CRÓNICA POLÍTICA: TEPJF ¿independiente o entregado?

Rosy RAMALES

Amén de los argumentos esgrimidos por los magistrados y magistradas de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para revocar el acuerdo del INE sobre lineamientos para las conferencias matutinas del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la sentencia genera decepción.

Y proyecta la imagen de un órgano jurisdiccional supeditado al mandatario nacional, dándole manga ancha para hablar  en las “mañaneras” sobre temas político electorales; peor que en los mejores tiempos de la hegemonía priista.

Si hoy fuesen esos tiempos y Morena fuese oposición, el país estaría incendiado; los morenistas habrían “tomado” la sede el TEPJF respaldados por marchas, plantones y amenazas de irse a instancias internacionales para hacer valer la justicia electoral.

Pero hoy Morena es gobierno. Por tanto, el presidente López Obrador, sin evitar la nociva lógica del poder, se congratuló de la decisión mayoritaria de la Sala Superior. Dijo:

“Celebro que el Tribunal Electoral haya tomado esa resolución de que no se limite, no se censure esta conferencia mañanera… actuaron bien….Hay diferencias de tiempo atrás, porque al estar en la oposición padecimos de la falta de imparcialidad del INE y algunos consejeros hasta la fecha. Entonces, celebro que las instituciones vayan actuando con libertad, con independencia…”

Imaginen sus palabras si la sentencia hubiese sido contraria. De imparciales no hubiera bajado a los magistrados y a las magistradas.

Ahora se entienden mejor las razones jamás esgrimidas por la magistrada Janine Otálora Malassi cuando renunció a la presidencia de la Sala Superior del TEPJ cuando el caso Puebla. ¿Recuerdan?

Mexicanas y mexicanos (con excepción de aquellas personas proclives al fanatismo) se dan cuenta del riesgo en que se encuentra la independencia de los órganos electorales.

Y para vergüenza de México, en otros Estados nacionales lo cuestionan. Por ejemplo, El País escribió: Los jueces que componen el órgano han cedido ante quienes ostentan el poder y continuamente son objetos de presiones políticas…”

Jueces que han encontrado su mejor argumento en que el Instituto Nacional Electoral (INE) se excede en sus facultades, porque la restricción no solo se dirigió al presidente López Obrador sino también a todos los servidores públicos.

¿Y no pudo tomarse como una medida preventiva? Al final de cuentas en muchos de los casos los lineamientos son normas que previenen conductas.

Los magistrados y la magistrada que votaron por revocar el acuerdo del INE no tuvieron voluntad para ejercer su atribución de plenitud jurisdicción para acotar el actuar del Presidente de México en sus “mañaneras”, desde donde todos los días es más que obvio su proselitismo político.

Bueno, sí usaron la plenitud de jurisdicción pero a favor del mandatario.

Y todo porque para los magistrados y magistrada  –con excepción de Reyes Mondragón y Janine Otálora— consideraron que dicho acuerdo:

“No implicó la emisión de medidas cautelares de tipo inhibitorio sino la imposición de medidas de no repetición, ante la supuesta posibilidad de que ocurra un acto lesivo futuro de carácter ilícito….(Y) la naturaleza de la medida de no repetición requiere un estudio de fondo que corresponde a la autoridad jurisdiccional, y no a la etapa de la medida cautelar.”

Además que:  “Nunca se ha determinado que esas conductas tengan un carácter ilícito”.

Pues claro, nunca ningún presidente de la República había implementado una estrategia electoral en base a un diseño de conferencias matutinas, desde donde el mandatario Andrés Manuel habla sin recato alguno en contra de la oposición.

Por ejemplo, en diciembre pasado, cuando fue cuestionado sobre la alianza opositora PRI-PAN-PRD, dijo:

“Ellos vienen de un régimen antidemocrático, o sea, hicieron fraude, hay muchísimas víctimas del fraude electoral que cometieron estos que están ahora unidos, incluidos los intelectuales orgánicos que guardaron silencio, firmaban manifiestos a favor de los fraudes”.

Su investidura y los principios constitucionales de imparcialidad, le exigen una postura neutral. Bastaría con haber dicho algo así: “Dejemos a los partidos los temas electorales”. Y ya el líder formal de Morena, Mario Delgado Carrillo, se hubiese encargado de tundir a la oposición.

Pero como Morena no da una, el presidente López Obrador tiene que entrarle al quite. Además de que le encanta seguir en el papel de estratega electoral.

En fin, esperemos a ver cuál es el comportamiento del mandatario y de la Sala Superior una vez iniciadas las campañas electorales, momento en que la ley de la materia prevé restricciones a la propaganda gubernamental.

Seguramente vendrán más quejas relacionadas con el actuar presidencial y los servidores públicos en general, en cuyo caso el Consejo General del INE y la Comisión de Quejas y Denuncias deberán de tener más cuidado en sus resoluciones para evitar reveses del órgano jurisdiccional.

URGE CAMBIAR EL MECANISMO DE ELECCIÓN DE MAGISTRADOS

Dicen que en política y en la función pública, el que pone manda. Entonces, es necesario y urgente cambiar el modelo de elección de las y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Caso contrario, México se convertirá en un Bolivia, donde Evo Morales pudo ser reelecto por encima de la Constitución, bastando las interpretaciones de los jueces electorales.

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(Correo: rosyrama@hotmail.com)

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