Columna de Cipriano: El régimen político de la Cuarta Transformación II

Columna de Cipriano: El régimen político de la Cuarta Transformación II

26 mayo, 2019 0

Cipriano FLORES CRUZ

Hemos dicho que la Cuarta Transformación es un proyecto hegemónico que busca consolidarse en veinte años, período establecido por el Presidente López Obrador. Que la peculiaridad de este régimen es la continuidad de la naturaleza providencial de nuestros gobiernos instaurada desde el siglo XIX, es decir, la dependencia a un solo hombre  en las funciones de Estado, que adquiere y tiene los poderes necesarios para conducir al pueblo hacia su felicidad.

Debemos de decir que la Cuarta Transformación se plantea a partir de una concepción particular de nuestra historia y que concluye que México le es necesaria una “Regeneración” bajo el supuesto de la existencia de un período degenerativo.

 En primer lugar, la periodización de la historia nacional tiene una base. Cuál es su fondo, qué contiene ese fondo. De qué instrumentos históricos se vale para sostener que es precisamente una Cuarta Transformación y no una quinta.

Esta periodización es una posición, se parte de una base. Implica una posición teórica, entendiendo por teoría, siguiendo a Pablo Rodríguez Altamirano, uno de los teóricos de la Cuarta Transformación, la base sobre la cual se mira, es una forma de mirar pues, sea la realidad, la historia, etc.

Esa base sobre la que construimos la teoría, nuestra forma de mirar, necesariamente tiene un fondo. Este fondo, que no se aparece en lo inmediato ante nuestra mirada, tenemos que adquirir conciencia de ello, es todo lo que somos. El fondo es la gran síntesis de nuestro devenir histórico,

no es lo que fuimos, sino lo que nos constituimos hoy, con toda nuestras contradicciones, nuestras glorias, nuestros dolores, nuestros saberes, es la conciencia nacional la que subyace en el fondo de nuestra base.

La teoría de la Cuarta Transformación es una teoría, una forma de mirar desde una base, de lo que está en el fondo, es la gran síntesis de nuestra historia, es su contenido, su savia. Esta teoría  se construye desde el lugar en que estamos, es decir, en ese fondo, no estamos en un vacío, eso sería desastroso. Desde luego, esta teoría no es el fundamento, este es anterior a la teoría.

La Cuarta Transformación es una teoría de nuestra historia que tiene su fundamento en esa gran síntesis de lo que somos. En la construcción de esta historia, desde luego, establecemos límites, porque si no los ponemos, lo que veríamos es la nada o un caos, por tanto, la Cuarta Transformación establece los límites en su mirada a México, le da sentido al establecer esos límites. Al final es una construcción conceptual a partir de esos límites impuestos.

Los límites impuestos al concepto Cuarta Transformación no bastan, se necesita de toda la idea que se pueda tener de ella. Comprender la palabra hace posible entender hacia dónde va, ha dicho el Presidente con justa razón, “que aquél que no sabe de dónde viene no sabrá a donde va”, entonces, comprender teóricamente la Cuarta Transformación es un acercamiento a la palabra, es un mirarla, si comprendemos la palabra, seguramente sabremos hacia dónde vamos. La Cuarta Transformación es una convergencia en el tiempo del ser nacional, pues el tiempo hace que converja todo.

La Primera Transformación está constituida por los resultados de los trecientos años de colonización, de la irrupción de la cultura europea, que no quiso encontrar una síntesis entre lo original y lo impuesto, sino la extinción de lo autóctono, de la civilización encontrada. Hay dolor, hay un profundo silencio que irrumpe en nuestra conciencia. La conquista está en el fondo de nuestra base como Nación. Negar esta historia es negarnos a nosotros

mismos. Hubo rebeliones, masacres, sometimientos, todo ello, es el grosor de la base. Algunos ven este hecho bajo otra base, con otro fondo, hasta un hecho de civilización le llaman, la Cuarta Transformación lo ve como tragedia, liquidación, subsunción de toda una civilización que tenía todo el derecho de estar y de ser.

La lucha de los revolucionarios de 1810 fue un volver hacia nosotros, hacia lo que somos, a la proximidad de las personas entre sí, se reconocieron, encontraron lo común y su esencia. Fue un mirar próximo, un dejar de mirar lejos, en esta acción, nació México, nacimos reconociéndonos, no nos planteamos ser algo diferente de nuestra esencia.

La Primera Transformación fue  una transformación porque  trató de regenerar lo que somos y lo que habíamos sido, regeneración de la raíz, por fin teníamos una idea de México. El regreso a lo propio empezó con ella, empezamos a forjar nuestra identidad.

De acuerdo a lo anterior, la Cuarta Transformación es el reencuentro a nuestra esencia perdida, regenerarla es una obligación y un compromiso del movimiento, es reencauzar el camino perdido, por eso, se manifiesta como un regreso. (Continúa).

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