Rosy RAMALES
En las últimas semanas se ha vuelto a vivir la movilización magisterial y social en el estado de Oaxaca; han sido días completos de bloqueos en puntos estratégicos en las regiones del Istmo de Tehuantepec y en Valles Centrales.
Los maestros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ya consiguieron su demanda central: La abrogación de la Reforma Educativa peñista, que además era un tema federal como muchas de sus demandas.
Y ahora vuelven a las andadas. Las movilizaciones de los últimos días tienen como objetivo conseguir pagos atrasados. Y las hacen amén de existir mesas de negociación con autoridades locales, empezando con el director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Francisco Ángel Villareal.
¿Qué pasa pues?
Los maestros argumentan que el gobierno no cumple; éste, que sí.
Pregunta: ¿El pago es competencia federal o local? O sea, ¿la nómina es federalizada o estatal?
Otra pregunta: ¿No será que algunos líderes han subido la cuota al gobierno de Oaxaca para mantener tranquila a la base? Es solo pregunta, pues así acostumbraban actuar dirigentes de la Sección 22. Claro, es posible que ya no existan ese tipo de líderes.
En fin, el caso es que los maestros volvieron a tomar como rehén a la población, sobre todo de la capital de la entidad, para exigir su pago. Como si los ciudadanos tuvieran la culpa del atraso en sus pagos. ¿Por qué no bloquean los accesos de la casa de los gobernantes? No son tontos, ¿verdad?
Sinaloa no es el único lugar donde los habitantes son rehenes; también en Oaxaca. Aquí por parte de cuanto grupo decide protestar bloqueando calles, carreteras y edificios públicos. Bloquean por todo, ya sean demandas de competencia municipal, estatal o federal.
Y a quienes afectan son a los habitantes de la entidad y de la capital oaxaqueña.
Y el golpeteo mediático y en redes sociales lo resiente la Secretaría General de Gobierno, a cargo de Héctor Anuar Mafud Mafud, cuando la mayoría de los conflictos son ajenos estrictamente a la política interna; más bien, son líos derivados de falta de cumplimiento de otras dependencias del gobierno estatal.
Claro, en ocasiones son líos inventados por los manifestantes. Sin embargo, reales o no, los conflictos estallan por falta de tratamiento en las dependencias correspondientes, y luego retachan en la Segego; retachan hasta problemas del orden federal.
Por cierto, existen delegados regionales del Gobierno del Estado y existen representaciones del Gobierno Federal y una Superdelegación, ¿entonces por qué algunos conflictos rebasan los límites municipales o distritales, así como la competencia de los mismos?
Delegaciones y representaciones (federales y estatales), ¿están funcionando en sus ámbitos de competencia? ¿O carecen de capacidad ejecutiva como para calmar a los manifestantes?
También es cierto que hay demandas de cumplimiento casi imposible, por la naturaleza de la misma o porque implican procedimientos penales.
Como sea, en las últimas semanas se ha acrecentado la movilización de organizaciones sociales.
Pregunta: ¿Son aquellas con pertenencia a la izquierda y por lo mismo nada o poco les dan en el Gobierno Federal y ahora quieren sacarle al estatal? ¿O van por la doble partida? ¿O son auténticas organizaciones con demandas legítimas?
En fin, es sintomático el aumento de movilización precisamente en la víspera del Tercer Informe del gobernador Alejandro Murat Hinojosa, y en el contexto de probables cambios en su gabinete y en la estructura priista.
Por tanto, no se descarte el fuego amigo en la movilización social; incluso, en el golpeteo a políticos en redes sociales.
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Correo: rosyrama@hotmail.com
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