Sócrates A. Campos Lemus: Derechos viejos de los ‘viejitos’

Agencia QP. ¡Qué conste…son reflexiones!

PUES RESULTA CURIOSO, PERO NOS DICEN ABUELITOS, TERCERA EDAD AVANZADA, VIEJITOS, EN FIN, TODOS NOS TRATAN COMO IDIOTAS EN MUCHOS CASOS PORQUE NO ESCUCHAMOS BIEN Y NUESTRAS VOCES NO SON TAN CLARAS COMO ANTES, nos dicen que somos viejos achacosos y se sorprenden el día que no nos quejamos de algún dolor o malestar, no vemos con claridad y nos pasamos pensando mucho tiempo con la vista perdida en esos recuerdos, y en ocasiones, lloramos o reímos o hablamos en solitario, y piensan que ya estamos enloqueciendo, no conocemos muchas cosas nuevas pero diría algún compadre que, los viejos ,“nos parecemos a muchas prostitutas que de viejas les da por dar consejos” y no son tan malos, por esa razón, cuando vemos o escuchamos cómo se discuten pendejadas de alto nivel, creemos que no hay diálogo a pesar de que se hable mucho del tema, porque al final de cuentas todos actúan como dogmáticos, olvidando que no hay dogmático que pueda ser inteligente porque no hay inteligente que quiera ser dogmático, pero las pasiones hacen que muchas cosas se olviden y salgan los odios y las emociones y las respuestas solamente sean viscerales…

Ahora, en los cantos de sirena o de proceso electoral muchos hablan de los derechos de los viejitos y de otras bobadas, dicen que tenemos derecho a la atención gratuita para atender la salud, que nos deben tratar con respeto cuando algunos no lo ganan y provocan, por tontos o resentidos, y violentan las relaciones por pendejadas, que debemos recibir el “cariño de la familia” y que se nos debe tratar bien, en fin, la realidad es que nadie habla de que tenemos derecho a continuar con la vida social y de charlas y reuniones con los amigos, que tenemos derecho a continuar cuando queremos y podemos continuar leyendo y estudiando, y por tanto, deberían darnos lentes y atención para la vista gratuita y los libros prestarlos para que en los muchos tiempos libres sigamos leyendo y soñando o protestando por algo que en verdad valga la pena, tenemos derecho a la buena comida, y para ello, muchos, deben recibir tratamiento dental para que puedan seguir mascando con delicadeza y gozando los sabores, y podemos tener, incluso, buenos vinos como catadores o cervezas o tacos o guisos que se quieran promover como buenos y sabrosos, tenemos derecho a tener algo de buena ropa y no traer la de siempre arrugada y apestosa porque al fin y al cabo dicen que no andamos ya presumiendo ni necesitamos presentarnos bien. Tenemos derecho a escribir abiertamente ,y a lo mejor en los recuerdos o en las ideas que van saliendo hiladas en el tiempo, sale algo positivo, no solamente de consejos de nuestro tiempo o con los recuerdos de que nosotros sí obedecíamos a nuestros padres cuando tampoco es cierto o respetábamos a los viejos y a los maestros y a las mujeres o en fin, nos adornamos de algo que solamente vive en las ideas pero no en los hechos, por eso, dejar que escribamos y alentarnos a hacerlo sería bueno porque al fin y al cabo la humanidad se forma y se forja en el tiempo y por los recuerdos y cosas, somos los que acumulamos y hablamos de riquezas y hay de riqueza a riqueza, algunos, solamente las llevamos en el corazón, y otros, en los bolsillos, pero al costo de la explotación, el engaño y la ambición… por esto cuando hay un gobernante viejito, pues hay que respetarlo y escucharlo y por ello podemos hacer algo para que también deje, por un momento, sus recuerdos, y escuche y entienda que la realidad no es solamente lo que él piensa, sino lo que es, y que no todos a los que él dice son buenos lo son, porque al final de su jornada se dará cuenta de que se rodeó de pillos…

Hay un libro que deberíamos de leer  y que debemos de buscar, no recuerdo el autor, pero se llama: “LOS ENFERMOS QUE NOS GOBERNARON” y nos habla de aquellos dirigentes que impactaron de diferentes forma, buenas y malas, a la humanidad, por sus propias enfermedades porque no resistían las largas jornadas y para dejar de sufrir acordaban todo como soliera no como sería mejor, y creo que al final de cuentas, cuando hay viejos gobernando y que estamos enfermos ya de todo, pero ahí la llevamos, la idea que tenemos, cuando estamos en el poder, es determinar lo más pronto posible todo lo que se nos va ocurriendo, porque queremos dejar una huella en lo que hacemos, olvidando que como cualquiera, cuando morimos, al paso de los días, van sacando las ropas y las tiran o regalan, los libros que empolvan los van dejando para que se los lleven los que quieran, las joyas que por algún momento pensamos eran una muestra de belleza y de opulencia y garantía de seguridad se van repartiendo o vendiendo, las pinturas que nos gustaron se van dejando colgadas o vendiendo o dejando que cada quién se lleve la que guste, y mientras el recuerdo se va[AS1]  pudriendo como se pudre y se carcomen nuestro cuerpo en la oscuridad de las tumbas, al final nadie se acuerda, incluso, de dónde se enterró si no hay alguna lápida que lo indique: polvo somos y en polvo nos vamos convirtiendo, pero lo que no se olvida es lo que hicimos en el tiempo del poder, y por eso, ese tiempo es tan grande o tan peligroso, porque en mucho depende del momento en que se tomen las determinaciones y si son en realidad las bien pensadas o las de las ocurrencias o rencores o venganzas o resentimientos, por esa razón, siempre, deberían tener los gobernantes de cualquier edad y tiempo un grupo que les recuerde que antes de actuar deben de pensar y dejar resentimientos, odios, venganzas ,y sobre todo, pensar con libertad y dejar el dogmatismo que nos genera el pensar que tenemos siempre la razón aunque solamente perdonemos a los pillos que nos caen bien porque también macanean o gustan de lo que en verdad nos gusta hacer como en algún deporte o en alguna comida o en alguna forma de pensar, y así se van jodiendo las cosas, porque tendrán el poder pero no es para perdonar a pillos y malandrines que les caen bien o son sus cuates y a los demás joder, esto es grave porque demuestra que andamos perdiendo el juicio y la ruta del bien hacer para el bienestar de todos … y tendríamos que sentarnos a pensar con claridad y serenos hacer la crítica y la autocrítica, no sacar los recuerdos de los malos tiempos… porque, eso, envenena y daña ,no solo a uno, sino a la sociedad.

Deja un comentario