Rosy RAMALES
En las narices de las autoridades electorales, los partidos de la llamada “Cuarta Transformación” (Morena-PVEM-PT) dieron el banderazo de salida a sus procesos internos para seleccionar candidaturas a las 17 gubernaturas a disputarse en el 2027, pero, claro, con el nombre de “coordinaciones estatales para la defensa de la transformación y de la soberanía”.
La simulación de los procesos internos que en el 2023 la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) definió como “procesos políticos” de los partidos de selección de “liderazgos” para defender sus proyectos, y no actos anticipados de precampaña o campaña.
Así validó el proceso de Morena-PVEM-PT, donde Claudia Sheinbaum Pardo resultó Coordinadora Nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, y el del PAN-PRI-PRD donde Xóchilt Gálvez Ruiz fue designada Responsable Nacional para la Construcción del Frente Amplio por México.
La única voz disidente fue la de la entonces magistrada Janine Otálora, quien advirtió que estos mecanismos representaban un fraude a la ley y vulneraban la equidad de la contienda en puerta.
En realidad, desde su nacimiento, Morena creó este método para preseleccionar candidaturas; una estrategia que la oposición terminó copiando en 2023. Aunque el PRI de la época hegemónica hacía algo similar mediante la “siembra” de delegados partidistas; era algo menos complejo, pero igual con todo el respaldo oficial.
Y sigue la mata dando. Ni modo que la actual integración de la Sala Superior dé revés a los procesos políticos partidistas; no dio el manotazo en su momento, menos ahora en que ya figuran magistraturas electas por “el pueblo”.
En fin, los procesos políticos ya empezaron en la 4T. Y de algún modo también en la oposición, aunque sin anuncio alguno sobre formalizar una alianza.
La 4T, en cambio, acaba de hacer público que mantendrá la coalición electoral para 16 de las 17 gubernaturas en juego, dejando a San Luis Potosí en suspenso. Según Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, ahora pasan la etapa organizativa antes de concretar acuerdos con el PVEM y el PT.
Etapa en la cual las personas aspirantes a coordinadores o coordinadoras estatales “para la defensa de la transformación y la soberanía” deberán registrarse entre el 22 y el 27 de junio por bloques de estados: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
Ya saben, primero es en cada partido o en todos al mismo tiempo, según lo cuadren. Morena, al estar abierta su convocatoria a militantes y externos, recibirá a cuadros de sus aliados e invitados especiales, manteniendo el control en la revisión de perfiles.
Los recientes comicios de Coahuila dejaron al PT la lección de que ir en coalición con Morena le garantiza mantener el registro. Igual al PVEM, que perdió el registro local al competir solo y sin estructura territorial.
Con el Verde el problema de Morena es San Luis Potosí, donde aquél insiste en postular a Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo Cardona; postulación que choca de frente con la regla de “no al nepotismo electoral” establecida en la propia convocatoria guinda.
En fin, si en cualquiera de los 17 estados se inscriben más de seis aspirantes habrá encuesta espejo para definir hasta un máximo de seis a entrar en la encuesta decisiva. Habrá entidades donde exista aspirante único. El proceso pinta largo; hasta diciembre habrá coordinaciones (con ajuste de paridad), justo cuando el calendario electoral formal marque el inicio de las precampañas oficiales.
Mientras tanto, bajo el amparo de estos procesos políticos procede que:
“Las personas que hayan solicitado su registro, deberán llevar a cabo recorridos casa por casa, reuniones vecinales, organización de asambleas en plazas y/o lugares públicos…(o) en espacios cerrados…con el objetivo de informar al pueblo de México sobre los logros de la Cuarta Transformación, fortalecer la organización territorial del movimiento, impulsar la integración y consolidación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación y actividades en defensa la Soberanía Nacional…”
¿Y a eso cómo se le llama? ¿Qué no son actos de precampaña o campaña? Ya la autoridad competente resolvió que no. Pero evidentemente que sí lo son, pues primero tienen la finalidad de posicionar a la personas aspirante para efectos de la encuesta y de paso para las votaciones de 2027, cosa que afecta la equidad de la contienda.
Pero en fin. En los procesos políticos los partidos encontraron como burlar las reglas de fiscalización, aún cuando el INE establezca lineamientos para ‘evitar’ romper los principios de equidad, imparcialidad y neutralidad.
Por lo pronto, a ver si el proceso político fortalece a la 4T o la debilitan. Después del 2014, la expectativa era ver cuántas posiciones podía ganar Morena en solitario y luego en coalición. A 12 años de distancia, el reto es cuántas gubernaturas puede conservar o si es capaz de llegar al nivel del ‘carro completo’; o, por el contrario, si empieza su declive.
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