ANDARES POLÍTICOS: AMLO no macaneó, lo poncharon

Benjamín TORRES UBALLE

El martes último le aplicaron sendos strikes al presidente López Obrador y lo poncharon. Lo decimos así, en términos beisboleros, el deporte que apasiona al tabasqueño. Sucede que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) confirmó el retiro de las candidaturas a Félix Salgado Macedonio y Raúl Morón Orozco, que había determinado el Instituto Nacional Electoral.

Ya la candidatura de Salgado al gobierno de Guerrero era a todas luces insostenible por las diversas acusaciones de violación. Desde la silla presidencial, AMLO asumió el papel de abogado del morenista, una acción nada inteligente que ofendió a la sociedad en general y particularmente a las mexicanas. Títeres como Mario Delgado Carrillo, el “líder” nacional de Morena, y un grupo de sus corifeos armaron una serie de manifestaciones fuera de la sede del Instituto, de nada les sirvió.

Pero el argumento legal con el cual el INE, primero, y luego el TEPJF, bajaron de las rentables candidaturas a los dos políticos, fue que no reportaron sus gastos de precampaña. Y no se trata de cuánto fue el monto, por pequeño que haya sido, según pretextó Andrés Manuel López Obrador. Ambos incumplieron, punto. El Instituto y el Tribunal sólo aplicaron la ley.

En la misma sesión, los magistrados avalaron de forma unánime el acuerdo del INE para la asignación de las curules de representación proporcional (pluris) en Diputados; el fin es evitar las prácticas abusivas y perniciosas que “pretendan evadir los límites constitucionales de sobrerrepresentación de los partidos”. Dicho de manera llana, frenar el agandalle de los partidos para hacerse de más legisladores en el Congreso mediante triquiñuelas. Más aún, también se determinó que, luego del 6 de junio, la Cámara de Diputados debe informar al TEPJF y al INE, si en la configuración de las fracciones parlamentarias se respetaron los límites de sobrerrepresentación. Hoy, Morena se beneficia de una mayoría construida artificialmente que viola el mandato constitucional.

Hasta ahí los dos primeros strikes al bat presidencial que, por lo visto, no macanea como se ha presumido. El tercer y último lanzamiento al que López Obrador no supo cómo enfrentar, es la decisión del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) que presentará una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil. Un padrón del que, especialistas en derecho, organizaciones de derechos humanos y, sobre todo, la ciudadanía, advierten que es violatorio de la privacidad.

Y hay motivos suficientes para dudar del uso correcto de los datos biométricos de los cuales pretende hacerse el gobierno obradorista a través de las diversas compañías telefónicas. Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera el propio presidente López Obrador puede garantizarlo. Las experiencias de padrones electorales filtrados en administraciones anteriores y luego vendidos en Internet, es un pésimo y muy peligroso antecedente. Por eso el recelo de los usuarios.

De todo lo sucedido en el martes negro al mandatario, lo rescatable para la ciudadanía es la actuación de los magistrados del Tribunal Electoral, a excepción de su presidente, José Luis Vargas Valdez, quien votó a favor de que Salgado y Morón conservaran las mencionadas candidaturas. El llamado #MagistradoBilletes ha mostrado, sin el menor pudor, un servilismo vergonzoso hacia López Obrador. Esto hace pensar que Vargas tiene una muy larga cola que le pisen por su “sorprendente” enriquecimiento. Tanto, que la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda lo acuso ante la FGR de operaciones con recursos de procedencia ilícita y enriquecimiento ilícito por 36 millones de pesos. Quizás ese expediente sea la explicación a la abyecta sumisión de Vargas.

Desde luego que el ponche dolió mucho al señor presidente López Obrador. Los consejeros del INE y magistrados del TEPJF se rebelaron de manera abierta a caprichos autoritarios, lo cual altera su proyecto político. Por eso durante la mañanera de este miércoles arremetió una vez más contra ellos. “Yo quiero expresar que considero un exceso lo que aprobaron el día de ayer los magistrados del Tribunal Electoral. Es un golpe a la democracia, a la incipiente democracia mexicana”.

Nada más falso. La democracia inicia por el respeto irrestricto a las Instituciones del Estado, esas a las que ya alguna vez mandó al diablo y que, en su gobierno, las tiene bajo fuego constante. Convenencieramente, el jefe del Estado mexicano “olvida” que el INE, una de las Instituciones favoritas para descargar sus profundos odios, legitimó su triunfo en las elecciones del 2018.

Por lo pronto, el ponche que le recetó el Tribunal Electoral ahí queda, como un presagio de que aquellos a quienes tiene sometidos en los órganos autónomos ya no estarían dispuestos a estarlo. Por eso la reacción fúrica del jefe del Ejecutivo. Empiezan a perderle el miedo, a desobedecerlo. Y aquí surge una pregunta. ¿Los ministros de la Suprema Corte actuarán con rectitud y honorabilidad como sus contrapartes del TEPJF para resolver el caso de la inconstitucional ampliación de mandato de Arturo Zaldívar, otro de los dóciles “simpatizantes” del señor presidente?

@BTU15

Deja un comentario