DEL ZÓCALO A LOS PINOS: “Julio 6 de 1988…2 del 2000…2006… 2012…Ganar perdiendo y viceversa”.

Raúl CASTELLANOS

“JULIO 6 DE 1988…2 DEL 2000…2006… 2012…GANAR PERDIENDO Y VICEVERSA”; cuatro elecciones presidenciales realizadas en el mes de julio han determinado el rumbo del México político contemporáneo, la de Ernesto Zedillo se celebró el 21 de agosto del 94; de ellas –las elecciones- tal vez por la vorágine de acontecimientos tan mediáticos se habla poco y se recuerdan menos; paradójicamente de las tres ocurridas los 2 de julio, al final, en el recuento histórico de los saldos, son más, mucho más los negativos, en el caso de los presidentes surgidos del partido Acción Nacional; en lo que corresponde al regreso del PRI a los Pinos aún es prematuro adelantar un juicio contundente y definitivo, en lo político el plan de vuelo se alteró radicalmente el 26 de septiembre del año pasado, en lo social, salvo la Cruzada Contra el Hambre que arroja resultados tangibles, la crispación y las tensiones aumentan, la reforma educativa hasta hoy es un fracaso, los factores externos, en particular la caída de los precios del petróleo han impactado la economía y el esquema financiero, el desplome en picada del peso frente al dólar es altamente preocupante y aunque electoralmente se advirtió una recuperación, será la forma y fondo de las decisiones –del Presidente Peña- que vienen –o por lo menos se esperan- las que definan el rumbo, se mantiene el PRI en el poder o veremos –por fin- la transición a la izquierda –si logra superar sus diferencias, que se asemejan mucho a las bravatas de la prepa-; por lo que respecta a la “alternancia” y llegada de Vicente Fox, lo menos que se puede decir, es que salió “peor el remedio que la enfermedad”, jamás entendió de que se trataba, perdido en su idilio y aturdido por los analgésicos sus acciones más “emblemáticas” y estólidas, lo fueron el “comes y te vas” que le recetó a Fidel Castro para mostrarse cortesano con Bush, el intento de desafuero de Andrés Manuel que lo exhibió en toda su intolerancia y el asalto en despoblado al Canal 40, que culminó en la toma de las instalaciones del Cerro del Chiquihuite, planeado por Martha Sahagún y ejecutado por un comando armado el 27 de diciembre del 2002, de tal tamaño fue su incapacidad –política- que no pudo operar la candidatura presidencial de Santiago Creel obteniéndola Felipe Calderón, quien quedó marcado por el signo de la ilegitimidad desde la misma noche del 2 de julio del 2006, luego vino el “plantón de Reforma” y el “voto por voto, casilla por casilla” que no aceptó; habiendo tomado posesión por la “puerta de servicio”, Calderón, declaró su guerra, largo sería el recuento de sus desaciertos –narrados puntualmente por Ernesto Núñez Albarrán en su libro “Crónica de un Sexenio” la tragedia del calderonismo-, culminados con la suma de los miles y miles de muertos y desaparecidos, la mayor parte “daños colaterales”; en este contexto, es evidente que no hay nada que celebrar de aquellas elecciones, aun cuando fueron “coronadas” por victorias pírricas, Fox y Calderón alcanzaron “el rango” de presidentes, jamás la jerarquía –de serlo-, ganaron las elecciones perdieron frente a la historia; la otra elección, la del 6 de julio de 1988, es otra historia, la promesa de 20 millones de votos de Jorge de la Vega, la interrupción de la transmisión de resultados ofrecida por Manuel Bartlett a los partidos –de oposición al PRI- a través de computadoras instaladas en el RNE –Registro Nacional de Electores- de Insurgentes, cuando en la “otra” computadora, la que operaba Oscar de Lassé se bloqueó de resultados negativos al hasta entonces partido “casi único” –Salinas dixit el 7 de julio-, narrada espléndidamente por Martha Anaya en su libro “1988 el año que calló el sistema” y conocida mundialmente como “se cayó el sistema” frase acuñada por Fernando Elías Calles; noche –la del 6 de julio de 1988- cuya cúspide fue la llegada de Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier y Rosario Ibarra a la Secretaria de Gobernación a denunciar el “fraude electoral”; elección que se definió la noche del 27 de agosto de 1988, cuando la cúpula panista pactó en la casa de Juan Sánchez Navarro el reconocimiento de Carlos Salinas, pero también, elección que fue el inicio de una serie de reformas electorales que culminaron con la llegada del PAN a la presidencia; y sobre todo, elección en la que el Ingeniero Cárdenas perdió –frente a los votos contados por debajo de la mesa- pero ganó un relevante lugar en la historia de las luchas democráticas de este país…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?… RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX http://rcmultimedios.mx/politica/46160/del-zcalo-a-los-pinos#.VZyqUjnPBBU.mailto

 

 


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