CRÓNICA POLÍTICA: Urgen protocolos anti Covid-19

Rosy RAMALES

Y cuando México parecía haberla librado, llega la tercera embestida de Covid-19. La pandemia sigue inclemente con sus variantes más contagiosas y, en consecuencia, más peligrosas.

Nuevamente estamos viendo morir amigos, personas conocidas. Tenemos miedo. ¿Quién no lo tiene? Hay total incertidumbre. Ni siquiera se tiene certeza de la veracidad del semáforo epidemiológico.

El viernes, la Secretaría de Salud federal anunció que las próximas semanas 15 entidades estarán en naranja: Baja California Sur, Sonora, Tamaulipas, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Veracruz, Michoacán, Estado de México, Tlaxcala, Puebla, Oaxaca y Quintana Roo; y nueve en amarillo: Baja California, Chihuahua, Coahuila, Aguascalientes, Guanajuato, Morelos, Tabasco, Campeche y Yucatán.

Además, del 9 al 22 de agosto, siete estados estarán en rojo: Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Nuevo León, Ciudad de México y Guerrero; y uno en verde, Chiapas.

Sin embargo, varias entidades en naranja registran altos niveles de contagios como si estuvieran en rojo. Por ejemplo, Oaxaca diariamente viene reportando un promedio de 490 casos de Covid-19.

¿Qué hacer?

No se trata de suspender nuevamente las actividades no esenciales, de cerrar comercios y empresas frente a la tercera ola de Covid-19 que azota al país.

Nadie lo aguantaría.

Se trata de implementar protocolos que protejan a la población del coronavirus, no solo en materia de salud, sino también económicamente.

Porque las nuevas cepas de Covid-19 parecen ser más fuertes que las vacunas; además de que éstas han sido insuficientes para inmunizar a toda la población; ahora mismo la niñez y la juventud representan los sectores más vulnerables a la pandemia.

Es necesario que el Gobierno Federal invierta en la adquición de vacunas para proteger en lo que cabe a la población de todas las edades.

PROTOCOLOS EN MOVILIDAD

La movilidad es clave en la propagación o en la disminución de los casos Covid-19.

En nuestro país, a finales de febrero de 2020 se registró el primer caso en una persona de la Ciudad de México que apenas había regresado de un viaje de Italia, cuando éste y otros países de Europa vivía en toda su intensidad la pandemia, la primera ola.

Habían pasado alrededor de dos meses del primer caso en China (cuna de la pandemia), cuyo brote se detectó el 31 de diciembre de 2019, y de ahí empezó a propagarse por todo el mundo, cobrando millones de muertos.

Y desde entonces a la fecha han muerto poco más de cuatro millones de personas en el mundo, que es la cifra oficial. Sin embargo, la misma OMS estima que puede ser doble la cifra real de fallecimientos a causa de la pandemia.

¿Cómo se propagó? Por la movilidad de las personas.

Por ejemplo: Gacetamédica.com refiere: “Esta evaluación de riesgos identificó varias ciudades en toda China que probablemente albergarán casos aún no detectados. Por tanto, esto sugiere que a principios de 2020 los viajes terrestres y ferroviario sembraron casos mucho más allá de la cuarentena de la región de Wuhan”.

Pero ¿cómo no viajar por necesidad, por placer o por negocios? Simplemente el llevar productos de la canasta básica de un lugar a otro implica la movilidad de las personas.

Entonces, urgen protocolos de movilidad.

Independientemente de su filiación política –eviten las fobias en pandemia–, la senadora Sylvana Beltrones Sánchez tiene razón al argumentar que a pesar de que el número de contagios del SARS-CoV-2 va en aumento, en México no hay restricciones para el ingreso de personas al territorio nacional.

Por eso exhortó a la Secretaría de Salud a solicitar pruebas de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) con resultado negativo, a turistas que ingresan a México.

Y se quedó corta en exhortar.

El Senado debió hacer suyo el punto de acuerdo de Sylvana y convertirlo en una medida obligatoria. Pero solamente se turnó a la Segunda Comisión Permanente.

Si no se toman medidas restrictivas como la exigencia de pruebas negativas a quienes ingresen al país, seguirán en aumento los contagios y llegando más cepas. La variante Delta, identificada por primera vez en la India, no llegó solita a México.

MEDIDAS COERCITIVAS

Hasta ahora, el Gobierno Federal, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, se ha negado a la implementación de medidas sanitarias de manera coercitiva en aras del respeto a los derechos humanos.

Sin embargo, una tercera ola de Covid-19 en nuestro país  –y quien sabe cuántas más— las hacen necesarias porque cuidando los derechos humanos de algunos, se desprotege la salud de la mayoría, que también es derecho humano.

Por lo menos hacer coercitivo el uso de cubrebocas en cualquier lugar público.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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