CRÓNICA EXPRÉS: Yolanda Martínez y la disminución de la pobreza en Oaxaca

Rosy RAMALES

Sentadas a la mesa de un céntrico restaurante, Yolanda Martínez López me dijo: “Quería verte para agradecerte tus atenciones que como periodista has tenido conmigo. Ya nos vamos, y no sé si pueda verte en estos meses que quedan (de la administración del gobernador Alejandro Murat Hinojosa); andamos trabajando en lo último y preparando la entrega-recepción.”

La Secretaria de Bienestar de Oaxaca así resumió nuestro encuentro el lunes casi la medio día. En realidad la traté poco como integrante del gabinete estatal; ella es algo escurridiza a los medios de comunicación, quizá porque es de trabajo más técnico que político.

Así que se agradece el gesto de conversar en la recta final del sexenio, donde le tocó uno de los temas más sensibles y difíciles: El social. Primero al frente de la Secretaría de Desarrollo Social y Humano, donde sustituyó a Raúl Bolaños Cacho Cué cuando éste buscó la senaduría; dependencia que no tiene mucho mutó a Secretaría de Bienestar, a la cual renunció cuando el PRI la postuló en 2021 a la imposible diputación federal por Huajuapan, y más tarde el gobernador la llamó nuevamente para titular de la misma Secretaría seguramente por su experiencia en el tema social.

Y claro, su mayor orgullo  –aunque no lo dice de ese modo, pero se le nota— es haber contribuido a bajar índices de pobreza. “Y las mediciones no las hacemos nosotros, la hace el Coneval”, precisó.

Aunque erradicar la pobreza en una entidad como Oaxaca, con tantas carencias, es bastante difícil, casi imposible en lo inmediato.

Lo que se hizo en el gobierno estatal –comenta– es evaluar las condiciones de pobreza conforme a los indicadores del Coneval para armar una estrategia para incidir en éstos, que son: Ingreso corriente per cápita, rezago educativo promedio en el hogar, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a la alimentación nutritiva y de calidad, grado de cohesión social y grado de accesibilidad a carretera pavimentada, según la página del Coneval.

Por citar algunos datos, Oaxaca se situó en el tercer lugar nacional en disminución de la pobreza y en segundo, en disminución de la pobreza extrema; siendo los niveles más bajos desde el inicio de esta medición en 2008. También destaca que el 83.3% de los 570 municipios de la entidad (475) disminuyeron su porcentaje de pobreza, y el 77% (439) el de pobreza extrema en el periodo 2015-2020.

Anque falta ver el resultado de la próxima medición, pues la información que utiliza el Coneval para la medición de la pobreza en México es aquella que genera el INEGI con una periodicidad mínima de dos años para la estatal y de cinco años para la municipal. 

Por lo pronto, los indicadores reflejan que el municipio de Santos Reyes Yucuná, localizado en la mixteca oaxaqueña, salió del primer lugar de pobreza; y Santiago Nuyoó, también localizado en esta región, registró mayor reducción de pobreza extrema a nivel nacional.

Incluso, organismos internacionales como la ONU manifestaron su intención de adpotar parte de la estretagia oaxaqueña de combate a la pobreza.

El tema es árido; los indicadores también.

Lo importante es que la gente de los municipios rurales y cinturones urbanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, lo perciban en su vida diaria.

Quizá sí.

Por cierto, el sábado fui a comprar empanadas de amarillo en una comunidad del valle eteco y mientras esperaba que las envolvieran, observé el lugar donde las hacen. “¡Qué bonito bracero tiene usted!”, comenté a la señora de trenzas canas, piel curtida por el sol, de andar pausado y manos ásperas.

“Sí, ¿verdad? Pero no es bracero, es una estufa ecológica; hasta han venido a tomarle fotos”, aclaró sintiéndose bastante orgullosa de su estufa construida con ladrillo rojo, cemento y acabado de tierra en las juntas entre ladrillo y ladrillo. Y su cocina ya no se ahuma, porque la estufa tiene un ducto por el cual sale el humo.

Pregunté qué gobierno y a través de qué programa le construyeron su estufa ecológica. Lo desconoce; solo sabe que se la hizo el gobierno.

¿Será de las que hace la Secretaría de Bienestar de Oaxaca? ¿O del gobierno federal?

Lo que sí, la dependencia a cargo de Yolanda Martínez opera un programa de estufas ecológicas, y que es parte de los programas destinados a municipios y zonas en situación de pobreza y pobreza extrema.

Y a los hogares sin agua potable, dotaron de tinacos; sin luz eléctrica, con paneles solares; en situación de hacinamiento, con la construcción de otro cuarto; etc.

Claro, no todos, sino aquellos de zonas prioritarias por sus condiciones de marginación.

En realidad la pobreza en México parece cosa de nunca acabarse; cuando una persona, una familia, una comunidad, un municipio, salen de la pobreza conforme los indicadores del Conaval, entran otros debido a un sinúmero de factores. Por ejemplo, la pandemia Covid-19 generó cierre de fuentes de empleo y acabarse los ahorros.

Hay personas que no tienen ni qué comer en el día a día.

Por cierto, hace algunos días Yolanda Martínez López, como Secretaria de Bienestar, compareció ante la Comisión del Congreso Local para informar a las diputadas y diputados sobre la asignación de los 150 millones de pesos para personas afectadas por Covid-19, contemplados para ejercerlos durante este 2022.

En un comunicado del Congreso se dijo que tal asignación de dinero «fue prevista para apoyar a mujeres y hombres de entre 18 y 59 años de edad, en situación de pobreza y sin empleo, que resultaron afectados a causa de la emergencia sanitaria, y a la fecha, la dependencia no ha dado a conocer el mecanismo de operación del programa mediante el cual se ejerció este recurso.»

Yolanda Martínez, mesuradamente reiteró lo dicho a las personas legisladoras: Que para dar a conocer este mecanismo, necesita la autorización de los recursos por parte de la Secretaría de Finanzas, la cual no le notificó; por lo tanto, aseguró, ese monto no estuvo en la Secretaría de Bienestar y no se pudo ejercer.

¿Por qué? La funcionaria considera que pudo ser porque en 2022 hubo proceso de revocació de mandato y proceso electoral para renovar la gubernatura, entonces los programas sociales tienen ciertas restricciones.

Ups. Pues si no se ejercieron los , quizá se van reasigar, o en todo caso a devolver a la federación.

En fin.

En cuando al pago a los ahorradores defraudados, que eran como 11 mil, ya solo están pendientes alrededor de 5 mil, que seguramente se le van a quedar al próximo gobierno de Salomón Jara Cruz. Y es que el gobierno federal canceló el fideicomiso, pero en el Presupuesto de Egresos de este año Oaxaca consiguió que diputados federales oaxaqueños introdujeran una claúsula de convenios con la federación.

Estar en la Secretaría de Bienestar representa para Yolanda Martínez la mejor experiencia en su vida profesional. ¿Y ahora que sigue? Su futuro inmediato lo ve en universidades y organismos internacionales, donde ha trabajado también proyectos sociales.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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