Lizeth, su misión empezó tras un terrible accidente

Rosy RAMALES

Su misión de vida empezó tras aquél terrible accidente cuando Lizeth Zárate y su esposo regresaban de Loma Bonita con destino a la capital oaxaqueña.

Fue un diciembre. Su esposo manejaba, se sentía cansado; entonces Lizeth le propuso relevarlo al volante para que él pudiera dormir un rato. Así lo hicieron.

Luego ella paró un momento estacionándose en la primera orilla más ancha que vio sobre aquella estrecha carretera, generalmente cubierta de neblina.

No se percató de que las llantas delanteras del auto habían quedado peligrosamente cerca de la orilla del precipicio. Y al arrancar, el auto no alcanzó la cinta asfáltica, sino el vacío, volcándose 20 metros hacia el abismo.

Su esposo no llevaba puesto el cinturón de seguridad y por lo mismo salió disparado en el primer impacto del auto con el cerro o con los árboles; afortunadamente salió vivo y sin lesiones graves. Hay quienes no la libran precisamente por no llevar el cinturón.

Pero Lizeth vio la muerte muy cerca. Ella sí llevaba puesto el cinturón, el cual la sujetaba al carro corriendo la misma suerte que éste; o sea, cada golpe, también lo resentía ella.

Su esposo como pudo salió a la carretera; el pueblo más cercano ayudó al rescate de Lizeth, quien resultó con fracturas en mandíbula y clavícula, y con lesiones en todas partes del cuerpo, un de éstas en la cabeza.

La llevaron a atención médica inmediata a Loma Bonita, luego hacia Oaxaca porque las heridas requerían de atención especializada. En el trayecto le dio un paro.

Al final, después de varias intervenciones quirúrgicas Lizeth empezó a recuperarse, aunque lentamente. Lo que no ha recuperado es el movimiento de su brazo y mano derecha, consecuencia de la lesión en la cabeza.

Apenas si mueve los dedos y el brazo, pero tiene que apoyarse en algo porque no lo puede sostener del todo; generalmente lo apoya metiendo la mano en la bolsa del pantalón.

Si uno la ve, no se le nota. Ha tratado de ocultar la discapacidad usando manga larga, sobre todo en la época en que el brazo parecía un trozo de trapo; hoy ya se anima a ponerse manga corta, es entonces cuando se necesita poner mucha atención para percatarse de su falta de movimiento.

Y menos se le nota porque de por sí es muy delgadita, lo cual le permite disimular la delgadez de su brazo derecho. Ella dice que después del accidente perdió 20 kilos de peso.

Licenciada en Ciencias Políticas, egresada de una universidad privada de Oaxaca, por azares del destino Lizeth se dedicó a la gestoría municipal desde antes del accidentes. Ha sido iniciativa privada.

Luego del percance hizo la mismo, pero le agregó un sentido humano a su actividad: La gestión social. Una misión de vida tras ver de cerca la muerte.

Sin embargo, como ocurre en el altruismo desinteresado, no publicitó los beneficios que ha procurado para personas de diferentes estratos sociales, principalmente gente en condiciones de pobreza.

¿Eso le ayudó para ser candidata a diputada federal por del Partido Encuentro Social (PES) por el Distrito 08, con cabecera en Oaxaca de Juárez?

Quizá. Pero no de manera directa, no por buscar la postulación. La dirigencia nacional del partido le ofreció la candidatura y en doble partida, porque además va jugando en la primera posición de la lista plurinominal de la Tercera Circunscripción Electoral.

Y está trabajando duro en la campaña, con poquísimos recursos en comparación a las abanderadas o abanderados del resto de los partidos políticos.

Lo mismo sube a los autobuses a entregar propaganda electoral, que se traslada en moto guiada por conductor de la misma, que camina las colonias, agencias y localidades de los municipios que comprenden el distrito electoral tocando casa por casa.

¿Cuál es su objetivo de ganar la elección? Lizeth dice que continuar con su misión: La gestión social, la ayuda humana, la solidaridad.

Platicamos brevemente a la mesa de un café, aunque ambas solo pedimos agua embotellada, que ni siquiera probamos tal vez por temor al virus Covid-19.

A la cita la acompaña su hija, casi una adolescente. Tiene cuatro hijos e hijas en total. Hace actividades profesionales, de mamá y ahora también políticas; es guapa, joven, inteligente y emprendedora.

Como persona, Lizeth puede ser una buena opción para quienes no encuentran afinidad con las candidaturas ofertadas por los partidos políticos para el Distrito Electoral Federal 08, con cabecera en la capital oaxaqueña.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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