CRÓNICA POLÍTICA: Un Presidente sin derecho a fallar

Rosy RAMALES

Como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos Andrés Manuel López Obrador no tiene derecho a fallar. Así se lo dijo alguien del público y así lo reconoció.

Y no tiene derecho porque fue muy larga su travesía para ganar las elecciones: Más de 12 años de campaña, llena de obstáculos para él y repleta de críticas hacia las fuerzas políticas que en entonces ejercían el poder: PAN y PRI con todo y sus presidentes del país.

No tiene derecho porque su fracaso sí provocaría un estallido social y la más profunda crisis económica cuando el pueblo se canse de la tercera opción idéntica o peor que las anteriores. Y se cansará cuando transcurra el tiempo y lo esencial siga siendo promesa.

No tiene derecho porque confió en el él más del 53% de la Lista Nominal de Electores, lo que significa que es el Presidente de México con más legitimidad de la historia de los últimos tiempos. Es la “esperanza” de quienes votaron por él.

Por lo pronto, ya se acabó la fiesta de la rendición de protesta y empieza la realidad.

Por cierto, mientras el nuevo Presidente de la República Mexicana comía con sus invitados especiales y colaboradores en Palacio Nacional (y a puerta cerrada), ¿qué comerían los miles de indígenas congregados en el zócalo capitalino para el ritual de limpia a AMLO?

¿Y desde a qué hora estarían en ese lugar? ¿Cómo llegaron? Seguramente los llevaron en autobús desde sus comunidades originarias y por lo menos tuvieron que haberles pagado buena comida y hospedaje.

Nada de tortas ni jugos embotellados como en antaño, ni de acarreados en autobuses de quinta categoría. ¿O quien fue testigo de lo contrario?

Otro por cierto: ¿Qué hacían en el templete algunos oaxaqueños de la casi extinta Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI), cuyos principales líderes pasaron de auténticos luchadores sociales en comerciantes de la pobreza de la gente?

A menos de que se trate de alguien parecido, en una imagen aparece Saúl Vicente Vázquez, ex presidente municipal de Juchitán de Zaragoza, municipio devastado por los sismos de septiembre del 2017 y donde la administración de AMLO podrá atención prioritaria, según prometió en su mensaje.

Juchitán es un municipio indígena donde las clases sociales se acentúan sin lugar a dudas, y donde el poder político se busca para poseer el poder económico sin importar los medios. Quizá por eso es de los más violentos: Matan a la luz del día y aparecen cabezas humanas por doquier.

Y en ese tenor cabe preguntar: ¿Aquellos que se han enriquecido con la bandera de la pobreza y cuyos municipios siguen viviendo en la miseria y con altos índices de inseguridad forman parte de la “Cuarta Transformación”?

Ojalá la imagen se trate de un error, no de un “horror” de quienes organizaron el encuentro de indígenas con el Presidente de México. ¿Lo organizó Adelfo Regino Montes, para quien confeccionaron el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas?

Buen encuentro, pero habría sido auténtico sin la presencia de quienes a nombre de los indígenas y de los pobres viven como reyes.

En fin, que la limpia y purificación de los pueblos originario sirva a AMLO para darse cuenta de las sanguijuelas que intentan incrustarse en la “Cuarta Transformación”.

Y que se haga realidad lo que dijo: “Vamos a darle atención especial a los pueblos indígenas de México; es una ignominia que nuestros pueblos originarios vivan desde hace siglos bajo la opresión y el racismo, con la pobreza y la marginación a cuestas. Todos los programas del gobierno tendrán como población preferente a los pueblos indígenas de las diversas culturas del país.”

Los indígenas de Oaxaca lo han arropado desde su primera aventura por la Presidencia de México, dándole carro completo a AMLO vía los partidos mediante los cuales compitió en coalición, hasta que pegó la de “Juntos Haremos Historia”.

Y bueno, el nuevo Presidente de la República, el primero de izquierda, pidió a los pueblos indígenas y a los reunidos en el zócalo capitalino (y quizá hasta a quienes lo escuchaban por las transmisiones de radio y televisión) no dejarlo solo; así dijo:

“No dejemos de encontrarnos: mantengamos siempre la comunicación. No habrá divorcio entre pueblo y gobierno. Yo les necesito, porque como decía Juárez “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. No me dejen solo porque sin ustedes no valgo nada o casi nada; sin ustedes, los conservadores me avasallarían fácilmente. Yo les pido apoyo, porque reitero el compromiso de no fallarles; primero muerto que traicionarles.”

Tal llamado primero debe aplicar a Morena; un movimiento que intenta ser partido político y donde los militantes, sobre todo aquellos empoderados, se debaten en una lucha interna sin cuartel; el divisionismo es evidente en el ámbito nacional, principalmente en el Congreso de la Unión, y en las entidades federativas ni se diga.

Morena no le debe fallar a AMLO; caso contrario, López Obrador fallará, máxime si éste asume el rol de jefe político del partido; uno cargará los errores del otro.

Es más probable que el pueblo no abandone pronto a Andrés Manuel, que los morenistas, muchísimos de los cuales vienen del PRD sin haber dejado de lado su actuación tribal. Además en las filas de Morena y partidos aliados están en primerísimos lugares quienes tienen como lema algo así: “Primero muertos antes que dejar de vivir del gobierno”.

Ojalá que la limpia y purificación hecha a AMLO a la usanza de nuestros pueblos indígenas sirvan al Presidente de México para distinguir entre los buenos y los malos en Morena, aliados y en su gabinete.

Por cierto, cuando Gabino Cué ganó la gubernatura de Oaxaca y destronó al PRI por primera vez, le practicaron una limpia casi idéntica. Y aquél mandatario de “izquierda”, de origen priista y ayudado por la derecha, terminó como el peor de los gobernadores.

Porque nunca escuchó, porque nunca aplicó el Estado de Derecho, y porque también intentó pervertir la participación ciudadana con consultas populares a modo.

Por el bien de nuestro país, que le vaya bien a AMLO: Que no falle.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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Categories: Columnas,CRÓNICA POLÍTICA

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