CRÓNICA POLÍTICA: Falta cultura sanitaria… y una realidad municipal

Rosy RAMALES

En diversos municipios del país la gente se adelantó al regreso a la “normalidad”, porque tienen necesidad de trabajar; de llevar qué comer a su familia, además de pagar servicios esenciales como energía eléctrica, agua potable, teléfono.

A ello, agréguenle la necesidad de pagar deudas con las tiendas donde compraron en “abonos chiquitos” ropa, calzado, electrodomésticos; o con las cajas de ahorro con las cuales contrataron un préstamo pequeño.

Así que no les es suficiente el “apoyo” de los programas sociales del gobierno, ni los créditos de 25 mil pesos que ni siquiera podrán pagar a largo plazo, y tampoco pueden buscar un mejor trabajo porque en la emergencia sanitaria COVID-19 no hay empleo.

Por algo, el programa crediticio del Gobierno Federal hasta el momento no ha alcanzado el éxito esperado.

Incluso, hay personas (quizá contadas en millones) que no se encuentran entre los beneficiarios de programas sociales porque no reúnen las características o requisitos, pero que, sin embargo, sufren pobreza desesperante: Viven al día y ahora ni siquiera cuentan con el trabajo eventual.

También profesionistas, comerciantes y empresarios padecen los efectos económicos negativos del confinamiento por el coronavirus, salvo aquellos con puestos de servidores públicos en cualquiera de los órdenes de gobierno, sobre todo los medios y altos mandos.

Todo lo descrito es una realidad, sobre todo en provincia, porque en la dinámica en las grandes ciudades en sí misma impone la implementación de medidas sanitarias, y aún así en barrios, colonias y demarcaciones distintas, es evidente la apatía.

Por una u otra razón, hay personas que nunca se quedaron en casa. Y quienes lo hicieron, empezaron a salir hace varios días, no porque ya no aguanten el encierro, sino porque sus reservas económicas se han ido agotando para subsistir o para pagar la nómina de sus pequeños y medianos negocios.

FALTA DE CULTURA SANITARIA

Todos queremos la pronta terminación del confinamiento. Sin embargo, en nuestro querido México hace falta una cultura sanitaria, que ayude a combatir la propagación de los contagios COVID-19.

Porque también es cierto que en la emergencia sanitaria, no todo es tarea del gobierno; las personas que habitamos este país debemos de contribuir a frenar al coronavirus. Sin embargo, no dimensionamos la importancia de lavarnos las manos constantemente, de guardar la sana distancia, de usar cubre-bocas, de limpiar con cloro todo tipo de superficies, etc.

Es más, hemos visto personas caminando por las calles con el cubre-bocas a la mitad de la barbilla, o sentadas en banquetas donde otras personas han escupido, o llevando de la mano a niños, o mujeres embarazadas sin la menor protección.

IGNORAN A LOS PRESIDENTES MUNICIPALES

Hay autoridades municipales que han tomado enérgicas medidas para proteger a los habitantes de sus demarcaciones: No permiten la entrada a personas que no sean originarias o avecindadas; piden constancia de no padecer COVID-19 para permitir el acceso a visitantes; a los migrantes que regresan tan pronto llegan los ponen en cuarentena, etc.

Ha sido el caso de varios municipios de Oaxaca.

Pero hay otros municipios a lo largo y ancho del país, donde las autoridades municipales no implementaron medidas sanitarias adicionales a las dictadas por los gobiernos federal y estatales, y éstas son abiertamente desacatadas por habitantes de diversos lugares.

De muy poco han servido los anuncios sobre la sana distancia, de lavarse las manos y de usar cubre-bocas, pues las personas se aglomeran en las tienditas sin la menor medida sanitaria. Incluso, este tipo de establecimientos son concurridos por señores que se dan cita para convivir a la puerta de la tiendita tomando alguna bebida alcohólica.

¿Y quién pone orden?

La gente desobedece, ignora, a la autoridad municipal.

LOS MUNICIPIOS DE LA ESPERANZA

Todo lo anterior sirva como contexto para decir que el regreso a la normalidad exige de manera urgente implementar mecanismos para obligar a las personas a cumplir con medidas sanitarias como el lavado de manos, el uso de cubre-bocas, evitar sentarse en las banquetas.

De otra manera, el regreso a la normalidad se complicará.

Porque la realidad no es color de rosa, como bien lo manifestó un lector: “De acuerdo a la presentación (hecha ayer) hay sólo 269 municipios de la esperanza, de los cuales 203 están en Oaxaca, es decir que hay sólo 66 en el resto del país, por otro lado, esos 269 municipios representan apenas el 11% del total de municipios del país.”

Entonces, el regreso a la normalidad, que si bien ya urge en términos productivos y económicos, también exige la corresponsabilidad del gobierno y sociedad para no relajar medidas sanitarias; por el contrario, será necesaria inculcar y arraigar la cultura sanitaria.

Quizá haga falta nombrar comités vecinales encargados de vigilar que en cada casa de cada cuadra, de cada manzana, las personas cumplan con medidas sanitarias.

Volvamos a la normalidad, pero también cuidándonos.

Claro, la ciudadanía debe cuidarse así misma porque los gobiernos solamente cuidarán sus intereses políticos, electorales y económicos.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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