Las figuras extraordinarias de don Enrique, en los jardines

Las figuras extraordinarias de don Enrique, en los jardines

10 diciembre, 2019 0

Pavorreales, patos, aves en sus nidos, un cocodrilo, un oso, un pez y hasta una llama pueden observarse en los patios de Ciudad Administrativa. Verdes y robustas, diversas figuras producto de la creatividad y habilidad del personal de jardinería de la Secretaría de Administración emergen para dar la bienvenida a personal y visitantes.

Don Enrique Ramírez Cruz lleva ocho años realizando esta labor, desde las primeras horas del día comienza la tarea; tijeras en mano convierte un arbusto de adelfa y eugenia, en una obra de arte que transmite alegría y otorga vida a los edificios.    

“Cada figura la diseñamos entre todos los que integramos el departamento. Uno tiene una idea y nos apoyamos para mejorar las figuras, para hacer nuevas o cambiarlas”, asegura don Enrique, quien disfruta de esta actividad donde ha encontrado compañerismo y tranquilidad.

Aunque reconoce que el trabajo de mantenimiento, riega y poda de las áreas verdes resulta cansado, se siente feliz de realizarlo, pues ha desarrollado un enorme gusto por la jardinería.

“Cuando no trabajo, extraño estar aquí y la convivencia diaria, tengo lazos muy fuertes con mis compañeros, pero en el hogar está la familia que para mí es lo principal”, afirma.

Don Enrique tiene un hijo de 9 años, quien es su motor para seguir adelante, impulsarlo para que estudie y sea feliz, es la razón que lo motiva diariamente.

Con un semblante sereno habla de su afición al atletismo, disciplina que practica desde los 12 años y en la cual mantiene una excelente condición, pues por segundo año consecutivo obtuvo el segundo lugar en la carrera del Día del Empleado en la categoría de Master.

“Entreno con frecuencia en la ciclopista de avenida Ferrocarril, también practico el futbol y comparto el gusto por el basquetbol con mi hijo, quien se va todas las tardes a su adiestramiento”, señala.

Don Enrique se siente orgulloso de cada aspecto de su vida. Cree en la honestidad de las personas y en la capacidad humana de siempre dar, sin esperar algo a cambio. “Como lo hacemos con una planta, que se cuida, se arregla y se riega para que siempre luzca su belleza y esplendor”.