CRÓNICA POLÍTICA: Consejeros y consejeras, tienen grandes retos y oportunidades

Rosy RAMALES

Al asumir el cargo, la consejera electoral Norma Irene de la Cruz Magaña lo ha dicho bien: Que “grandes son los retos y grandes las oportunidades” para el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) en un momento histórico y difícil.

Porque el árbitro electoral deberá organizar procesos electorales “que garanticen la plena participación de la ciudadanía aun dentro de la pandemia”, y la consecuente crisis económica obliga a replantear y retomar “prácticas utilizadas en otras naciones” para adaptarlas a la realidad mexicana dentro del marco constitucional y legal.

Sin duda, es todo un reto la organización comicial en un contexto de pandemia Covid-19, la cual ha generado hasta el momento más de 41 mil muertes, cierre de fuentes de empleo, desempleados, gobiernos rebasados, incremento de la violencia, amenaza del crimen organizado de infiltrarse en las estructuras del poder público, etc.

Además, la incertidumbre sobre el futuro inmediato. ¿Cuándo terminará la pandemia en México? Quien sabe, solamente escuchamos decir al Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, que en el mes “X” o “Y” siempre y cuando la gente cumpla con las medidas de protección.

O sea, ¿todo depende de la gente común? ¿Nada o poco depende de los gobiernos en sus tres niveles? Y ese “siempre y cuando”, suena a una fecha indefinida, incierta.

Retomando el tema: El reto, por supuesto, es para todas y todos los consejeros electorales (nuevos y viejos), incluyendo al consejero presidente, Lorenzo Córdova Vianello.

Y tienen en sus hombros la responsabilidad de organizar el próximo proceso electoral 2020-2021, que implica desafíos como los siguientes:

Uno: Plena y alta participación ciudadana, pues quien sabe si los electores tengan ánimo de ir a votar por los partidos que han prometido y no han cumplido, por las mismas caras, por una clase política que disfruta de las mieles del poder mientras millones de personas viven al día o han perdido todo debido a la pandemia y a la falta de respaldo institucional.

Claro, no todo es tarea del INE, sino también de los partidos políticos y sus candidaturas, que en realidad son quienes deben convencer a la ciudanía de acudir a las urnas electorales. Imagínense, ¿encima de la crisis, pésimos candidatos?

De por sí en elecciones intermedias federales el abstencionismo se enseñorea, y quizá con mayor razón en época de crisis económica. Quizá las elecciones locales, sobre todo de munícipes, jale más participación ciudadana.

Veremos, porque en las condiciones en que se encuentra nuestro país todo es incierto.

Dos: Organizar elecciones con menos recursos, y no por la moda de la “austeridad republicana”, sino porque a la par de la democracia y de la constitución de los poderes públicos también hay otras prioridades: La salud de mexicanas y mexicanos.

Tres: Organizar elecciones en la hipótesis de pandemia el día de la jornada electoral, pues además de la incertidumbre sobre cuándo se irá el virus, está la incertidumbre de los rebrotes.

Cuatro: Organizar el proceso electoral bajo estricta vigilancia de las fuentes de financiamiento de los partidos políticos, precandidatos y candidatos, porque en época de crisis los grandes grupos de delincuencia organizada suelen estar atentos a solicitudes de aportaciones económicas, las cuales no son reportadas al INE por supuesto.

Ya lo dijo la consejera electoral Carla Humphrey Jordán: Existe la necesidad de “robustecer la fiscalización”. Éste es uno de los grandes retos, en el cual ella jugará un papel relevante.

Cinco: Cumplir a cabalidad con sus atribuciones respecto de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES), los cuales están sujetos a la vigilancia del INE. Recordemos que en 2021 también habrá elecciones locales en casi todas las entidades federativas.

Por cierto, las y los consejeros de nueva integración tienen el reto de equilibrar los criterios de selección de las personas que aspiran a consejerías de OPLES, que en algunos casos del 2014 a la fecha se han vuelto cotos de poder de mismos consejeros, de funcionarios de los propios Organismos y de partidos.

En fin, son grandes los retos y grandes las oportunidades para las y los consejeros del INE, empezando por esforzarse en elevar el prestigio y la confianza de una institución que años de lucha ha costado a mexicanos y mexicanas.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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