Intercambian pescado por café o atole en Bajos de Coyula

Pescado – le dijo-, te amo y te respeto mucho, pero vas a morir antes de que termine el día.

                                        ERNEST HEMINGWAY /  El viejo y el mar                                                               

BAJOS DE COYULA, Santa María Huatulco (sucedióenoaxaca.com).- “En estos tiempos de pandemia, cuando la actividad económica bajó, los pescados han servido de alimento para muchas familias de la comunidad; con ayuda de otros pescadores, mi padre y yo ayudamos a estas familias que se acercan a la embarcación para que puedan llevar algo de alimento a sus mesas. Mientras nosotros les damos pescado, ellos nos llevan café o atole después de la larga jornada de trabajo”.

Así relata Josué Mendoza, pescador de la Playa Boca Vieja, la vida por estos días a la orilla del mar.

Boca Vieja se localiza en la comunidad de Bajos de Coyula, perteneciente al municipio de Santa María Huatulco; es un pueblo costero donde una de las actividades primarias es la pesca.

Josué Mendoza es un joven de 20 años que sale a pescar todas las tardes desde hace cinco años, con ayuda de los consejos de su papá que le cuenta los secretos del mar. Comenta que él practica la pesca conocida como “simbra” y explica el proceso de captura.

“El clima, como el estado de ánimo, y la suerte, son las que nos darán una buena pesca. Una vez listos los anzuelos y la carnada salimos con los tripulantes y el favor de Dios de regresar con bien a casa”, platica.

Una vez en el mar, y calculando dónde será más oportuno dejar la simbra con los anzuelos, para que los peces se acerquen, se empiezan a tirar en línea recta, a cada 2 metros de distancia, aproximadamente. Con esta labor finaliza el primer día de pesca, para dejar que en toda la noche algún pez coma la carne del anzuelo.

“Se deja la simbra de tarde y noche para que sea devorada por los peces grandes y no por los peces pequeños”, comenta. Al amanecer, los pescadores van a recoger la captura.

“Hay días buenos y días malos, pero así es el trabajo del pescador. Pescar es una actividad muy bonita, despeja la mente, me da ingresos económicos para seguir estudiando, y la satisfacción de conseguir mi propio alimento”, expresa el joven costeño.

Josué Mendoza agrega que algún día le gustaría enseñar a sus hijos a pescar, como su padre lo hizo con él.

(Cortesía)

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