CRÓNICA EXPRÉS: Solo faltan 6 meses para iniciar el proceso de renovación de la gubernatura oaxaqueña, ¿ya se dieron cuenta?

Rosy RAMALES

Por si no se han dado cuenta, la elección de gobernador o gobernadora de Oaxaca está a la vuelta de la esquina; faltan solamente 6 meses y días para el inicio del proceso electoral respectivo.

La clase política lo sabe. Pero cabe recordarlo porque la elección concurrente de junio próximo le está robando cámara por el momento, aunque en el fondo desde ésta se tejen redes para la sucesión oaxaqueña.

Recordemos.

La normatividad electoral establece:

El proceso electoral ordinario de las elecciones para Gobernador…se inicia en la primera semana del mes de septiembre del año previo al de la elección ordinaria, y concluye con la declaratoria de validez de las elecciones por los órganos electorales competentes o las resoluciones que, en su caso, pronuncien en última instancia los órganos jurisdiccionales correspondientes, o cuando se tenga constancia que no se presentó ninguno.”

¿Y cuándo son las próximas elecciones ordinarias para la gubernatura? En 2022. Las anteriores tuvieron lugar en 2016, resultando electo el priista Alejandro Ismael Murat Hinojosa.

Entonces si los próximos comicios para renovar la gubernatura son en 2022, septiembre previo es septiembre del 2021. Y cuenten: Marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto y la primera semana de septiembre.

Por tanto faltan prácticamente 6 meses y días para iniciar el proceso de renovación de la gubernatura oaxaqueña, salvo que la Legislatura local mueva el plazo como ocurrió con el proceso local de este año a las diputaciones locales y concejalías a los ayuntamientos vía una reforma moviendo éste a diciembre por única vez.

¡Seis meses, falta bien poquito!

Así que aspirantes se les hace tarde para posicionarse rumbo a la elección madre de Oaxaca.

Sí, en estos momentos roban la atención las elecciones concurrentes de junio próximo y en los partidos políticos traen el choro mareador de la necesidad de esperar los resultados para pensar en el 2022; primero las candidaturas para las diputaciones locales y presidencias municipales de este año y luego lo demás, etc.

Sí y no.

Hay que pensar en los resultados 2021, pero también en la renovación de la gubernatura. O sea, concentren la atención en ambos procesos electivos Y si bien uno puede llevar al otro, también es cierto que cada partido político necesita ir posicionado cuadros a la sucesión oaxaqueña.

Ya si en su partido quieren verles la cara de “chino”, revisen los estatutos para que sepan hasta donde llegan sus derechos como militantes.

Ahora ya no funciona mucho esa celebre frase de “quien se mueve no sale en la foto”.

Actualmente más bien quien no se mueve no se posiciona en el ánimo del electorado, máxime cuando  ningún partido por sí mismo podría llevar al triunfo a cualquier candidato o candidata, salvo que ocurra un milagro o el partido cuente con todos los recursos para asegurar votos.

Ahora las candidaturas se construyen. Cosa que no se ve.

PROSPECTOS

Bueno, hay un aspirante a la gubernatura que ha venido construyendo su propia estructura: Salomón Jara Cruz, de Morena.

También está Adelfo Regino Montes, muy cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador.

En el PRI la militancia anda sosegada respecto a la sucesión gubernamental porque hubo un llamado de atención, ¿recuerdan?

Sin embargo, hay prospectos. Por ejemplo: Eviel Pérez Magaña, Alejandro Avilés Álvarez, Javier Villacaña Jiménez si gana la presidencia municipal (en caso de resultar candidato); Francisco García López, cuyo cargo como Secretario General de Gobierno lo coloca en la palestra sucesoria, y Samuel Gurrión Matías a quien últimamente se le ha visto más cerca del primer priista de Oaxaca.

¿Y en el PAN? Pues ahí está Gerardo García Henestroza, sobre todo si consigue ganar la curul federal este año.

En el Partido Verde, sin duda el prospecto sería Raúl Bolaños Cacho Cué, quien sigue reuniéndose con actores priistas y está en la estima del mandatario estatal.

¿En el PRD? Ups. Ahí sí ni dónde encontrar. Pero está Eolí Vázquez, aunque él reside más en la Ciudad de México.

En el PT un candidato natural sería Benjamín Robles Montoya.

En los demás partidos habrá que esperar a ver si conservan el registro o lo pierden como resultado de las elecciones concurrentes de junio próximo. Claro, los partidos arriba citados también corren el riesgo de perder el registro, salvo Morena.

En fin, hasta ahí los prospectos hombres. Pero ¿y qué tal que la candidatura sea para mujer? Ya ven que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó al Congreso de la Unión y a los Congresos Locales legislar sobre la paridad en gubernaturas.

Si no lo hacen, el órgano jurisdiccional puede ordenar la paridad de manera directa.

Y en Oaxaca hay mujeres con perfil para la sucesión: Susana Harp se ve naturalita por Morena, aun cuando le falta experiencia, tablas. En el PRI hay tres visibles por el momento: Ivette Morán de Murat, Narcedalia Ramírez Pineda y Mariana Benitez Tiburcio.

Ah, tampoco hay que perder de vista a Eufrosina Cruz Mendoza, quien (tras ser expulsada del PAN por alzarle la mano a José Antonio Meade) encabezó una de las secretarías más importantes del gabinete de Alejandro Murat, la de Pueblos Indígenas y Afromexicano; y actualmente se encuentra propuesta en la lista priista a una diputación federal pluri.

En fin, más los y las que se acumulen de aquí al inicio del proceso electoral para la sucesión oaxaqueña.

PARECE QUE FUE AYER

Parece que fue ayer cuando el priista Alejandro Murat Hinojosa asumió el mandato como gobernador de Oaxaca después del sexenio del coalicionista Gabino Cué Monteagudo, quien después se declaró de izquierda.

El PRI recuperaba la gubernatura en una entidad donde había gobernado más de 70 años de manera ininterrumpida hasta que ganó Cué impulsado por la coalición PRD-PAN-PT-Convergencia, aunque él por sí mismo traía una fuerza de huracán.

Además lo ayudaron las circunstancias políticas: La figura de AMLO, de quien era discípulo (después éste lo desconoció por haber actuado en contra de la Sección 22 de la CNTE), el hartazgo ciudadano hacia la clase gobernante del PRI, y la profunda división inter priista; uno de los más fuertes grupos priistas lo apoyó, dándole la espalda  al entonces abanderado del Revolucionario Institucional, Eviel Pérez Magaña.

En aquella ocasión, en 2010, Cué ganó por más de 700 mil votos. Pero Eviel obtuvo más de 600 mil votos, que ha sido la más alta votación del PRI en una elección local.

Y en 2016, el PRI recuperó la gubernatura.

En fin, parece que fue ayer, y ahora la sucesión oaxaqueña está a la vuelta de la esquina.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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