DEL ZÓCALO A LOS PINOS: “1 de Septiembre…El Día del Presidente…”

Raúl CASTELLANOS.

“1 DE SEPTIEMBRE…EL DÍA DEL PRESIDENTE”; al 1 de septiembre se le conocía como “El Día del Presidente”, una ceremonia cuasi faraónica en la que, en los tiempos del “partido casi único” –Salinas dixit- se rendía pleitesía, se adoraba al Tatloani sexenal, no solo en el recinto del Congreso ya fuere en Donceles o San Lázaro, también durante el “paseo floral” posterior en carro descubierto por Las calles del centro de la CDMX donde las “fuerzas vivas” y revolucionarias, convocadas por riguroso pase de lista, hacían sonar sus matracas, lanzaban confeti tricolor y ovacionaban al “señor Presidente de la República” quien era escoltado por los cadetes del H. Colegio Militar, para luego en el salón principal de Palacio Nacional recibir la “salutación” –besamanos en lenguaje coloquial- de los otras “fuerzas vivas”, vivas, no porque apenas tuvieran para sobrevivir como las de las vallas, sino “vivas” por su sentido de oportunidad para formar parte de la “clase” política, militar, empresarial, diplomática, financiera, de medios de comunicación y hasta de la farándula, que integraban tan “bonita familia” –revolucionaria- beneficiaría del poder en turno; el primer presidente que rindió un informe fue Guadalupe Victoria el 1 de enero de 1825, luego vinieron las años de Antonio López de Santa Anna, la invasión estadounidense -1846-1848-, la cruenta lucha –por el poder- entre liberales y conservadores y los “informes” perdieron presencia; fue en la Constitución de 1857 donde se recuperó la disposición, el 8 de diciembre de 1867 Benito Juárez anunció el final del segundo imperio y las razones por las que fue fusilado Maximiliano; paradojas de la historia en 1877 Porfirio Díaz se pronunció por la “no reelección” y se quedó por más de treinta años –¡esos oaxaqueños!-, a partir de 1878 estableció la costumbre de informar dos veces al año, imponiendo un récord difícil de igualar, 72 informes, el último en 1911; inmersos en los reacomodos revolucionarios, Madero, Carranza y menos Victoriano Huerta tuvieron algo que informar, al promulgarse la Constitución de 1917 se restableció la disposición de “actualizar” a los mexicanos sobre el estado de la nación, en 1920 el interino Adolfo de la Huerta llegó conduciendo su automóvil, en 1923 el diputado Jorge Prieto le reclamó al Presidente Álvaro Obregón la imposición de Plutarco Elías Calles, en lo que puede considerarse como la primera interpelación a un Presidente; Calles, en su informe de 1928 convocó a orientar el país a una “vida institucional y de leyes” y dio paso a la fundación del PNR –antecesor del PRI-; a partir de Lázaro Cárdenas, ya con el presidencialismo consolidado, la tecnología hizo su aparición, el informe se transmitió por radio, con Ávila Camacho se enlazaron 168 estaciones y la NBC lo tradujo al inglés –testimonio de que los excesos se han dado siempre-, en el IV informe de Miguel Alemán la TV llegó para quedarse; el segundo de Díaz Ordaz por primera vez una mujer lo respondió, Luz María Zaleta; Luis Echeverría batió el récord de invitados al “besamanos”, 3276 personas desfilaron frente a él durante varias horas, en su intento de imponer marcas se quedó a menos de una hora de superar la de más horas de duración –del informe incluyendo la respuesta- impuesta por Abelardo L. Rodríguez ¡7 horas 35 minutos! Se imaginan el desperdicio de “horas nalga”; José López Portillo –después de los desfiles interminables de cifras y logros de los fideicomisos de su antecesor- le imprimió la nota divertida al informe, pidió perdón –a los jodidos-, lloró en la tribuna –no a “moco tendido” lo cual, sí, ya hubiera sido un exceso, pero lloró-, ofreció “defender el peso como un perro” y hasta nacionalizó la banca; Miguel de la Madrid fue interpelado espectacularmente por Porfirio Muñoz Ledo –tema del que nos ocuparemos mañana-; con Salinas se inauguraron los “posicionamientos” de los partidos sin presencia del presidente y las interpelaciones se volvieron “cosa sana”, incluyendo la de Patricia Ruiz Anchondo que pancarta en mano “atrajo las miradas” durante todo el informe; así llegamos a Ernesto Zedillo, el último presidente surgido del PRI antes de la alternancia, a quien dicen le daba hueva todo, hasta gobernar, su primer informe –gracias a Dios- duró menos de una hora, canceló el recorrido, el “besamanos” y hasta el día feriado, en el segundo –informe- mi compañero de bancada perredista Marcos Rascón se colocó una simpatiquísima máscara de porky, no pasó a mayores; ya con la derecha en la “silla de Krauze” –Peña dixit- todo acabó por derrumbarse, Fox fue largamente abucheado en su quinto informe, el más corto de la historia, las 65 palabras pronunciadas nos dieron la justa dimensión de su estado y nivel mental y el sexto ya solo lo entregó en la puerta de acceso al salón de plenos; de Calderón ya ni hablamos, cuestionado en su legitimidad desde su elección y luego por las decenas de miles de muertos que causó su “guerra”, se limitó a enviarlo –el informe- para luego organizarse su “día” en la comodidad de Palacio Nacional, con los “suyos”, que vienen siendo los mismos, los de siempre –que también estarán mañana- y aprovechando los avances tecnológicos enviar un mensaje a través de los medios de comunicación; con el retorno del PRI se optó por continuar con la “modalidad” de entregarlo y luego el mensaje incluyendo el “besamanos” con cierto matiz de sobriedad; 1 de septiembre “el día del Presidente”…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?… RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX http://rcmultimedios.mx/politica/47341/del-zcalo-a-los-pinos#.VePHPVBN-HM.mailto

 


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