CRÓNICA POLÍTICA: Un minuto de silencio por tanta ignominia institucional

Rosy RAMALES

Hoy, amerita guardar un minuto de silencio en memoria de los cientos de estudiantes asesinados cobardemente el 2 de octubre de 1968 solo por pedir democracia verdadera, mejores condiciones de vida, justicia e igualdad para todos, y libertad de expresión.”

Peticiones incumplidas hasta la fecha. Porque cuando parece haber avances, suceden retrocesos. Y ahí está el riesgo latente a la represión y manipulación por parte de un poder autoritario; la amenaza a las instituciones y al equilibrio de Poderes.

Horrores que ameritan otro minuto de silencio.

2 DE OCTUBRE DE 1968

Un documento, cuyo link citamos al calce de la columna, reseña:

“… cuando los líderes del movimiento estudiantil comunicaban a los asistentes a dispersarse pacíficamente y sin caer en provocaciones, los hombres de guante blanco, hicieron que los oradores se tiraran al suelo; aproximadamente eran las 6:20 p.m., cuando unos helicópteros vigilaban a la multitud desde el aire, es entonces cuando aparecieron unas luces de bengala como señal para que los francotiradores del Batallón Olimpia apostados en el edificio ‘Chihuahua’ abrieran fuego en contra de los manifestantes y militares que resguardaban el lugar, y en ese preciso momento empezó la balacera, esto último fue una estrategia de este grupo paramilitar creado por el gobierno mexicano para infiltrarse y detener a los manifestantes y hacer creer que los estudiantes eran los agresores.

“…en breve una masa de cuerpos cubría toda la superficie de la plaza

El documento refiere que aquél movimiento estudiantil, también fue social, en el que además de estudiantes de la UNAM y del IPN participaron profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionistas; () fue reprimido por el gobierno mediante la matanza de Tlatelolco ocurrida el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas. El genocidio se cometió en contra de una manifestación pacífica.”

Lo que provocó la matanza “fue la intolerancia del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz ante las manifestaciones” de estudiantes inconformes por la forma de gobierno que regía en México, intolerante a peticiones de estos movimientos, como: “democracia verdadera, mejores condiciones de vida, justicia e igualdad para todos, así como la libertad de expresión.”

Y SIGUE LA INTOLERANCIA

En la actualidad, el gobierno ataca desde Palacio Nacional o desde el Poder Legislativo vía su mayoría parlamentaria, no con balas, sino con adjetivos calificativos y con acciones cuyo fin último es la conservación del poder a toda costa.

Quienes se atreven a disentir, son considerados por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, como “conservadores” o “fifís”.

Y hoy las libertades constitucionales se ven amenazadas por la intolerancia. Por ejemplo: La de expresión, a la cual le tira mordaces calificativos como “prensa vendida”; la de conciencia, reprimida desde los programas sociales o tirando línea desde las mañaneras.

Intolerancia a la autonomía de las instituciones y equilibrio de Poderes:

El Legislativo se ha convertido en un apéndice del Ejecutivo porque la oposición es una minoría impotente o incapaz de contradecirlo, aunque parece que intenta recobrar un poco de dignidad con su postura en contra de la desaparición de los fideicomisos, pero no tarda en que los operadores políticos “convenzan” a los opositores.

El Judicial hoy es motivo de lágrimas y risas al haber decretado constitucional (por la votación a favor de 6 de los 11 ministros) la consulta popular solicitada por el presidente López Obrador.

Una consulta popular, que ni será tal ni la pregunta será la misma. Pero habría que darle gusto al mandatario con no batearla. Vaya, el prestigio del Poder Judicial era lo de menos; lo de más era cuidar que AMLO no quedara en ridículo.

El aval de los seis ministros es una tela de donde cortar para rato, porque falta conocer con exactitud los alcances de su resolución a favor de lo que a todas luces va en contra de principios constitucionales y de la columna vertebral de la Carta Magna: Los derechos humanos.

Una intolerancia a la autonomía de órganos constitucionales como, por ejemplo, el Instituto Nacional Electoral (INE), a cual pretende hasta sustituir en la función de vigilancia de las elecciones a cargos de elección popular.

Eso sí, casi hizo mutis en torno a la encomienda que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) impuso al INE: Organizar las elecciones a la dirigencia nacional de Morena; o sea, intentar poner orden en el partido creado por el tabasqueño.

En fin.

LA OTRA MATANZA

La de la pandemia Covid-19 conjuntamente con la indolencia institucional.

Al día uno de octubre, las cifras oficiales de coronavirus en México lamentablemente registraban 78,078 muertos; en 24 horas habían sumado 432 defunciones.

El acumulado era de 748,315 casos positivos; 5,099 de ellos en las últimas 24 horas anteriores al jueves.

Claro, un virus tan potente puede matar a esos y a más.

Sin embargo, también es posible mitigar sus efectos con estrategias institucionales eficaces. Incluso, con buenos ejemplo; así hubiese ayudado mucho que desde el principio de la pandemia el presidente López Obrador hubira usado cubrebocas.

Pero ocurrió lo contrario. Y hasta la fecha, pulula la gente que hace lo mismo porque si el mandatario nacional no lo usa, entonces quiere decir que no es necesario.

Y a dos años de su gobierno sigue culpando a sus antecesores de las pésimas condiciones de la infraestructura hospitalaria. Además, se desconoce cuál es el equipamiento adquirido por el gobierno actual para combatir el virus.

Hay razones de sobra para guardar otro minuto de silencio.

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https://www.uaeh.edu.mx/docencia/P_Lectura/prepa4/2014/1/Rese%C3%B1a%20-%20Conflicto%20Estudiantil%201968.pdf

Correo: rosyrama@hotmail.com

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