CRÓNICA EXPRÉS: Para ti amigo Roberto, ya que no puedo decirte adiós…

Rosy RAMALES

Hace mucho frío. Tengo las manos heladas. Tiemblo. El gélido viento me tiene paralizada, pero más la noticia de tu muerte querido amigo Roberto Molina.

Una profunda tristeza embarga mi corazón, no me concentro en nada. Y me da miedo la aciaga época que vivimos los humanos debido a la COVID-19, que ha enlutado millones de hogares sin respeto a nada.

La pandemia nos tiene atrapados a los seres humanos en un torbellino de crisis: De salud, económica, emocional. Y, sin poder hacer nada, a la par somos testigos de una amarga indolencia institucional para salvar vidas y fuentes de empleo.

Varias veces lo platicamos.

Recuerdo uno de los últimos tuits que intercambiamos, cuando te dije que tenías razón cuando desde el principio en redes sociales habías advertido que la pandemia iba para largo y que mejor fuéramos sacando el arbolito de Navidad.

Pero los “babalucas”, dijiste, no lo creyeron.

Días antes de enfermar, habíamos quedado en vernos para desayunar. Pero de manera tácita lo dejamos para después.

¿Cómo fue qué enfermaste si tenías tantos cuidados? Incluso en redes siempre invitabas a reflexionar en la importancia de cumplir las medidas de protección.

Tú te cuidabas, el problema es que hay quienes no usan cubre bocas.

Amigo querido, jamás olvidaré tu amistad incondicional, los momentos de solidaridad. Por ejemplo, aquella madrugada en que acudiste a mi llamado a atender a mi padre; tú oportuna atención hizo la diferencia entre la vida y la muerte.

Médico, político, periodista; muchas facetas en tu vida.

Como periodista eras crítico. Incluso, en ocasiones hasta de tus propios amigos. Yo tampoco me salvé de tu crítica…¿recuerdas? “Tú aguanta”, me decías.

Tengo las manos entumidas y el corazón hecho girones.

Ni siquiera podemos despedirte como Dios manda. ¿Cómo darte el último adiós? Solo así, recordándote con el gran afecto de siempre.

Y teniendo bien presente la reflexión que dejaste fija en tu cuenta de Twitter:

“En estos días no solo se requiere de fortaleza mental y espiritual, necesitamos ser solidarios y humildes, entender que si nos va bien, la normalidad de nuestra vida, al menos como la entendíamos volverá para el 2022”.

Cierto, seamos solidarios, humildes, porque la vida es un instante, sobre todo en tiempos de pandemia.

Tampoco sabemos cuál es la voluntad de Dios.

Mi querido Roberto, en realidad no te puedo decir adiós, sino hasta pronto. Porque todos, algún día, también dejaremos este mundo.

Y mi más sentido pésame a tú familia.

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