CRÓNICA POLÍTICA En juego la credibilidad del TEPJF y del INE

Rosy RAMALES

A finales de agosto pasado, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sorprendió con una resolución sui géneris ordenando al INE organizar las elecciones internas a la dirigencia nacional de Morena.

Sui géneris por dos razones:

Una: Porque la ley prohíbe celebrar elección de dirigentes partidistas una vez iniciado el Proceso Electoral, y el 2020-2021 estaba a punto de empezar; faltaban 15 días, lapso en el cual resultaba imposible implementar el método ordenado también por la Sala Superior.

¿Cuál? Una encuesta nacional abierta a la militancia y simpatizantes del partido.

Dos: Porque el partido en ningún momento solicitó al Instituto Nacional Electoral (INE) realizar la elección a la presidencia y secretaría general de Morena; único supuesto en ley.

No obstante, las decisiones se justifican en uso de la facultad de plenitud de jurisdicción del TEPJF, cuyas resoluciones son la última palabra; entonces no queda más que acatarlas por contradictorias o descabelladas que en ocasiones aparezcan.

Aún así hay quienes vieron en tal resolución un “estate quieto” a Morena, un intento de poner orden interno a punta de decisiones jurisdiccionales politizadas (hubo la sospecha de intervención del jefe político para dotar de institucionalidad a su partido).

Como haya sido, el efecto fue a la inversa: El desorden aumentó. Y los dos grandes grupos (donde son visibles Bertha Luján y Mario Delgado) nada hicieron por la unidad interna; por el contrario.

Y cómo no, si se están jugando el control de las candidaturas de aquí al 2024.

En fin, por esas extrañas causalidades justificadas con argumentos jurisdiccionales (por lo menos así pareció) con la resolución en comento bateó la petición del presidente interino de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, de prorrogar la renovación de la dirigencia hasta 90 días después de concluidos los procesos electorales 2020-2021:

Entonces, la Sala Superior dijo lo siguiente (según su vía oficial):

“Se consideró improcedente la prórroga ya que implica una modificación de casi un año en el cumplimiento de la sentencia principal e incidentales, que constituyen cosa juzgada, y la encuesta abierta a la ciudadanía bajo el método y condiciones que libremente determine el INE, puede llevarse a cabo en el contexto de la emergencia sanitaria con las medidas de cuidado a la salud indispensables… con este criterio se privilegia el orden público e interés social que reviste el cumplimiento de las sentencias, así como el derecho de la militancia a la renovación periódica de sus órganos.”

“Por encuesta abierta se deberá entender aquella que se realice entre la ciudadanía respecto de personas que se auto adscriban como militantes y simpatizantes de Morena…dado que el propio partido ha generado una circunstancia de falta de certeza y confiabilidad con un padrón diverso al previamente validado por el INE, además que en ella podrá participar como candidato cualquier militante que cumpla los requisitos estatutarios, salvo el de ser consejero nacional.”

La misma Sala Superior dictó las bases para la elección interna de Morena. Y que ahora salga con revocarla sería un contra-sentido, con todo y que culpe al INE de haber incurrido en fallas de organización.

Más bien, la falla es de la Sala Superior que desde aquella sesión de fines de agosto debió prorrogarla privilegiando sobre todo el cumplimiento de la ley, la prohibición de comicios de dirigencia partidista una vez iniciado el proceso electoral.

Luego dejar tan abierta, tan abstracta, dicha elección, pues dio pie a la inconformidad de morenistas, quienes de por sí nunca están de acuerdo con nada ni con nadie, ni entre ellos mismos. Y no destrozan a su líder moral, nada más porque sin él se acaba Morena.

En fin, posteriormente la Sala Superior al resolver impugnaciones relativas ordenó al Consejo General del INE “modificar algunos aspectos de la convocatoria” para realizar la elección interna de Morena “para considerar el principio de paridad de género”.

Luego, el 23 de septiembre, dicha Sala confirmó los lineamientos emitidos el Consejo General para el proceso morenista, con algunas salvedades.

Ese mismo día, confirmó el registro de Yeidckol Polevnsky para contender por la presidencia de Morena, el cual había sido impugnado por compañeros de su partido.

Y más recientemente, por unanimidad de votos la Sala Superior confirmó los cambios realizados el pasado viernes 18 de septiembre por el Consejo General del INE “relativos a los lineamientos, cronograma y convocatoria relacionados con la elección de la presidencia y secretaría general” morenista.

Y que ahora salga la referida Sala con que siempre no va la elección interna echando mano de cualquier argumento, incluso falta de certeza en la organización por parte del Instituto, enlodará el prestigio tanto del TEPJF como del INE.

Ese es el riesgo mayúsculo: Echar a la basura una credibilidad ganada a pulso durante años en la historia electoral mexicana.

Porque además como ya se ha dicho, una extraña decisión de la Sala Superior queda bajo sospecha cuando, como ahora, primero sale el líder moral morenista manifestando su enojo por los desencuentros en su partido y luego se filtra el proyecto de sentencia del órgano jurisdiccional proponiendo posponer la elección interna.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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