CRÓNICA POLÍTICA: En Morena tienen miedo de perder en 2021

Rosy RAMALES

En Morena merodea el miedo de perder en 2021, sobre todo la mayoría de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión; brazo derecho del primer Presidente de México emanado de la “izquierda”, Andrés Manuel López Obrador.

La Cámara Baja es donde hasta ahora morenistas y aliados han podido confeccionar reformas para concretar proyectos presidenciales en beneficio, no del pueblo y de la Nación al 100%, sino de un proyecto político-electoral para permanecer en el poder.

En Morena no quieren quedar como “debut y despedida”; ni como un gobierno de ocasión como lo fue el PAN durante dos sexenios, sino pretenden perpetuarse en el poder tal como lo hizo el PRI; y quizá peor, a la mala, pasando por encima de todo y de todos.

Y a dos años del arrollador triunfo, a los morenistas se les nota el dinero, la ambición del poder por el poder y, además, el miedo de perder en las próximas elecciones intermedias, que además serán concurrentes con comicios locales en las 32 entidades federativas.

Basta asomarse a los discursos de “vacas sagradas” del morenismo con motivo de la celebración del segundo años del triunfo electoral para percatarse de inmediato de la gran preocupación existente en las filas del partido en el gobierno.

El presidente del Instituto Nacional de Formación Política de Morena, Rafael Barajas, admitió haber problemas en Morena, porque no se han erradicado los vicios de la vieja política; ha habido traiciones, persiste el sectarismos y la cultura de la vieja izquierda; el ejercicio de gobierno desgasta y se han cometido errores.

Lo último puede ser natural, pero lo demás solamente es producto de la conformación de un partido político con desprendimientos de lo peor de otros partidos, con trozos de ultra radicales, con falsos luchadores sociales, con demócratas de a mentiras; con sus honrosas excepciones.

Entonces, el resultado es que los “protagonistas del cambio verdadero” en realidad no lo son, porque están sumidos en el panorama que bien bosqueja Rafael Barajas.

Y la sociedad civil lo tiene claro. Aquella sociedad civil que en los procesos electorales del 2006 y 2012, tuvo miedo de volcarse en las urnas electorales por AMLO, pero que se volcó en 2018; esa misma ahora tiene miedo del rumbo por donde se lleva al país.

Si algo han demostrado los morenistas, es su falta de capacidad para auto-organizarse, para auto-gobernarse, y su falta de sentido de dirección; así como demasiada arrogancia, autoritarismo, soberbia, antidemocracia.

Y así están gobernando México, entidades federativas, legislando desde el Congreso de la Unión y congresos locales, ayuntamientos.

A dos años, el hedor a decepción flota en el aire.

Por algo, tanto Rafael Barajas y el coordinador de la bancada de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, plantean una estrategia electoral de tierra: Recorrer casa por casa, pueblo por pueblo, barrio por barrio.

Quizá se refieran a las zonas donde se concentra el voto cautivo; un voto compuesto por beneficiarios de programas sociales. Por eso, éstos son prioridad para el Gobierno Federal, partido y aliados electorales.

Aunque…si es voto cautivo ¿para qué recorrer casa por casa? Ese voto ya lo tienen seguro, igual como el de los agremiados de algunos sindicatos con todo y la prohibición del voto corporativo. Los morenistas son fanáticos de lo prohibido.

Sin embargo, lo que necesitan es el voto de la sociedad civil, el voto volátil, el voto indeciso y el voto oculto (éste es del elector que dice que votará por el partido “X”, peo en realidad votará por “Y”, pero miente por temor a perder el trabajo, el beneficio.)

Precisamente es el voto que ha venido perdiendo Morena y aliados; desencantado con el ejercicio del gobierno. Y es el voto que en 2018 le dio el triunfo a AMLO y su coalición “Juntos Haremos Historia”, harto del PRI y decepcionado del PAN.

Por López Obrador y por los candidatos de la citada coalición votaron hasta los ricos, fifís y neoliberales; esos que ahora son golpeados brutalmente desde el Ejecutivo y el Legislativo. Claro, en la clase pudiente hubo excepciones.

También la clase media se volcó por AMLO. Sin embargo, no fue correspondida. Por ejemplo, tan pronto y como el tabasqueño asumió el poder, muchos burócratas se quedaron sin empleo.

En fin, ¿con qué cara se presentarán morenistas a pedir el voto casa por casa, pueblo por pueblo, barrio por barrio? Máxime cuando la situación se ha agravado por los efectos de la pandemia.

Sin embargo, parece preocuparles más la selección de candidaturas, que la frente en alto para poder mirar a los electores.

El dirigente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, lo dijo de la siguiente manera: “Tenemos que prepararnos desde hoy. Morena tiene que elegir a sus mejores candidatos. No va a ser el poder del dinero ni la fama efímera quienes nos represente en los Poderes de la Unión, ni en los espacios legislativos ni tampoco en las responsabilidades administrativas”.

Ja. Y ahí está un golpecito para aquellas “vacas sagradas” morenistas que aspiran a un cargo de elección popular para el 2021, o para legisladores que pretenden reelegirse.

Los candidatos, consideró el líder de Morena, deben ser personas “con solvencia moral, comprometidos con el pueblo, leales a la cuarta transformación, con muestras contundentes que han manejado con honestidad todas las responsabilidades donde han estado participando y, sobre todo, que han garantizado la pulcritud y racionalidad en el manejo de los dineros que son de los contribuyentes.”

Ups. ¿Y dónde están tales dechados de virtudes? Por lo menos con “solvencia moral” y “comprometidos con el pueblo”, Morena no los tiene. Otro factor del miedo a perder.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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