Raúl CASTELLANOS
“NUNCA MÁS UN BAZUKAZO”; ayer 30 de julio se cumplieron 47 años del bazukazo que marcó el rumbo del Movimiento Estudiantil de 1968, a partir de ese día no habría marcha atrás, quedó sellado el destino de la represión que culminaría el 2 de octubre en Tlatelolco, por la madrugada rendido el “parte de guerra” del asalto a la emblemática preparatoria número 1 de la UNAM de San Ildefonso, hacia las tres de la mañana, Luis Echeverría, Secretario de Gobernación, Alfonso Corona del Rosal, Regente de la Ciudad de México, “asistidos” por los Procuradores de la República y del Distrito y Territorios Federales, Julio Sánchez Vargas y Gilberto Suárez Torres, ofrecieron una conferencia de prensa en el Palacio del Ayuntamiento, en ella marcaron el rumbo y el tono de lo que estaba por venir “al ver las proporciones que los disturbios tomaban, solicitamos a la Secretaria de la Defensa Nacional su intervención, ya que la autonomía de la Universidad estaba en peligro, debido a ello y en vista de la situación y para evitar derramamiento de sangre, los cuales se han evitado (sic) fue que se pidió la intervención del ejército” y lanzaron un “yo acuso” directamente a los grupos comunistas que hay en México “de haber propiciado estos desórdenes”; ese mismo día al amanecer se inician asambleas en casi todas la facultades de la UNAM, el Rector Barrios Sierra repudia la violación a la autonomía universitaria y el entonces Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, desde Jalisco, donde se encontraba de gira “extendió su mano a los estudiantes”; de aquellos tiempos y para conocimiento de los jóvenes de hoy, que poca o nula conciencia y conocimiento tiene de lo ocurrido, aquí la crónica de aquel día, el del “bazukazo”, con la recomendación de que adopten como suya una de las consignas que nos alentaba en aquellos días “sean realistas…pidan lo imposible”; “Un convoy de tanques ligeros, jeeps equipados con bazucas y cañones de 101 milímetros, y camiones de transporte de tropas de la primera zona militar, donde mandaba entonces el general José Hernández Toledo, salió en punto de las 12 del campo militar número 1 hacia el centro de la ciudad. El convoy avanzó por el Periférico hasta la glorieta de Petróleos, siguió por Reforma, avenida Juárez, Juan Ruiz de Alarcón y Santa María la Redonda. Desde ahí, los soldados marcharon hasta las cercanías del Zócalo. En Seminario y Argentina, 650 soldados del batallón de Fusileros y Paracaidistas, con el refuerzo del batallón de la Policía Militar, se parapetaron frente a San Ildefonso y apuntaron una bazuca hacia la puerta principal del edificio. Los jefes militares dieron un ultimátum a los estudiantes atrincherados adentro para que abandonaran el edificio. Como no hubo respuesta, dispararon la bazuca, tiraron la histórica puerta de San Ildefonso y ocuparon el edificio que alojaba a la Prepa 1. Los soldados, que estaban a las órdenes del general Crisóforo Mazón Pineda, entraron a los planteles a bayoneta calada. Los estudiantes huyeron, pero su fuga fue cortada por los granaderos, que los esperaban afuera. Hubo decenas de detenidos. Los militares rodearon después toda la manzana de San Ildefonso y catearon todo, casa por casa. Irrumpieron en todos los departamentos y locales de los edificios de las calles de San Ildefonso, El Carmen, República de Argentina y Justo Sierra; buscaban, según ellos, “elementos subversivos”. En algunos edificios fueron localizados y detenidos varios estudiantes. El parte militar del general José Hernández Toledo, dirigido al secretario de la Defensa el 30 de julio de 1968 –convertido en la versión oficial de los hechos–, dice: “Durante la misión encomendada” por “orden telefónica del C. Srio. de la Defensa Nacional y con el refuerzo del Batallón de la Policía Militar, se procedió a desalojar a los alborotadores en la zona comprendida de Perú a Corregidora y de El Carmen a Argentina”, donde se encontraron varios camiones que ardían. “Un grupo aproximado de 300 a 400 motineros se parapetaron en la Preparatoria No. Uno, negándose a salir y recibiendo al personal de Paracaidistas y Policía Militar a balazos, bombas molotov y tabicazos, así como con detonadores de los usados en algunos tipos de bombas de aviación de manufactura americana”. “Se les exhortó a abrir la puerta, a lo que se negaron y cuando un pelotón de paracaidistas se disponía a forzar la puerta, se escuchó una fuerte detonación, seguramente producida por la explosión de los detonadores ya mencionados”. De este modo, el jefe militar se lava las manos y pretende que ninguna bazuca disparó contra la centenaria puerta. Al caer el portón, dice el reporte de Hernández Toledo, “los granaderos y policía entraron apoyados por personal de esta unidad, encontrándose 127 hombres, 10 bombas molotov, 2 botes de gasolina, 1 botella de ácido, 1 botella de amoniaco de cinco litros y una caja de propaganda comunista. De todo esto se hizo entrega al C. Teniente de Granaderos Carlos Balderrábano Medina, perteneciente a la 1a. Cía. del citado cuerpo”. Al final se indica que a las 03:00 hs., quedó completamente desalojada dicha zona de elementos subversivos”; es viernes “hoy toca” –Dehesa dixit-, ¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…. RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX http://rcmultimedios.mx/politica/46619/del-zcalo-a-los-pinos#.Vbr9N7jauhw.mailto
Descubre más desde Rosy Ramales
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




