CRÓNICA EXPRÉS: ¿Y candidato de quién es Avilés?

Rosy RAMALES

El PRI mostró músculo en el registro de Alejandro Avilés Álvarez para precandidato a la gubernatura de Oaxaca. En la sede estatal priista no cabía un alfiler, desbordándose sobre la avenida principal. Según los números del comunicado, ahí estaban más de 15 mil priistas. Y se veían contentísimos, con hambre de ganar la elección de junio próximo.

Aunque con 15 mil no gana el PRI, ni con los 496 mil 724 obtenidos con Alejandro Murat Hinojosa hace seis años (y eso en coalición con el PVEM y el Panal). Ahora el Revolucionario Institucional va solo. Y solo o acompañado, el lonjevo partido y el virtual candidato necesitan más de 700 mil votos para ganarle a Morena y aliados.

Avilés lo sabe. Quizá por eso, a la mitad de su discurso, dijo: “Con mucho orgullo asumo este reto. Sé que cuento con ustedes, si no, no estaría aquí. Sé que vamos a encontrar la manera de ganar. ¡Vamos a arrasar, con firmeza y con unidad!”

La militancia ahí reunida le aplaudió, lo vitoeró, como con ánimo de concretar la aspiración de Avilés, y también de rescatar al PRI-Oaxaca del abandono en que se encuentra desde hace 12 años. Ha tenido múltiples dirigentes formales, pero le ha hecho falta un líder, que el partido no encontró en el actual jefe político del priismo local.

Mientras la militancia le prodigaba porras, subido en un estrado casi al centro del Auditorio Luis Donaldo Colosio, donde los priistas parecían sardinitas con cubrebocas y gorras color rojo, Avilés hablaba desde el corazón evidentemente emocionado. Y así, tras solicitar su registro, empezó diciendo:

“Hoy no solo es el registro de Alejandro Avilés; hoy es el registro de la militancia, de los priistas que tienen la camiseta bien puesta, que no se rajan, de los priistas de toda la vida”.

Suspiró profundo como al compás de las matracas. Y sí, mucha razón en sus palabras, pues él será lo que sea, pero es un cuadro cien por ciento PRI, instituto por el cual se ha partido el alma. Eso sí, bien remunerado política y económicamente: Ha tenido cargos de elección popular, posiciones privilegiadas y fortuna. 

Ahora, en medio de la adversidad, le toca recompensar al PRI con una campaña de altura, sin cuartel contra el adversario para por lo menos obtener el suficiente número de votos que le permitan a su partido mantener el financiamiento público estatal para continuar operando en Oaxaca rumbo a las elecciones concurrentes 2024.

La de Avilés será una candidatura de la militancia y de “Alito”. En la desición cúpular le ganó la partida a Germán Espinoza, a quien don Pepe Murat sostuvo con todo hasta el último momento. Mientras, Alejandro Murat quería a Francisco Villareal. Los Murat no rompieron, pero la situación no fue nada tersa. El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, se inclinó por Avilés, Murat Hinojosa aceptó y don José respetó la decisión del primer priista de Oaxaca. Así más o menos estuvo el parto, según cuentan en corrillos priistas.

Al evento del registro, Alejandro Avilés ya llegó con resultados de la operación cicatriz, pues prácticamente flanqueándolo estaban los ahora ex aspirantes a la precandidatura: Paco Villareal, Eviel Pérez Magaña, Heliodoro Díaz Escárraga, Eufrosina Cruz Mendoza y hasta Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva que seguramente en la sede del PRI se sintió de vuelta en casa o como pez en el agua después de haber dimitido a su militancia priista para irse de candidato al Senado por la coalición PAN-PRD-MC en el 2018.

Y en ese esenario de unidad, presumió en alusión a Morena: “Nosotros no tenemos fractura”. Y seguidamente, advirtió: “A nuestros adversarios les decimos: Si pensaban que nos iban a dividir, están equivocados; si pensaban que la iban a tener fácil, están equivocados. ¡Vamos a ganar! ¡Vamos fuertes; vamos con todo!”

Nada más faltó un ex aspirante: Germán, de quien más tarde se dijo estaba contagiado de Covid-19 por eso no asistió al eveto del registro, aunque el virtual precandidato no citó tal circunstancia cuando mencionó a cada uno de los ex aspirantes subiéndolos uno por uno al estrado como apapachándolos. Incluso, el mismo trate afable dio a José Antonio Hernández Fraguas.

Horas más tarde, en redes sociales Germán felicitó a Avilés y a Etelberto Gómez Fuentes (el destinado a jugar el papel de precandidato “patito”, salvo decisión en contrario de última hora), pero no puso ningún mensaje sobre el contagio, que dado el contexto interno más bien pareció pretexto. Quizá Espinoza sigue enojado por no haber sido el “palomeado”, pero como si se enojara la butaca, además cómo pretender la postulación cuando en el 2010 formó parte del equipo del candidato que derrotó al PRI.

Germán debe sumar, aportar los votos que tenga para más adelante poder pedir con la frente en alto la postulación a una senaduría, o a una diputación federal o local. Todos los partidos ya están en ruta hacia los comicios concurrentes 2024.

Avilés deberá prevenir no vivir en carne propia una estocada interna, y pedir integrar él mismo su equipo de campaña. Ese es un Talón de Aquiles de Avilés: La carencia de personas de confianza de perfiles idóneos para acompañarlo en lo que será una dura campaña, que reflejen lo que él quiere proyectar:

“El camino para el desarrollo del estado: por obras, educación, salud, seguridad y sobre todo gobernabilidad —que es paz y tranquilidad para todos los oaxaqueños—.”

El otro camino de la contienda electoral, dijo: “Es un retroceso en el tiempo, que es ir con los que no saben gobernar, con los que están en los municipios, en los que probaron y lo echaron a perder”.

Obvio, en alusión a ciertos gobiernos morenistas.

En realidad, la ciudadanía no quiere una continuidad de mismas caras, de empoderamiento de juniors. Pero tampoco quiere vivir una segunda versión del gobierno gabinista, o una versión estatal del gobierno oswaldista.

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Corre: rosyrama@hotmail.com

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