Zona vip y la barrera, crónica de la toma de protesta de Alejandro Murat

Rosy RAMALES

Alejandro Murat Hinojosa se apeó en festiva marcha hacia la Alameda de León de la capital oaxaqueña, donde se concentraba la militancia priista en Convención Estatal de Delegados para ratificar su designación como candidato del PRI a Gobernador de Oaxaca.

16:20 horas. La elite ocupó las primeras filas en una área delimitada por vallas metálicas destinada a “invitados especiales”. Ahí estaban: Emilia García Guzmán, Rosalía Palma, María Luisa Matus Fuentes y Gustavo Díaz, diputadas y diputado locales, tomándose fotos mientras aguardaban el inicio de la plenaria; el líder de la bancada Alejandro Avilés Álvarez conversaba con Carmelita Ricárdez bajo la sombra de árboles, y con Alfonso Gómez Sandoval Hernández, ex Secretario General de Gobierno del actual mandatario “coalicionista” Gabino Cué Monteagudo y ex contrincante interno de Alejandro Murat.

También se encontraban aspirantes a candidaturas a las diputaciones locales como Jorge Guerrero Sánchez, emanado de la cultura de la traición a los ex gobernadores; aspirantes a presidencias municipales como Juan Enrique Lira para la capital oaxaqueña y Lulú Cueto para Ixtepec, tierra natal del ex gobernador José Murat Casab, papá de Alejandro.

Salvo que tenga licencia, la presidenta municipal de Salina Cruz, Rosa Nidia Villalobos, en hora hábil formaba parte de la primera fila y su vestido verde sobresalía de la vestimenta blanca de la mayoría de los asistentes. Dos hileras atrás estaba Germán Espinoza Santibáñez, persona cercanísima a José Murat y ex director del Colegio de Bachilleres de la administración de Cué, cargo al cual renunció el mismo día en que Alejandro solicitó su registro como precandidato a Gobernador de Oaxaca.

Del otro lado de la valla metálica aguardaban las bases. “¡Alejandro, amigo, Salina Cruz está contigo!”, coreaba uno de los contingentes. Bandas de música interpretaban quebraditas y música regional. Marmotas bailaban. Había globos y banderines con las siglas de sectores y organizaciones priistas. Sonaban matracas. La concurrencia llenaba un área en línea recta del templete hacia el crucero sobre Avenida Independencia, pero no llenaban las área laterales, si bien había personas debajo de árboles resguardándose del inclemente sol.

Casi en punto de las 16:30 horas, el presidente de la Comisión Estatal de procesos internos, Héctor Gómez Núñez, anunció el inicio de la Convención, y auxiliado por Orlando Acevedo Cisneros, como secretario, desahogó fast track el orden del día: Dio cuenta de la asistencia de 16 comisionados y de 12 mil 231 delegados, había quórum, por lo cual procedieron a ratificar la designación del mexiquense Alejandro Murat Hinojosa como candidato del PRI a Gobernador de Oaxaca.

Fue tan rápido, cuestión de segundos, que ni siquiera nadie pudo ver si todos los asistentes alzaron la mano. Pero se dijo que la ratificación fue por “unanimidad” cuando había “delegados” atrás de la valla lateral del lado del hotel Marqués del Valle, ocultos entre las bandas de música y el área destinada a prensa.

Previamente, la Comisión Estatal de Procesos internos informó de la declinación del otro precandidato, José Bolaños, a favor de Alejandro Murat. Un contingente aplaudió la inteligente determinación del candidato de paja, a quien partidos políticos opositores han denunciando ante el IEEPCO como “fraude a la ley”.

La espera de Murat era aligerada con videos sobre sus giras de precampaña transmitidos a través de dos grandes pantallas colocadas en ambos extremos del templete. Una manta, de varias, se extendía al fondo con la leyenda: “Jalapa del Marqués con el hombre de palabra”.

La Comisión de Procesos Internos nombró una comisión especial para recibir a Murat. Se abrió un compás de espera. Sus pequeñas hijas e hijo aguardaban, cuidados por alguien, en la planta alta de un restaurante de los portales, desde donde asomaban la cabeza hacia el evento político. “Alejandro amigo, Salina Cruz está contigo”, aclamaba el mismo contingente inicial, mientras de entre un conglomerado silente se erguía otra manta de apoyo de priistas de Jamiltepec.

Un grupo de güeros llegó al área de la élite, entre ellos un hombre muy robusto de traje grisáceo, a quien un guarda espaldas de procuró sobrilla negra para cubrirlo de los inclementes rayos del sol que pegaban en la tarde de este martes. En esa área había decenas de asientos sin ocuparse aún, y ya los letreros de “invitado especial” se hallaban en el suelo llevados por el ligero viento.

vallas

Manuel Velasco, persona cercanísima a José Murat, se encontraba en el espacio destinado a la élite, lo mismo que el dirigente de Canacintra Oaxaca, Jesús Rodríguez Socorro, de quien dicen sería el Secretario de Obras Públicas en el gabinete de Alejandro; Blanca Islas, de blusa naranja, se tomaba la foto; el diputado federal evielista aguardaba recargado en una valla cerca del templete. A esa hora llegaban apenas la diputada federal Yarit Tannos y el diputado local Juan José Moreno Sada.

Alejandro Murat al fin llegaba al templete acompañado de Manlio Fabio Beltrones y de Carolina Monroy, presidente y secretaria genera del PRI nacional, vestidos de color claro igual que los integrantes de la Comisión de Procesos Internos, presidida, por cierto, por un evielista que ahora sí fue (cuando el registro del mexiquense se reportó enfermo). Venían también los dirigentes locales, Héctor Anuar Mafud Mafud y Liz Acosta, quienes encabezan una política de ausencia de información oficial; del ahora ex aspirante interno Samuel Gurrión Matías y, entre otros, de Martín Vázquez Villanueva.

Previo a subir al templete, Murat se empinó sobre la valla para saludar de mano a priistas ubicados en el área vip de invitados especiales. Luego subió al templete y se apeó por la pasarela ex profeso similar a escenarios de desfile de modas o de presentaciones artísticas, para acercarse a la militancia de base, que no pudo estrecharle la mano, ni tomarse la foto con él dada la barrera metálica.

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Ivette Morán desde el pie de la pasarela abrazaba a sus hijas, una de las cuales le extendió los brazos a Alejandro; esposa y activista, subió luego al templete para la foto con el recién electo candidato a Gobernador de Oaxaca, una entidad donde no nació ni ha vivido por lo menos cinco años de manera ininterrumpida. Nadie le conoce comunión efectiva con la población oaxaqueña, que no sean los amigos del papá.

Ivett Morán lucía vestido largo, confeccionado en dos piezas unidas: Blusa blanca de manta fina o lino, con aplicaciones al cuello del mismo diseño de la falda, de bordado triqui, una de las etnias más pobres del estado de Oaxaca.

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Subieron al templete todos sus acompañantes, pero entre ellos no se vio a su principal competidor interno, Eviel Pérez Magaña, no obstante de la presencia de algunos evielistas como, por ejemplo, el diputado Amaro, el mismo presidente de la Comisión y Jorge Toledo Luis.

Sin esperar más tiempo, Manlio Fabio le tomó la protesta estatutaria a Alejandro Murat convirtiéndolo así en el candidato electo del PRI a gobernador. Y Manlio dijo que el recién ungido “ha apostado su futuro para que le vaya bien a Oaxaca”; un sacrificio jamás pedido por los oaxaqueños.

Los asientos de “invitados especiales” vacíos, así seguían. No se vio a todos los diputados federales, a menos que estuvieran debajo de algún frondoso Laurel, resguardándose del sol.

Alejandro, emocionado, contento, desde tribuna arengó a todo pulmón: “¿Cómo se escucha el PRI?” “¡No los escucho!”

La concurrencia respondió con vítores, pronto apagados con el ruido de las bandas de música. “¡Alejandro amigo, Salina Cruz está contigo!”, se desgañitaba el mismo contingente que desde el inicio lo aclamaba a la seña de la presidenta municipal.

Y tras saludar a los dirigentes nacionales, Alejandro Murat agradeció la presencia y solidaridad de Ivett Morán a quien llamó su “alma gemela” en la travesía por la gubernatura de Oaxaca.

“La inspiración de todas mis acciones es la familia”, dijo el candidato, y agregó: “Las mejores páginas de Oaxaca están por escribirse”.

Luego se preguntó en cascada “por qué” en Oaxaca no existen los niveles de vivienda como el Monterrey y Guadalajara, “por qué” los niños año con año reprueban matemáticas y lectura; “por qué” hay hospitales inconclusos y sin medicamentos, carreteras sin mantenimiento, barrios y colonias sin drenaje ni luz, etc. Eso sí, dijo, Oaxaca es número uno en marchas, 1.5 al día.

Y en alusión al gobierno coalicionista de Gabino Cué Monteagudo, acusó que todo “es resultado de una administración fallida”. Y señaló: “¡Que nos escuchen muy claro allá en Palacio de Gobierno, que mintió con sus políticas fallidas!”

Acusó para luego prometer: “¡Nuestro partido sí puede transformar la realidad de Oaxaca….juntos podemos impulsar un desarrollo sostenido y firme!”

“¡Sí se puede, sí se puede, sí se puede!”, coreó el público de élite y parte de la base detrás de la valla metálica. Habló vehementemente olvidando que atrás de Cué, gobernaron dos priistas: Ulises Ruiz Ortiz y José Murat Casab.

Alejandro Murat continúo su extenso discurso, mientras los priistas empezaban a dispersarse por la calle de Hidalgo, ya con las mantas de apoyo enrolladas y cargadas en el hombro.

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