Rosy RAMALES
Que Guadalupe Taddei Zavala rece al santo de su devoción para que la presión de Estados Unidos no logre desarticular a la Cuarta Transformación. De lo contrario, la consejera presidenta del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) quedaría vulnerable a un juicio político y penal por parte de la oposición.
Es un riesgo que corre si la coalición gobernante pierde la mayoría calificada en la Cámara de Diputados en el 2027, o bien, si la oposición recupera la Presidencia de la República y el control del Congreso de la Unión en las elecciones del 2030, las cuales serían dos años antes de la terminación del periodo de Taddei al frente del Instituto.
No la juzgarían por su lealtad ideológica, sino por acciones y omisiones que ejecutó en defensa de la Cuarta Transformación, aún siendo algunas estrictamente personales.
Guadalupe Taddei hizo historia al resultar la primera consejera presidenta del INE, pero su desempeño ha dejado mucho qué decir.
Cabe recordar que su llegada al cargo, en marzo de 2023, fue resultado de un sorteo, luego de que la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados no lograra el consenso para elegir cuatro nuevas consejerías, incluida la presidencia. De ahí resultó junto con Jorge Montaño Ventura, Rita Bell López Vences y Arturo Castillo Loza.
La tómbola (procedimiento de insaculación) fue sabia al seleccionar a una mujer para sustituir a Lorenzo Córdova Vianello en la presidencia del Instituto, donde los varones habían acaparado tanto ese cargo como las consejerías; incluso, desde el otrora IFE.
Por ejemplo, en la primera integración del Consejo General del INE solo hubo tres mujeres: Adriana Margarita Favela Herrera, Alejandra Pamela San Martín Ríos y Valles y Beatriz Eugenia Galindo Centeno. Y antes, en el IFE que presidió José Woldenberg Karakowsky, solo hubo una: Jacqueline Peschard Mariscal. No dependió de ellos, sino del órgano legislativo.
Guadalupe Taddei se sacó la lotería al resultar la primera mujer en presidir el Instituto, por lo cual tiene la obligación moral y legal de hacerle justicia a las mujeres al menos cumpliendo con la paridad de género en la estructura directiva y técnica del INE. Sin embargo, nombró solo 1 mujer en puestos clave en la integración de la Junta General Ejecutiva.
Imagínense, una mujer que relega a su propio género. Aunque, ante las críticas e impugnaciones, reculó y recompuso los nombramientos incorporando tres mujeres.
Es el costo de la concesión de la 4-T a Taddei al eliminar el candado de la designación colegiada, cosa que ocurrió aprovechando la reforma judicial. Antes, para nombrar direcciones ejecutivas, era necesario que los cargos fueran aprobados con al menos ocho de las once consejerías, pero la reforma dio manos libres a Taddei.
Pero las ‘manos libres’ tampoco la autorizan a ignorar principios constitucionales o a hacer su santa voluntad con los recursos públicos destinados al Instituto. Refinó a aquella burocracia dorada harto criticada por el ideólogo de la 4-T (AMLO).
No obstante, se hace la digna. Ven como se indignó ante la pregunta de un reportero sobre si alguna vez le han propuesto firmar contratos “a modo”. Hagan de cuenta como si a algo maligno le hubiesen echado agua bendita. Molesta, Taddei respondió: “Usted es muy majadero al hacerme esa pregunta, muy majadero. Yo creo que es sin respuesta esa pregunta… me parece que usted se excede”.
Nada más faltó acusarlo de “neoliberal” y de prensa del “conservadurismo”.
Pero luego ella intentó contestar diciendo que si existe algún intento de extorsión o irregularidad dentro del instituto, debe denunciarse ante el Órgano Interno de Control y se atiende. Vaya, era suficiente, pero a la consejera presidenta la traicionó el subconsciente, al parecer.
Desde su designación Guadalupe Taddei ha estado en el debate público por su perfil y vínculos políticos. Y últimamente se ha colocado en el ojo del huracán por sus polémicas reacciones, acciones y declaraciones. Hasta consejerías electorales han cuestionado e impugnado su actuación.
Por ejemplo, cuando siete consejeros electorales aclararon que Guadalupe Taddei envió un documento al Senado sobre el Plan “B” de la reforma electoral sin consultarlos (todavía estaban las últimas consejerías ajenas a la 4-T). O, más recientemente, cuando dos consejeras impugnaron la falta de paridad en el nombramiento de titulares de direcciones ejecutivas.
En política la forma es fondo. Por eso, el panorama para México resulta inquietante con un órgano electoral arbitrado por Guadalupe Taddei, cuyo desempeño dista de honrar el legado de las mujeres que han luchado por dignificar el servicio público y la política.
En fin, un cambio de régimen suele traer consigo una revisión de cuentas. Así que las decisiones tomadas desde la presidencia del INE corren el riesgo de ser evaluadas con lupa si la presión de Estados Unidos consigue desarticular a la 4-T.
***
Descubre más desde Rosy Ramales
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




