Sócrates A. Campos Lemus: Consigna o convicción

Agencia QP. ¡Qué conste…son reflexiones!

Siempre he sostenido por la experiencia de los años, de que en la vejez se nos llenan de achaques, para que podamos valorar lo que hemos tenido durante toda la vida, y que por diferentes motivos no hemos apreciado lo suficiente en lo que es nuestro ser vivo. Los viejos, pueden llegar a ser hombres que quieren resolver los problemas de toda su vida en los pocos meses o años que les quedan; y por eso, cuando llegan al poder, se convierten en tiranos o en gente que al gobernarnos comete grandes errores y nos lleva a terribles tragedias; o también, ¿por qué no reconocerlo?, la vejez les permite a ellos, tener una visión clara de lo que se debe hacer para que en un tiempo corto, se pueda resolver muchos de los problemas que se dejaron en el tintero de la vida, y que hoy, son vitales para hacer que la sociedad tenga mejores condiciones de vida; en ese justo caso, creo que podría estar el Presidente López Obrador; él es una gente de buena fe, y siempre hemos sostenido, que finalmente son redes sus sueños y sus logros no siempre están sostenidos por la realidad, sino que volando en la vida se han quedado muchos de sus proyectos en malas manos; siendo extraordinarios objetivos a alcázar.

Hoy nos habla, de que se tiene que cambiar la visión y la misión de los hombres que tienen los recursos o el interés por prepararse, educarse y ascender en ese proceso, a  nuevo niveles de vida, que les permitan sostener en mejores condiciones a sus familias; dice que es vital que los hombres educados tengan definiciones directas en apoyo a los que menos tienen; y creo que, en este asunto, habría mucho que pensarse y valorarse; las generaciones que hoy están educadas, que han alcanzado esas posibilidades gracias a que el pueblo de México ha sostenido educación pública y ha permitido a miles de gentes entrar en este proceso, haciendo su sacrificio para su capacitación; todos de esa generación, sabemos, que lo que tenemos, se lo debemos al pueblo de México, y no se lo debemos a un partido político, o a un dirigente alguno, no, hay claridad, en que la educación que gozamos hoy en día, se la debemos al sacrificio de todos los días del pueblo de México, y que solamente los políticos y los partidos, eran tratados de utilizar, para dar un beneficio hacia ellos o buscar mejores condiciones de propaganda y de manipulación; pero esto no es así, los mexicanos de todos los tiempos, sabemos que realmente nuestro compromiso está con el pueblo de México, y no compartido alguno para que recibamos consignas, y no se nos hagan peticiones; sabemos que las consignas son parte de la estructura del poder, pero no son parte del pensamiento libertario, y directo, en el cual se nos ha formado a lo largo de tantos años, no queremos por supuesto, estar sujetos a las condiciones de las consignas, sino que por nuestro libre albedrío, podamos entender, que tenemos compromisos serios, con los que más nos han dado en todos los tiempos de nuestra vida y de nuestro desarrollo en la educación.

Hace tiempo que por diferentes motivos de edad, he tenido que estar aislado en intervenciones quirúrgicas que me impiden en ocasiones ver; porque todas se han concentrado en la misión, y esto me ha obligado a estar totalmente paciente y con cuidado, de no hacer ejercicios violentos que puedan lastimar más la retina del ojo; que tiene posibilidad de salvarse; a si me eh obligado, también, a pensar, en muchas cosas, entre otras, que nosotros hemos sido muy desconsiderados con la atención de nuestros cuerpos, a veces pensamos que hay que realizar cambios, y no pensamos que el primer cambio está obligado en uno; en el cuidado de uno para poder dar a los demás, lo poco que uno puede tener; así en esa oscuridad en la que se obliga a pensar, te das dando cuenta de lo valioso que es cada uno de los sentidos y de las partes de nuestro cuerpo; comienzas a ver y a valorar la cantidad y millones de veces que late el corazón, sin que exista una bomba, que pueda latir millones de veces cada año, por todos los años de nuestra vida, como este, y que pueda transportar miles y millones de litros, a través de una red increíble; que es la vida; en cada parte de nuestro cuerpo, podemos comenzar a valorar el extraordinario trabajo que realiza todo el sistema qué nos permite operar la oxigenación de nuestros cuerpos, y la forma en que casi sin darnos cuenta, todos respiramos, para ir dando nuevos alientos de vida a cada momento de nuestra existencia; podemos pensar en la importancia que tiene la piel que se va renovando día con día, y que, sin darnos cuenta, vamos cambiando cada  tiempo; y por eso las arrugas, y por eso esa enorme virtud que tiene de transformación la vida para sostenerse en todo nuestro ambiente; y así podemos también ver la importancia de los riñones, del estómago, del hígado, el de los ojos, del cerebro; y pensar que solamente para mover un brazo, se mueven y se activan miles y millones de células que nos permiten realizar, lo que para hablar, se ha realizado a través de miles de años, un proceso de cambio que nos permiten entender y valorar, lo que hoy podemos hacer con toda facilidad al hablar, al escribir, a leer; y en fin, esto es lo importante, y ojalá, de veras de veras, lo decimos, que los hombres del poder, deben, no solamente estar pensando en el poder, sino también, pensando, en que los cambios, no son por ordenanza, por caprichos, si no son, por convencimientos, por sentimientos y conocimientos; y en este sentido lo que debemos hacer todos, es, aportar nuestro granito de arena en esta gran discusión, para entender la verdad de la vida y la importancia de la acción, que tenemos en nuestra relación, para con los demás, en mantener la solidaridad real, en sostener que realmente podemos ofertar; y dar algo de lo mucho que hemos recibido a los que menos tienen, para que ellos también tengan las facilidades, que les permitan alcanzar mejores niveles de bienestar; y esto no quiere decir que se volverán aspiracionistas, no, tendrán la gran capacidad para tener la oportunidad de valorar la realidad,  y de acuerdo con ella, tomar sus decisiones; porque las decisiones de los hombres, son las que mejores cuentan para hacer los cambios de una sociedad a la que todos queremos, que tengan un mejor nivel para el futuro y para el presente.

No hacerlo, es entrar en los niveles de confrontación y de manipulación también del poder, y eso puede tener graves consecuencias, porque en vez de encontrar los caminos del diálogo y la conciliación, se encontrarían los caminos de la división y de las confrontaciones; y así, las cosas que vemos por muchas experiencias en los gobiernos, que empiezan con buenas intenciones, a veces, terminan en los núcleos de los infiernos, y ahí tenemos ahorita lo que sucede en Nicaragua y en otras partes, donde los famosos revolucionarios, solamente llevaron a las gentes a la muerte y a una nueva esclavitud; esto no es lo que quiere México; seguramente tampoco lo quiere el Presidente de la República, y menos lo queremos los hombres, que gracias al pueblo, nos hemos podido educar y transformar, y que sabemos de qué lado estamos; estamos a su lado, porque les debemos a ellos, y lo repetimos, no le debemos a ningún partido político, y no le debemos a ningún político que trata de manipular el proceso educativo, para obligarnos a aceptar consignas, y no en reflexionar lo que se debe hacer mejor para el buen desarrollo de México que tanto lo merece.

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