CRÓNICA POLÍTICA: Un crimen inmerso en un contexto político-electoral…

Rosy RAMALES

En la sesión de Cabildo de Oaxaca de Juárez de esta semana, el regidor Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva –tío del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar quien fuera asesinado la mañana del 22 de julio–, sostuvo:

“En esta situación de Alejandro hay tres ámbitos de responsabilidad: El que jaló el gatillo, el que planeó el crimen, y también la persona que abusando de la convicción de Alejandro de defender la libertad de expresión y de la valentía que tenía para hacerlo, lo usó como vehículo para sus intereses muy personales políticamente hablando,y ese también es responsable, es corresponsable, y es el primero que mandó la corona en el velorio…”

¿A quién se refirió Héctor Pablo y por qué? Es obvio, aún cuando no haya mencionado nombres ni causas.

Las palabras de Héctor Pablo permiten diversas interpretaciones. Aunque tampoco significa que quien “usó” al periodista sea el autor intelectual del crimen.

Lo que sí parece claro es que el asesinato está inmerso en un contexto político. El hecho cimbró a Oaxaca justo en la celebración de su máxima fiesta: La Guelaguetza, con todos los reflectores locales, nacionales e internacionales. Y tambaleó al gobieno encabezado por Salomón Jara Cruz, a quien Alejandro Leyva responsabilizó en varias de sus colummas de lo que pudiera sucederle, al igual que al secretario de Gobierno, Jesús Romero López, y al consejero jurídico, Geovany Vázquez Sagrero.

Sin embargo, un señalamiento público no convierte a dichos funcionarios en autores intelectuales. 

Como lo comentamos en columna anterior, nadie ordena un crimen a sabiendas de que pondrá en riesgo la estabilidad de su propio gobierno y su propio cargo. Habría sido como un suicidio político. Más bien parece que alguien quiere adelantar la salida de Jara o la de sus funcionarios más cercanos.

Como también ya lo comentamos, pareciera que alguien aprovechó la coyuntura para perpetrar el asesinato en el momento oportuno: La fiesta y la víspera del proceso electoral 2026-2027 (para elegir diputaciones federales, diputaciones locales y concejalías a los ayuntamientos)  ya enrutado para la sucesión gubernamental del 2028 y cuyo proceso formalmente empezará el próximo año. 

Es algo de lo que más indigna, que se valgan de la vida de un periodista para fines aviesos. 

Porque resulta increible que Alejandro Leyva tuviera enemigos por asuntos muy personales con el poder económico para contratar sicarios que estudiaron bien sus movimientos y no escatimaron recursos para ejecutarlo mientras desayunaba en un puesto de comida cerca de su domicilio (según se desprende de los videos presentados por la Fiscalía General del Estado de Oaxaca).

Aunque la Fiscalía estatal continúa colaborando en las investigaciones, la Fiscalía General de la República (FGR) atrajo el caso de manera inmediata y será la encargada de determinar la responsabilidad del crimen.

La intervención federal restringe la manipulación local y despresuriza el ámbito político estatal. Es como dijo Salomón Jara: “Este gobierno (el suyo) es el más interesado en el esclarecimiento (del asesinato de Alejandro Leyva)”. Efectivamente, pues mientras no se aclare la familia del periodista y parte de la sociedad oaxaqueña seguirán dudando.

Héctor Pablo exigió la separación del cargo del Secretario de Gobierno y del Consejero Jurídico mientras siguen su curso las investigaciones, pero ¿tiene sientido si la FGR ya tiene el caso en su manos? Además sería alentar intereses políticos al acecho de desestabilizar, no solo un gobierno, sino a la entidad entera.

En fin, en lo que sí asiste toda la razón a Héctor Pablo es que en Oaxaca no pueden, ni deben, seguir ocurriendo asesinatos de periodistas.

EL DOLOR DE LA FAMILIA

Nadie quisiera estar en los zapatos de la familia de Alejandro Leyva. Es necesario respetar, enteder y comprender su dolor. Sus protestas públicas, su exigencia de justicia, sus sospechas, son reacciones naturales ante la pérdida atroz de un ser querido.

Nada la consolará, porque nada le devolverá la vida a Alejandro, sin que ello signifique que las autoridades competentes dejen de lado la justicia para el periodista y su familia. 

OPORTUNISMO

Tienen que suceder hechos tan lamentables como el asesinato de Alejandro Leyva para que ahora cual más pida justicia y protección a los periodistas.

En un contexto preelectoral, no faltan los perfiles de distintas filiaciones políticas que intentan convertir el homicidio en una bandera electoral para ganar simpatías. 

Una conducta sencillamente deleznable.

NO MÁS ERRORES

El gobierno del estado de Oaxaca debe actuar con cautela y procurar cometer menos errores en cuanto al delicado contexto tras el asesinato del periodista; incluso, debería considerar sancionar a los acomedidos en quedar bien con el gobernador echándole más fuego a la leña con acciones innecesarias e imprudentes.

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rosyramalesg@gmail.com


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