de antaño y actual.

Gobiernos pasados dejaron hecho un desastre el sistema de salud: Hospitales inconclusos, inexistentes, o sin equipamiento indispensable para enfrentar contingencias sanitarias; y ni medicamentos en las unidades de seguridad social, para todo recetan paracetamol.

Y la administración actual desde el principio restó importancia a la pandemia. El presidente Andrés Manuel López Obrador no llamó al pueblo mexicano al uso obligatorio de cubre bocas; por el contrario, puso el mal ejemplo negándose a usarlo.

En tanto, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell en ocasiones ha tenido que recomponer lo que dice porque choca con las creencias del mandatario. Recientemente sin más remedio salió a sugerir el uso obligatorio de cubre bocas.

Cuánta razón tiene el doctor José Ángel Córdova Villalobos al señalar (en una entrevista publicada en El Universal) que el gobierno federal debió hacer lo siguiente: 1.- Pruebas masivas y rastrear contactos; 2.- Promover el uso masivo de cubrebocas; 3.- Fomentar las visitas tempranas a hospitales en lugar de desalentarlas para evitar saturaciones (eso provocó estados graves y muertes de contagiados).

¿Se hizo? No. Por el contrario, el gobierno satanizó los laboratorios particulares que osaron realizar pruebas con el pretexto de falta de certificación y poco hizo en ayudarlos a conseguir rápido el permiso; fueron pocos los certificados haciéndolos ricos con el cobro de entre 1,800 y 2000 pesos la prueba.

El gobierno tampoco masificó las pruebas en los laboratorios oficiales en las 32 entidades federativas, donde en principio solo hicieron pruebas a personas que ya presentaban síntomas avanzados de COVID-19; los demás nada más debían guardarse en casa y encomendarse a Dios.

Y frente la imparable pandemia, Córdova Villalobos recomienda hacer lo siguiente: 1.- Un millón de pruebas a la semana, como sucede otros países. 2.- Fomentar -ahora sí- el uso masivo de cubrebocas en todos lados. 3. Que no tiemble la mano para volver a confinar, porque aquí no hay rebrote, es la misma primera ola de contagios, pero lo más peligroso, como en Europa, vendrá en noviembre y diciembre.

¿La autoridad sanitaria mexicana atenderá la sugerencia?

Seguramente no, sobre todo por razones políticas: Porque fue Secretario de Salud durante el gobierno de Felipe Calderón. ¿Y eso qué ante una emergencia sanitarias?

En fin, que el pronóstico de lo más peligroso parece estar en puerta.

Ayer, se dio a conocer la existencia de signos de rebrote de COVID-19 en ocho entidades federativas: Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas, Nuevo León, Aguascalientes y Querétaro, para las cuales López-Gatell recomendó no salir a vía pública si no es necesario, utilizar cubre bocas, mantener la sana distancia y lavarse las manos con frecuencia.

Y puntualizó: “Tenemos un cambio en la trayectoria, ya no sólo en la magnitud o intensidad con la que va reduciendo, sino también en la curva epidémica. Las consecuencias, el riesgo de contagio Covid es más alto y por lo tanto hay que retornar a medidas de control general semejantes a cuando se tenían etapas previas de la epidemia”.

Y Chihuahua ha vuelto a semáforo rojo.

VENTAJA

En referencia a nuestro país, cuando ves cifras tan altas de muertos tanto a nivel nacional como en las entidades federativas, cabe preguntar: ¿Y por qué en la clase política se registran menos muertes?

Y por Dios que nadie les desea la muerte.

Es simple curiosidad de saber por qué andan tan campantes de arriba para abajo desafiando a la muerte. En algunos seguramente es vocación de servicio porque la función pública no debe paralizarse; entonces los vemos recorriendo comunidades protegiéndose con el cubre bocas.

A otros los mueven las aspiraciones electorales. Ya se aproximan los tiempos de los procesos internos de selección de candidaturas y en consecuencia las precampañas.

Andan como si la pandemia les hiciera lo que el viento a Juárez. No pasan de informar haber dado positivo a la prueba COVID-19, de guardar el aislamiento forzoso y ya.

¿Qué…tendrán pacto con el diablo? ¿O con Drácula)

¿O es la ventaja de pertenecer a la función pública? ¿La ventaja de ser político?

Tienen a su alcance las pruebas COVID-19. Se las pueden practicar en cualquier momento. ¿Con cargo al erario o a su bolsillo personal?

Además, véanlos nada más: Usan cubre bocas de los más caros, de grado quirúrgico.

Y los diputados federales, por ejemplo, se hacen la prueba cada semana. En una nota de El Universal, el presidente del Comité de Administración de la Cámara de Diputados, el diputado de Morena Ignacio Mier, “informó que hasta el momento se han gastado más de 4 millones en la aplicación de pruebas de Covid para legisladores, personal de apoyo del pleno e integrantes de la Comisiones que trabajan de manera presencial semana a semana.”

¿Qué tal? Mientras, el pueblo que se las arregle como pueda con la pandemia.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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