LA COLUMNA DE CIPRIANO: La grandeza de Porfirio Díaz

LA COLUMNA DE CIPRIANO: La grandeza de Porfirio Díaz

3 febrero, 2019 0

Cipriano FLORES CRUZ

En un Estado habitado por las naciones oaxaqueñas, compuesto por quince de ellos y del pueblo negro, en un régimen colonial para estas naciones, nace Porfirio Díaz. El ambiente era de colonización, en donde la iglesia desempeñaba un papel preponderante. La pobreza se enseñoreaba por el territorio oaxaqueño. En este ambiente recibe las primeras normas de su educación, en donde la urbanidad y el apego a las obligaciones influyen en la formación de su carácter. Para algunos de sus preceptores la providencia le reservó un papel preponderante para su Nación. En verdad, los grandes gobernantes traen en su seno la grandeza, las estrellas del universo se alinean para su beneficio, responden con exactitud la tesis de Ortega y Gasset, el destino hace la mitad y la otra mitad lo hace el gobernante. Porfirio Díaz respondió bien a ello.

La austeridad y lo piadoso distinguió su hogar en la infancia. Fue testigo de la heroicidad del pueblo oaxaqueño ante la invasión americana, le ayudó a formarse un intenso amor a su país y a su estado natal. Antes, que nada, Porfirio Díaz fue un patriota, por este sentimiento conquistó la Presidencia de la República. La influencia de Benito Juárez y de Marcos Pérez, dos gobernadores zapotecos y serranos,  siempre estuvo presente en la vida política  de nuestro personaje. De Juárez aprendió que si bien el gobernante tiene su legitimidad en la voluntad del pueblo y que depende su actuación de la opinión pública, pero es la fuerza la que garantiza la existencia de toda autoridad y la fuerza efectiva para conservar  y custodiar la vida y los intereses de la ciudadanía, esta tesis Porfirio Díaz jamás lo olvidaría. De Marcos Pérez abrevó:

“Era un hombre de gran talento, vasta instrucción, gran pureza de costumbres y extraordinaria rectitud, honradez y fortaleza de carácter……tuve la fortuna de tratarlo íntimamente, de conocer su carácter, de aprender mucho de él, pues lo admiraba, lo respetaba y lo tenía como un modelo digno de imitarse”(citado por: Tello Díaz, Carlos. Porfirio Díaz: Su vida y su Tiempo. La Guerra 1830 1857. Edit. CONACULTA. México, 2015, p, 98).

También se dio cuenta que ante la invasión americana, la falta de espíritu patriótico era evidente, la ausencia de un Estado nacional se hacía notar. Su objetivo fue la creación de ese Estado Nacional para que los mexicanos tuvieran futuro y no ser desmembrados por los imperialismos como la francesa y la americana.

Su carrera política empezó cuando  por su carácter rebelde votó en las elecciones en contra de la reelección de Antonio López de Santa Anna, por ello fue declarado conspirador y rebelde al gobierno de la República. A decir verdad, Porfirio Díaz fue un liberal a toda cepa por lo que influyó en él su falta de comprensión del mundo de los pueblos oaxaqueños y nacionales después. Como miembro de la guardia nacional  fue reconocido por su capacidad para gobernar un territorio determinado llegado al caso. En sus memorias recordaba:

“Hubo un tiempo en el que por seis meses no recibí de mi gobierno ni instrucciones, ni consejos, ni apoyo de ningún tipo. Debí pensar por mí mismo y tuve que ser yo mi propio gobierno, y encontré entonces a los hombres iguales a como los encuentro hoy”( Tello Díaz: 2015, 211.212).

Se destaca en esta cita el conocimiento que tuvo Porfirio Díaz de la naturaleza humana, que el gobernante depende de sí mismo para mantener el orden político en un determinado territorio, por eso reafirmamos en esta cita nuestra concepción de que los gobernantes siempre están solos en sus responsabilidades.

Como diputado federal se destacó como mediador y gestor de las demandas de la gente, lo pudo hacer porque se distinguió por hacer amigos, favores y mantener influencias en las diversas estructuras de los gobiernos. Su capacidad de gestión lo demostró fehacientemente durante su vida política. La capacidad de gestión distingue al buen político.

 Además, sus méritos militares le dieron legitimidad para aspirar los diversos cargos de elección popular que tuvo, desde diputado, pasando por el gobierno de Oaxaca hasta llegar a la presidencia de la República. Porfirio Díaz representa un ejemplo a seguir en cuanto someterse a las condiciones históricas, luchar en su marco, para aspirar el poder político. Palmo a palmo, paso a paso, fue construyendo su legitimidad para ocupar los diversos cargos que tuvo. Se distinguió siempre de ser un militar que aspiró a la presidencia de la República, de la misma manera, su idea de orden y progreso es producto de este predominio militar en su vida política. La idea fue, si no hay orden no hay progreso y paz, esto significó la construcción de inicio del Estado mexicano como orden político y jurídico. En el gobierno, siempre pensó como estadista, subordinó cualquier sentimiento de gratitud a favor de nutrir al Estado.

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