AGENCIAS
Apenas 24 horas después de haber anunciado su retorno al Ejecutivo estatal, el gobernador Rubén Rocha Moya dio un paso al costado al presentar ante el Congreso del Estado de Sinaloa una nueva solicitud de licencia temporal con carácter indefinido, lo que reactiva la incertidumbre política en la entidad y abre la vía para la designación de un interinato.
La petición formal fue remitida a la Diputación Permanente mediante un oficio en el que el mandatario invocó las facultades que le otorgan los artículos 50 y 58 de la Constitución Política del Estado. Sin profundizar en motivos personales ni políticos, el documento precisa que la separación del cargo por un periodo mayor a 30 días se realiza «por así considerarlo pertinente», dejando en manos del Poder Legislativo el trámite correspondiente.
El repentino viraje en la conducción del gobierno sinaloense se produce en medio de un complejo escenario judicial y de crecientes tensiones con el pacto federal. Rocha Moya enfrenta indagatorias de la Fiscalía General de la República, además de señalamientos provenientes de autoridades de Estados Unidos que lo vinculan con investigaciones sobre el crimen organizado en la región.
A la presión legal se sumó la falta de respaldo político por parte del Gobierno Federal y de la dirigencia de su propio partido. La presidenta Claudia Sheinbaum se desmarcó públicamente de su breve reincorporación al señalar que se enteró de la noticia a través de redes sociales, subrayando que ningún interés personal debe anteponerse a la Nación. Tras estas declaraciones, diversos liderazgos de Morena marcaron distancia del gobernador.
El Congreso local convocó a una sesión extraordinaria para procesar la solicitud de licencia e iniciar los trabajos parlamentarios que definirán a la persona que asumirá la gubernatura interina de Sinaloa en los próximos días.
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