CALEIDOSCOPIO: Partidos y sociedad en tiempos de coronavirus

Guillermina GÓMORA ORDÓÑEZ

Aún sin conocer los alcances de la pandemia por Covid-19, sus efectos han puesto a prueba nuestra capacidad de resistencia a título personal, social, político y económico. Más de 53 mil muertos y casi medio millón de contagios (hasta hoy) exhiben las carencias del pueblo y el Estado mexicano.

Un gobierno y una clase política desprestigiados enfrentan una de las crisis sanitarias más importantes de la historia moderna. Además de las vidas perdidas, México registra más de 21 millones de personas sin empleo; una caída en el segundo trimestre de 2020 de -18.9% del PIB y el 48.1% de la población en pobreza laboral durante junio, de acuerdo con el Coneval. Una tragedia con rostro en cada una de las cifras.

Prioridades ciudadanas que no empatan con los intereses políticos del gobierno de la 4T. La salud, la generación de empleo y la violencia de género pasan inadvertidos pese a ser parte de sus tradicionales promesas electorales. Es “politiquería” dicen en Palacio Nacional.

Desdeñan a los ciudadanos, militantes, e interlocutores políticos, en plena ruta hacia las elecciones del 2021. El compromiso de gobernar democráticamente a más de 120 millones de mexicanos lo transformaron en clientelismo disfrazado de ayuda social con la intención de captar votos. Igual que en el pasado.

Con base en algunas proyecciones, hay 22 millones de beneficiarios de programas sociales, a los cuales le apuestan para ganar las elecciones el próximo año. Esa estructura la piensan movilizar electoralmente a partir de 266 zonas regionales, divididas a partir de los 300 distritos electorales.

En plena pandemia, los usos y costumbres de la política nacional se fortalecen y registran estampas de impunidad por parte de quienes prometieron hacer las cosas diferentes. Basta ver lo que sucede en el Congreso con la renovación de las mesas directivas en diputados y senadores.

En San Lázaro, Morena vía el PT, busca agandallarse la presidencia en el último año de la XLIV legislatura. “Compran” legisladores del PES a cinco millones de pesos para crecer artificialmente la bancada del PT y arrebatarle al PRI el cargo que por ley le corresponde, al ser la tercera fuerza política.

El PT, que comenzó con 29 diputados, ya va por los 50 y amenaza con rebasar al tricolor (47). $u poder de convencimiento, exhibe una vez más la falta de e$crúpulos con los que se conduce el $ocio de Morena.

¡Al diablo!, la legalidad; el partido en el gobierno, igual que sus antecesores, quiere el control del Congreso para hacer las cosas a su modo e intereses. El voto ciudadano que los llevó a ocupar una curul por determinada fuerza política no importa. Sobre todo, ahora que por primera vez los legisladores pueden reelegirse.

En el Senado, no hay enfrentamiento entre las bancadas; Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política, deberá elegir (dicen) entre Eduardo Ramírez o Higinio Martínez, éste último con más posibilidades que los otros a fin de pactar con el ala radical de su fracción parlamentaria.

Morena no permitirá que la Presidencia de las cámaras quede en manos de la oposición en pleno año de elecciones intermedias donde se diputarán 15 gubernaturas y más de 3 mil cargos. Además, está en puerta la discusión del Paquete Fiscal del 2021.  

Un botín de poder político y económico que está muy lejos de las prioridades ciudadanas. Y como si eso no fuera suficiente, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral, aprobó por unanimidad un financiamiento de 7,226 millones 3,623 pesos para partidos políticos nacionales, que representa 37.9% más que el monto destinado en este año (5,239 millones de pesos).

Sí, la manga ancha hacia los partidos políticos continúa en momentos de pérdidas humanas y crisis económica. ¿Hasta cuándo lo permitiremos? Esta coyuntura exige un nuevo orden entre gobierno, sociedad y organismos políticos. Basta de falsas promesas y demagogia.

La evaluación de cómo cada autoridad enfrentó la crisis y ayudó o no a sus gobernados, definirá el sufragio y el futuro político del país. De nuevo, el poder ciudadano deberá ejercerse en las urnas. El electorado buscará liderazgos genuinos que demuestren la capacidad de diseñar e implementar políticas públicas que permitan enfrentar esta crisis de la manera más eficaz para salir de ella y reconstruir todo lo que se ha perdido. Ese es el juicio de la historia.

Vericuentos

Napito en la mira

Napoleón Gómez Urrutia, senador por Morena, está en la mira de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje que lo obligará a pagar, ahora sí, 55 millones de dólares a los deudos de los mineros fallecidos en Pasta de Conchos. Los recursos corresponden a la indemnización de 5 % de las acciones de Cananea que se pactó en 2005 e incluye no sólo a los deudos de trabajadores, sino a los mineros vivos. ¡Órale!

@guillegomora

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