Signos y Señales: Confusiones respecto a las finanzas estatales

Signos y Señales: Confusiones respecto a las finanzas estatales

17 enero, 2020 0

Fuente: David COLMENARES PÁRAMO / EL FINANCIERO

El autor es el Auditor Superior de la Federación .

Un tema recurrente y repetido tiene que ver con lo referente a la recaudación de impuestos estatales. Debería ya saberse que desde que se crea el actual sistema nacional de coordinación fiscal en 1980, se firma un pacto fiscal a través del cual se elimina una jungla de impuestos federales y estatales al consumo, entra en vigor el IVA sustituyendo al de ingresos mercantiles, que era un impuesto en cascada, y dejan en suspenso una serie de facultades tributarias que la Constitución no les prohíbe, a cambio de recibir participaciones de la recaudación que hace el gobierno federal a través hoy del SAT. Uno de los temas recurrentes es cómo se distribuye la recaudación federal participable, y cómo se distribuyen las facultades tributarias.

Un tema criticado siempre ha sido la baja recaudación de ingresos propios en los estados, por la falta de cuadros capacitados y su renuencia a recaudar, al optar más por lo que “se les dé”. En los medios se repite cíclicamente el tema y la desorientación. Por ejemplo, se quiere que disminuya la dependencia de ingresos de los estados, algunos quieren mayores responsabilidades recaudatorias, pero la mayoría ha declinado asumir su responsabilidad fiscal, bajo la creencia de que “recaudar tiene un costo político”.

Es más inocente al nivel municipal, por ello en los ÚLTIMOS AÑOS se profundizó un centralismo recaudatorio sin parangón, entre otras razones porque la mayoría de las haciendas estatales se han negado a recaudar. Ahí está el ejemplo lamentable del impuesto a la tenencia que tan buenos ingresos daba a las entidades federativas, con su por lo menos 20 por ciento a los municipios. Por razones político electorales muchas lo dejaron de recaudar, algunas le han dado la vuelta con derechos de control vehicular, reemplacando, etcétera. Pero luego lo querían resolver pidiendo un apoyo extraordinario del Ramo 23. Hoy el Fondo de Fortalecimiento Financiero ya no existe, aunque en 2018 tuvo 50 mil millones de pesos.

Algunas de las pocas entidades que han mantenido la tenencia son la CDMX, y quizás Nuevo León y otras 14 más.

Otro en el nivel municipal es el impuesto predial, ya lo comentaré en otro momento.

Por otra parte, sin hacer antes una segunda Convención Hacendaria, como ha planteado el diputado Ramírez Cuéllar, hay pocas opciones, por ejemplo, los impuestos conocidos como ‘al vicio’: bebidas alcohólicas, cerveza y tabaco.

Es buena oportunidad, por ejemplo, para gravar mejor las loterías y sorteos, los juegos con apuestas o los casinos, como en Sinaloa.

El impuesto sobre nóminas no es un buen impuesto, pero da un margen para ligeros incrementos, de medio punto como en Puebla, Aguascalientes, Baja California, entre otros.

En el impuesto al hospedaje, los estados tienen tasas diferentes, y es poco probable que los turistas o quienes viajan por negocios dejen de hacerlo por uno o dos puntos de incremento en el mismo.

Si vemos las estadísticas, la recaudación por estos conceptos es marginal, la dependencia de los estados y municipios de las transferencias federales está entre 80 y 90 por ciento, variando en cada entidad.

Hay una terrible confusión, respecto a que las participaciones no son producto más que del comportamiento de la recaudación participable, derivada del esfuerzo fiscal que se realiza en el orden federal y que pocos estados y municipios cumplen con esta responsabilidad, como se ve en la colaboración administrativa en materia fiscal federal.

Sí, es necesaria una nueva Convención, una Ley de Coordinación Hacendaria o de Ingreso Gasto, pero partiendo de la base de la corresponsabilidad fiscal y de un ejercicio del gasto público estatal, eficiente y transparente. El orden subnacional y el local deben realizar un esfuerzo adicional.

Sin los desvíos, derroche y corrupción que tanto han lastimado al federalismo fiscal mexicano.