En su Plan “B”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo plantea austeridad en Congresos locales y municipios, estableciendo un tope máximo de recursos en ambos casos. Además, de reducir el número de concejales municipales.
Aunque, como decíamos en columna anterior, la propuesta tiene más de reforma hacendaria y presupuestal que de reforma electoral, con la salvedad de la reducción de concejales y de llevar a consulta popular temas electorales, cosa hasta ahora prohibida.
Está bien. Es una propuesta que ya se ganó el respaldo de los Congresos estatales y de los municipios en poder de Morena y aliados (PVEM y PT).
Todo está bien. Pero parece que los asesores de la presidenta Sheinbaum sacaron un costo por diputados dividiendo el presupuesto de cada Congreso local entre su número de diputados, pero sin considerar o precisar que el presupuesto incluye sueldos del funcionariado y del personal, materiales, servicios (luz, agua, teléfono, internet), etc.
Incluso, la presidenta Sheinbaum tuvo que hacer la precisión. Dijo:
“(Aquí está –en una tabla–) la población de las entidades. El número de legisladores locales. El presupuesto local del poder legislativo. Y el monto por legislador. Claro, no quiere decir que todo este recurso se vaya al legislador. Hay trabajadores en el poder legislativo, que tienen que recibir sus salarios, que tiene incluso muchos de ellos contratos colectivos.”
Por ejemplo, el Congreso del Estado de Oaxaca tiene un presupuesto de alrededor de 480 millones de pesos en este 2026, que quienes le hicieron la tablita a la presidenta Sheinbaum dividieron entre el número de diputados (42), operación que arrojan 11,451,255.07 pesos. Y así sacaron un costo por diputado, pero como bien dijo la Presidenta “no quiere decir que todo ese recurso se vaya al legislador”, pues gran parte de va en gasto corriente.


Y, suponemos que también en el mantenimiento de esos edificios “inteligentes” construidos en la época del PRI en San Raymundo Japan. Por cierto, nuevos lucían espectaculares. Pero con el paso del tiempo han salido todos los inconvenientes: Cada época de lluvia se inunda el sótano, los aires acondicionados jalan mucha luz y nada más le dan vueltas a los virus, también los elevadores.
Son edificos caros, para un pueblo pobre.
En fin, lo que perciben los diputados locales es distinto. Conforme a la información oficial en el sitio de transparencia, la dieta es la siguiente:

Imaginense que se divida el presupuesto de cada uno de los tres poderes entre sus respectivos integrantes para calcular el costo de cada integrante. Ups. El Poder Ejecutivo es unipersonal. Dividir el presupuesto del Tribunal Superior de Justicia entre el número de magistraturas; o dividir el presupuesto del Consejo de la Judicatura entre el número de consejeros y consejeras.

A propósito de consejeros y consejeras, el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) tiene un presupuesto de poquito más de 412 millones de pesos, entonces ¿dividiríamos este presupuesto entre seis consejerías y la presidencia del Consejo General para sacar el costo por consejero? No suena tan lógico.

Aunque sí, es el del IEEPCO parece un presupuesto un poquito alto; es casi igual que el del Congreso del Estado.
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