CRÓNICA POLÍTICA: Cooperación, ‘sinónimo’ de corrupción electoral

Rosy RAMALES

Cuánta, pero cuánta razón tiene el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, al afirmar que: “La corrupción inicia en los procesos electorales”.

Lo que no se ha definido es si la “cooperación” dada a partidos políticos y/o candidatos, también es corrupción; ni los montos a ser considerados en ese rango.

Ello en relación a lo dicho por el presidente Andrés Manuel López Obrador: “Nuestro movimiento se hizo con el apoyo del pueblo, pero no es como esto (el caso Emilio Lozoya), eso es corrupción, lo nuestro es cooperación. De todas maneras, estoy planteando que se investigue a David León, que es quien le entrega dos sobres con dinero a mi hermano, y que se investigue a mi hermano, porque un buen juez por su casa empieza.”

Y es que, como ustedes ya saben, Pio López Obrador aparece en sendos videos (difundidos por el periodista Carlos Loret de Mola en su programa Latinus) donde David León le entrega bolsas de papel conteniendo dinero: 400, un millón…y hablan de cantidades posteriores y de operaciones similares en un lapso de año y medio.

Corría el año 2015.

En uno de los videos se dice que los recursos serían para fortalecer al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con miras a las elecciones presidenciales del 2018. Pío era operador electoral y León consultor en materia de comunicación vinculado con el gobierno chiapaneco entonces a cargo de Manuel Velasco.

¿Acaso dar favores económicos o ser el portador de éstos le acarreó ganarse el cargo de Coordinador Nacional de Protección Civil en el actual Gobierno Federal, encabezado por AMLO, quien recientemente lo había designado como titular de la distribuidora oficial de medicamentos? ¿Otro cargo bien merecido por los favorcitos?

Bien dice Santiago Nieto, que en los procesos electorales se compromete el futuro de la administración pública. Y es cierto, ha pasado en los sexenios anteriores.

Ahí está el caso de Emilio Lozoya Austin, involucrado en el caso Odebrecht, de donde habrían salido 100 millones de pesos para la campaña presidencial de Peña Nieto, quien tras ganar lo nombró Director General de Pemex, de donde supuestamente salió otra cantidad similar para sobornos a legisladores panista para aprobar la reforma energética.

Y al parecer, en materia de corrupción Morena tampoco es la excepción.

Aunque López Obrador tiene razón: No hay punto de comparación entre un caso y otro.

Pío recibió dinero, pero poquito. En cambio, priistas y panistas habrían recibido cantidades industriales. Pero… como el poder lo tiene AMLO, pues será difícil investigar la realidad de las aportaciones al “Movimiento”.

Eso sí, el “Movimiento” recibió dinero, pero fue “cooperación”.

Claro, el financiamiento privado a los partidos políticos es una fuente permitida por la ley, pero hasta ciertos límites (topes fijados por el INE). Habría que revisar si la “cooperación” periódica hecha por David León, o triangulada por éste, fue reportada en los ingresos de Morena, que para el 2015 tenía un año de haber conseguido el registro nacional como partido.

Y si esa “cooperación” fue de recursos propios de David León, o provenía del Gobierno de Chiapas, porque en este caso sería financiamiento ilícito. Obviamente, Manuel Velasco ha negado cualquier apoyo económico al “movimiento”, ni modo que se eche la soga al cuello.

El caso da para mucho. Incluso, el PAN acaba de presentar una denuncia ante el INE. Sin embargo, habría que ver si el caso de la “cooperación” ya prescribió para ser indagado vía el procedimiento sancionador. Porque entonces, Acción Nacional tendría que conformarse con aprovechar el asunto con fines mediáticos para golpear a Morena, a AMLO y a la “Cuarta Transformación”.

Conocido es cuando se aproxima un proceso electoral, porque empiezan a destaparse las cañerías políticas; el ambientes se llena de un hedor insoportable.

Así ha sido de un tiempo para acá: En cada proceso electoral el pueblo mexicanos ha sido testigo del tendedero de corruptelas que se sacan los contrincantes, como si los electores tuviesen que elegir entre el menos corrupto y el más corrupto; así, sin más opción.

Hoy, sucede lo mismo en la víspera del Proceso Electoral Federal 2020-2021, cuya elección será concurrente con comicios en las 32 entidades federativas; la más grande jornada comicial, la cual, por cierto, pinta cruenta porque Morena se juega el brazo derecho presidencia: La mayoría en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Seguramente ganará, no tanto porque Morena siga siendo el movimiento en el cual ciudadanos y ciudadanas en 2018 encontraron la opción para echar al PRI de la Presidencia de México, de gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos, hartos de los priistas corruptos en la cúpula del poder.

En 2021, Morena también va por todo. Más bien, el jefe político del partido, porque éste ni siquiera ha sido capaz de auto-organizarse y auto-gobernarse; tanto así que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le encargó al INE realizar la elección interna vía encuesta para elegir titulares de la Presidencia y Secretaría General morenista.

Y mientras el partido anda dando tumbos, el jefe político anda en su papel. Eso sí, por el lado legal que le permite el ejercicio del poder, mediante el cual despliega la fuerza del Estado para “ir por los corruptos” de sexenios anteriores, sobre todo de sus dos últimos antecesores: Enrique Peña Nieto (del PRI) y Felipe Calderón Hinojosa.

Además, el caso Lozoya e involucrados en los millonarios sobornos ha servido al presidente López Obrador para desviar la atención de temas nacionales delicados como la irrefrenable pandemia Covid-19 y la falta de crecimiento económico del país.

Como sea, quizá las editoras de diccionarios tendrán que acuñar otro sinónimo de corrupción, el de cooperación.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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