ANDARES POLÍTICOS: Roberta, Felipe, y Proceso, ¿verdad o distractor?

Benjamín TORRES UBALLE

En tiempos especialmente difíciles para los mexicanos, acentuados por la pandemia de Covid-19 y donde la pauta noticiosa gira de manera mayoritaria en torno a ella, surgió una nota que rompe, en cierto modo, la desesperante monotonía del encierro obligado, que, injustamente, no todos respetan como deberían hacerlo para evitar mayor número de contagios y muertes.

La exembajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, menciona, según entrevista del semanario Proceso, publicada este domingo, que el entonces presidente panista, Felipe Calderón Hinojosa, sabía de las relaciones entre su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y diversos cárteles del narcotráfico en la República.

“El gobierno de Felipe Calderón tenía en su poder la información sobre los nexos de Genaro García Luna con el narcotráfico cuando éste fungía como titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), revela la exembajadora estadunidense Roberta Jacobson”, detalla el informe de Proceso.

Un misil para el exmandatario y su proyecto político en el cual lo acompaña la exprimera dama,  Margarita Zavala; donde ambos buscan obtener el registro de un partido político.

Calderón Hinojosa no es cualquier hijo de vecino, fue presidente de México hace menos de ocho años. De ahí la relevancia. Es la primera vez que un titular del Ejecutivo federal es imputado directamente –sin pruebas-  por una figura estadunidense de muy alto nivel que conoció a fondo los entramados de la política nacional mientras se desempeñó como embajadora en nuestro país.

Resulta imposible pasar por alto que los señalamientos de la carismática Jacobson, se producen en el marco de la aguda polarización política y social alentada en Palacio Nacional, cuya virulencia, en no pocas veces ha tenido como destinatario precisamente a Felipe Calderón quien, a su vez, ha criticado en diversas ocasiones al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Tal intercambio de críticas, acusaciones e ironías ha generado un nivel muy peligroso de animadversión entre ambos políticos. Por eso queda la inquietud en el sentido de si la “oportuna” entrevista en Proceso –donde, como es del dominio público, el consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, tiene relación- es mera “casualidad” o un simple distractor más.

Desde luego que meter las manos al fuego por Calderón, es bastante arriesgado. Si en México no se mueve la hoja del árbol sin que lo sepa el presidente, es imposible que, en esa lógica, don Felipe no estuviese enterado de las malas compañías de su muy cercano colaborador y amigo, García Luna, hoy preso en los Estados Unidos y que pudiera convertirse en testigo protegido.

No obstante, el michoacano, como era de esperarse, negó, el mismo domingo, en su cuenta de Twitter, las acusaciones de la señora Roberta Jacobson:

“Es falso que yo tuviera información de vínculos de García Luna con el narcotráfico. Cómo la Emb. Jacobson dice, lo que había eran rumores no corroborados- ni por EUA ni por México- con evidencias o fuentes sin sesgo”. Horas más tarde,esto fue avalado en la misma red social por la propia Jacobson, lo cual deja muy mal parado el trabajo periodístico de Proceso.

Por el momento, la supuesta denuncia de la exembajadora cae en el terreno de las especulaciones  al tiempo de servir como leña para quemar a Calderón en la hoguera de los insultos, obscenidades y toda clase de vulgaridades que permiten las “benditas redes sociales”. Algo que distrae, de manera fugaz, la atención de cierto sector social de lo verdaderamente importante para los mexicanos: la gravísima crisis sanitaria, económica y social que lacera a millones de ciudadanos.

Muy importante es que, en el entorno actual, donde los muertos por la Covid se cuentan ya por miles (2,154 reconocidos oficialmente hasta el domingo último), y el número de contagios confirmados totaliza 23,471, la prioridad gubernamental debe centrarse en una estrategia eficaz en cómo devolver los empleos perdidos a los connacionales que hoy padecen ante la falta de ingresos. Reactivar la economía de modo decidido, dejando de lado los rencores, negligencias y miopías, resulta de la más alta urgencia. La Nación se encuentra al borde del colapso económico por la ausencia de políticas fiscales que incentiven a la planta productiva para ponerla otra vez en marcha.

Esto es lo fundamental, lo demás pertenece al inextricable camino del inmoral rejuego político.

Si a Felipe Calderón las huestes obradoristas le endilgaron el puesto de Carlos Salinas de Gortari como el villano favorito,  o si Enrique Peña Nieto permanece intocado por el caso Odebrecht y la “Estafa Maestra”, en este momento resulta secundario. Si hay pruebas en contra de Calderón, debe actuarse en consecuencia. Si no existen, el asunto quedará en un burdo “periodicazo” distractor que se diluirá en algunos días. Pero no hay que sorprenderse, la política ha sido prostituida desde hace largo tiempo por los propios políticos, por eso la indigencia política que carece de argumentos, imaginación y oficio. Por eso, algunos la han reducido al insulto, la descalificación, la amenaza, a lo simplón del chascarrillo de mal gusto y la abundante vulgaridad.

@BTU15

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