Raúl CASTELLANOS
“LA ZONA ROSA…DE AQUELLOS TIEMPOS”; como en los buenos tiempos de Pancho Galindo que diariamente sentaba a su mesa del “Champ’s Elysees” a los personajes de la grilla nacional, circuló antier una foto de José Antonio Meade Secretario de Relaciones Exteriores compartiendo el “pan y el vino”, muy quitados de la pena, con Miguel Basáñez, embajador designado para “representarnos” ante los Estados Unidos, en el restaurant “Casa Bell” ubicado en la calle de Praga 14 en la Zona Rosa; la escena trajo a mi memoria buenos recuerdos de mejores momentos vividos en tan emblemática “región” de “México Distrito Federal” –Chava Flores dixit- allá por los setentas, ochentas del siglo pasado, mismos que recién evoqué en una larga velada con Gustavo Vázquez, amigo que trabajaba de “Capitán” en el “Señorial” también conocido como “el embudo”, ubicado en la calle de Hamburgo, con quien me encontré –por casualidad- después de algo así, como 30 años, excuso decir que aún conserva su buena vibra, aunque su pelo cedió el paso a una brillante calva, en contraste –me dijo- “con tu cabecita plateada”; ya instalados en la “mesa 32”, disfrutando de una excelente tabla de quesos franceses, jamón serrano, pates y uvas y un “Martini seco” de Beefeter con tres aceitunas, pasamos revista a los lugares de la época, que no habiendo tema relevante que abordar –Manlio y Anaya ya están amarrados y de Trump ya hablaron Meade y Basáñez- comparto con ustedes en este viernes, en que deseando la paz nos preparamos para la guerra; recordemos, “La Cueva de Amparo Montes”, donde la señora, toda una señora de melancólica voz, al lado de Elena Valdelamar, compositora de “mucho corazón” y “cheque en blanco” rendían tributo al romanticismo, también en Hamburgo estaba “keop’s”, ahí se iniciaron Jorge Falcón, el Flaco Oscar, Manuel Adrian y Polo Polo, el “Paspartu” con Manolo Muñoz y su “llamarada”, si de llorar penas de amor se trataba nada mejor para ahogarse en ellas que en el Presidente escuchando a Cuco Sánchez; en Florencia, se ubicaba el “Marrakes’h, -después “Casablanca”- y sus “Fra diavolo inn” y Fra diavolo rojo”, en este lugar le pedí a un joven recién llegado a México que se acompañaba con su guitarra y decía “saberse todas” –las canciones- le cantará “Peregrina” a una joven yucateca, no se la supo, con el tiempo se convirtió en un gran y admirado “Hombre Espectáculo” al que año con año seguía en el “Stelaris” del Fiesta Palace, su nombre Raúl Vale; incomodo pero elegante “La Naranja” del Hotel Aristos vio pasar en sus momentos brillantes a Sandro de América el de “te propongo, un amanecer cualquiera, aferrada de mi brazo, compartiendo una quimera, te propongo simplemente que me quieras”, Alberto Cortez y su “rincón del alma”, “no soy de aquí ni soy de allá”; Bares para todos los gustos lo eran, el del Hotel Montecasino, el del Geneve, el “Caballo de Hierro”, La Llave de Oro, el “Chip’s” y su piano bar, el “77”, “El Camerino de Amira Cruzat, “Picadilly Club” –el primero en patentar “medias yardas de cerveza”-, el “Nicte-Ha” del Hotel Montejo, el “Bar 9”, el primer bar gay –no oficial- donde acudía “la gente bonita que no discriminaba” y aunque estaba del otro lado de Reforma, en el Hotel María Isabel, “El Jorongo” era obligado en una noche de bohemia; en cuanto a restaurantes, la Zona Rosa era única, elegantes sin exagerar, de la mejor calidad y para todos los gustos, desde luego, el “Champ’s Elysees”, recuerdo que a los pocos días de haber quedado en segundo lugar en la elección de gobernador de Oaxaca que ganó Diodoro Carrasco, mi amigo Luis Martínez me invito a cenar, de entrada descorcho una botella de Chateau Margaux y me dijo “!salud!…si así nos va en la derrota como nos irá en la victoria”; en la misma calle de Amberes estaba “El Passy”, propiedad de un oaxaqueño, muy conocido –el lugar- porque ahí tenía una mesa permanente Cecilio de la Cruz –rumorabase hombre fuerte del Poli- y se degustaba la mejor sopa de fideo seco; en Londres, el “Bellinghausen” hasta hoy de los pocos que subsisten, único su filete chemita, enfrente –estaba- “La Calesa de Londres”, cuando lo iban a cerrar el chef me confió el secreto de su ensalada de berros y “El Cicero”; en Copenhague 26 el “Mesón del Perro Andaluz”, en el mismo pasaje “El Angus” –famoso por sus carnes frescas y afrodisiacas-, a la vuelta el “Fokolare”, de los primeros en introducir las “mimosas” en el desayuno; el “Alfredos”, en Niza y Hamburgo “La Mansión” y Sanborns, adelante el “Luaú” la mejor comida china, con su fuentecita de deseos, en la acera de enfrente “El Chalet Suizo”; también en la Zona, “Loredo”, “El Parador de José Luis”, “El Normandie”, “Raffaello”; como advertirán el recuento fue largo, sin embargo lo mejor del encuentro con Gustavo llego cuando pedimos una de “Moet Chandon”, manzanas verdes y fresas, como en los buenos tiempos del “Señorial”, las anécdotas se prolongaron hasta el amanecer, en particular recordé la madrugada del 19 de diciembre de 1977 cuando después de hacernos reír llorando al estilo Garrit, Luis Vivi Hernández, el más grande show man –para mi gusto-, se despidió sin saber que una hora más tarde moriría en su camerino, o aquella otra del 28 de septiembre de 1978 cuando Enrique Guzmán, nos soltó “¿Qué creen?”…bebió de su copa y dijo “¡se chingaron al Papa!”, pero esas son otras historias para otro viernes, “hoy toca” –Dehesa dixit-…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…. RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX http://rcmultimedios.mx/politica/46961/del-zcalo-a-los-pinos#.Vc2JQVn0oKU.mailto
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