CRÓNICA POLÍTICA: El “guardián” electoral

Rosy RAMALES

Andrés Manuel López Obrador es tan sui géneris, que rompe reglas no escritas de la política. Por ejemplo: Habla de política, de su partido (Morena), de elecciones, cuando el rol del Presidente de la República se debe a la neutralidad.

¿O será que no es “hipócrita” como él mismo se ha autocalificado en diversas ocasiones?

Sus antecesores respetaban la regla, pero de “dientes para afuera” (para referirlo en el lenguaje lopezobradorista), pues cuando los cuestionaban sobre temas político-electorales solían decir: “Eso corresponde al órgano electoral” “Eso le toca decirlo a la dirigencia del partido”.

Sin embargo, quien fungía como Presidente de México (del PRI o del PAN) metía hasta los codos en asuntos partidistas y político-electorales, sobre todo los emanados de las filas priistas; incluso, en una época el mismo Ejecutivo presidía el órgano electoral a través del Secretario de Gobernación.

Sin embargo, la oposición poco a poco empujó para hacer posibles equilibrios en el árbitro electoral, el titular de la Segob dejó de encabezarlo y disminuyeron los representantes del partido mayoritario (aunque todavía existe una simulación en la figura de consejero legislativo); a la par, fueron impulsadas reglas algo más equitativas.

Por cierto, varios morenistas vivieron aquellos tiempos como oposición o como priistas.

Y ahora, AMLO no solamente se explaya hablando de asuntos político-electorales y hasta parece que le dan cuerda cuando se trata del Instituto Nacional Electoral (INE), al cual trae entre ceja y ceja quizá desde cuando el Consejo General determinó multar a Morena por crear aquél Fideicomiso “Por los demás” para “ayudar” a los damnificados del sismo de septiembre de 2017 al margen de las reglas sobre el financiamiento público a los partidos.

Independientemente de que al mandatario tal vez le disguste el “modito” del INE cuando da revés a morenistas, dos situaciones son más que evidentes:

Al presidente López Obrador le gustaría un órgano electoral distinto. Cómo suele decirse…¿a modo? ¿O más equilibrado, más garante de los derechos político electorales, del sistema de partidos y de elecciones libres, auténticas y transparentes?

Y anda metidísimo en el rol electoral, máxime cuando estamos en la víspera del inicio del proceso electoral federal (en la primera semana de septiembre). Claro, en descargo él podrá argumentar que solamente es imaginación de quien lo escucha, lee o escribe, con el consabido rosario de calificativos empezando con el de neoliberales.

Parece que AMLO juega billar con ánimo de doble carambola: Tirar al INE y al mismo tiempo hacer campaña electoral a costa del árbitro. Pegarle al órgano electoral es una estrategia que le funcionó en sus participaciones como candidato…solo que ahora es gobierno.

Y ¡como gobierno! otra vez acaba de centrar sus críticas hacia el INE, al cual considera como “el aparato de organización de elecciones más caro del mundo”, sin que ello sirva para garantizar elecciones libres en el país; incluso, manifestó su intención de él mismo convertirse en “guardián electoral”.

En su mañanera del lunes, en el contexto de la pandemia, de los oídos sordos de los partidos, del presupuesto, de las próximas elecciones, una reportera preguntó: ¿qué va a pasar con el INE? Entonces ¡el presidente! se pronunció de la siguiente manera tal como lo hacen los dirigentes partidistas:

Pues todos tenemos que seguir actuando con austeridad y la campaña va a continuar…Tenemos que ahorrar para ayudar a la gente más necesitada…”

“Vamos a ir aquí dando a conocer cuántos organismos crearon y cuánto cuesta al pueblo, porque muchos de esos organismos ni los conoce la gente, no sabe la gente y mucho menos sirvieron, no hicieron nada; al contrario, los crearon para que se simulara, se hicieron de la vista gorda.”

“Y el ejemplo más claro es el INE. Crearon todo un aparato durante todo este periodo, costosísimo, es el aparato de organización de elecciones más caro del mundo y nunca garantizaron elecciones limpias y libres. Nosotros triunfamos porque fue una ola, era imposible de hacer un fraude, pero en las elecciones anteriores lo permitió el INE. Entonces, un día vamos a presentar aquí la estructura del INE y lo que cuesta.”

“Es muy importante el que sí quede claro que vamos a estar pendientes para que no haya fraude electoral. Me voy a convertir en guardián para que se respete la libertad de los ciudadanos a elegir libremente a sus autoridades.

Y más adelante dijo: “…Se acaban los fraudes electorales. Y esto no es injerencia en el INE, en el Trife. No, es sólo decir: ¿cómo le vas a entregar registro a quien no cumplió con los requisitos de lo legal?, ¿nada más porque te lo pidieron desde arriba, como sucedía antes?, ¿cómo no te vas a dar cuenta que ya rebasaron los topes de campaña?, ¿y no vas a decir nada y te haces de la vista gorda?”

¿Qué tal?

Qué no se queje, ni acuse al INE de “revanchismo”, cuando éste le inicie un procedimiento sancionador por calumniar a la institución, por cualquier injerencia en asuntos electorales o por violación a principios constitucionales.

Y en su caso, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) –que no “Trife”, éste ya no existe–, deberá respaldar las decisiones del Instituto apegadas a Derecho; caso contrario, ambos órganos electorales desaparecerán por voluntad de la “Cuarta Transformación”.

Ja. De todos modos corren el riesgo. Pero unidos, a Morena y aliados les costará un poquito de más trabajo.

Imagínense, ¿el INE un órgano al cuál nadie conoce? ¡Es el órgano electoral más conocido y confiable, junto con el TEPJF! Se han ganado a pulso el respeto y el reconocimiento ciudadano, aunque de vez en cuando consejeros y magistrados tengan resbalones.

Ahora, ¿AMLO guardián electoral? Precisamente ese es el papel del INE, ser el guardián electoral, y no solamente en cuanto a las elecciones federales sino también de las locales.

Bien die Lorenzo Córdova, que el presidente López Obrador no se preocupe, que “ya existe guardián de las elecciones”, se trata de “un organismo constitucional autónomo que es garante de nuestra democracia”; o sea, del INE.

Caray, al mandatario con facilidad le aflora ese “operador electoral” interno. Y tendrá que apaciguarlo, porque en ninguna parte de la Constitución o la ley se le otorgan facultades para vigilar las elecciones; por el contrario, él como titular del Ejecutivo tiene prohibido inmiscuirse.

Vaya, no puede ni siquiera participar formalmente como observador electoral.

Además, la idea de “fraude electoral” ya no funciona en el actual esquema de órgano electoral donde todas las fuerzas políticas tienen representación, a menos de que la Cuarta “T” cambie el esquema a partir de meter los cuatro consejeros electorales por designar para el Consejo General.

(IMAGEN: http://anapaulaordorica.com/amlo-el-primer-presidenciable-en-ir-a-votar/ )

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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