DEL ZÓCALO A LOS PINOS: 1988… como han pasado los años.

Raúl CASTELLANOS

“1988…COMO HAN PASADO LOS AÑOS”; hoy el Presidente Peña desde Palacio Nacional dirigirá un mensaje a la nación que en buen romance sustituye al que, desde que llegaron los panistas a “la silla de Krauze” –Peña dixit- se legisló para que solo fuere entregado por escrito; como debe de ser en toda república no bananera, estarán presentes todos los actores de la dinámica vida nacional, casi los mismos, si están vivos –de vivir- o sus herederos desde los tiempos del “partido casi único” –Salinas dixit-; lo acompañarán –al Presidente- el Presidente de la SCJN que cuidando las formas fue autorizado a asistir por el pleno de Ministros y los Presidentes del Congreso, de la Cámara de Diputados Jesús Zambrano y del Senado Roberto Gil Zuarth, quien debe seguirle dando “gracias a Dios” haberlo colocado en el camino de Felipe Calderón –a quien ha negado como San Pedro a Cristo cuantas veces ha sido necesario- con tan buenos dividendos –para su fortuna política-; independientemente de la forma, tono y fondo del mensaje es de esperarse un acto terso, donde se cuidarán las formas, los matices, el “besamanos” será discreto, los recién estrenados –secretarios- lucirán su mejor sonrisa y nadie se acordará de los que recién se fueron, por enfermedad, necesidad o simplemente por “estar cansados”, en síntesis “la República estará reunida”; por supuesto tampoco se esperan molestas interpelaciones, que tal vez pudieren presentarse en voz de algún colado inconforme con las reformas estructurales; en este contexto, lejanos parecen los días de 1988 en que, en medio de la crispación provocada por el fraude electoral, Porfirio Muñoz Ledo interpeló al Presidente Miguel de la Madrid, hecho narrado a detalle por Martha Anaya en su libro “1988 El Año que Calló el Sistema”, del cual, solo para el anecdotario de la divertida “grilla nacional” recordamos algunos fragmentos; “en tanto De la Madrid leyó la parte administrativa de su informe no hubo problema, pero cuando comenzó con la parte política Porfirio Muñoz Ledo se levantó, alzó el brazo y pidió al presidente de la Cámara, Miguel Montes a voz en cuello; ‘con todo respeto señor presidente…señor presidente’, se vino la gritería de los priístas tratando de callarlo, Miguel Montes, a quien reiteradamente se refería la interpelación para que le permitiera cuestionar a De la Madrid elevó el sonido del micrófono y desde lo alto de la tribuna leyó los artículos del reglamento para acallar al orador, pero seguían las mentadas de madre, los chiflidos, los puños en alto, era un escándalo. En el presídium, Miguel de la Madrid se envaró, apretó las quijadas, dejó caer el puño sobre el atril. Era la primera vez que alguien se atrevía a interpelar así a un presidente en su informe. Ante sus ojos se levantaron desde las curules del ala cardenista boletas marcadas y la izquierda en pleno gritaba ‘fraude’, ‘fraude’, mientras los tricolores respondían de pie al grito de ‘México, México’. Según cuenta De la Madrid, se había preparado con antelación para ese momento. Se propuso mirar al frente y no voltear a ver lo que estaba ocurriendo, a fin de mantenerse firme, derecho, con un mínimo de movimientos en la cabeza o en la cara, necesitaba proyectar la sensación de aplomo y dignidad que corresponden a la investidura presidencial. Miguel Montes aguantó unos momentos y le preguntó al jefe del ejecutivo si deseaba continuar con la lectura del informe. De la Madrid valoró el momento, el escándalo seguía en el recinto, dijo que esperaría un poco más. Porfirio decidió que era el momento de abandonar el recinto parlamentario, dio la señal a sus compañeros y se encaminó por el pasillo. Se topó con el rostro de Hilda Anderson ‘estaba descompuesto’ contaría Porfirio. Y como el de ella, prácticamente el de todos y cada uno de los priistas, ‘hijo de puta, cabrón, traidor’ le gritaban. En una de las filas, Jorge de la Vega miraba a Porfirio con una sonrisa que Muñoz Ledo leería entre amistosa y de reconvención, como diciéndome ¡que cabrón eres!”; todavía Porfirio fue perseguido por Xicoténcatl Leyva, gobernador de Baja California que le tiraba patadas al aire, lo que no evitó que tiempo después Salinas lo destituyera de fea manera; en la tribuna, ya sin Porfirio y los cardenistas, con voz desgarrada Miguel de la Madrid expresaba “la anarquía no la permitiremos jamás”; 2 de septiembre de 2015, caray, ¡como han pasado los años desde aquel 1 de septiembre de 1988!…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?… RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX http://rcmultimedios.mx/politica/47374/del-zcalo-a-los-pinos#.VeZ46F1mEbQ.mailto

(Foto tomada de https://www.youtube.com/watch?v=gX8IwD1lBT0 )


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