CRÓNICA POLÍTICA: Federación ¿sacrificará a estados y municipios?

Rosy RAMALES

Ciertamente, la pandemia agarró desprevenidos a todos: Estados nacionales, gobiernos, personas físicas y morales, y población en general.

Nadie esperó el desastre en 2020, salvo la mente perversa que inventó el COVID-19 en algún laboratorio, si acaso fuese cierta la teoría de la mutación química del virus para efectos de terminar con la sobre-población o como arma de guerra entre potencias.

La ciencia (dicen) aún es lejana a tales logros. Por lo tanto, se cree más en que el virus provino de un murciélago, el cual infectó a otro animal o, incluso directamente al hombre, concretamente en China donde acostumbran comer una diversidad de fauna exótica.

Como sea, el coronavirus sorprendió cual tsunami a media noche en países asiáticos y europeos, donde se extendió el contagio después de China.

Pero los países de América tuvieron tiempo para tomar medidas preventivas al ver lo que ocurría en Asia y Europa, donde cientos de personas morían diariamente a causa de la COVID-19.

México debió cerrar fronteras, decretar la sana distancia obligatoriamente y, entre otras medidas, implementar una estrategia integral de reactivación económica para hacer frente a los efectos de la pandemia.

Pero nada de eso ocurrió. México quiso verse solidario y humanista abriendo las fronteras a todo visitante. Y en nuestro país, mexicanas y mexicanos empezaron a contagiarse por tener algún tipo de contacto con extranjeros.

La sana distancia no ha dado los resultados esperados porque mucha gente no lo tomó en serio; siguió y sigue saliendo a la calle sin medidas de protección. El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador puso el mal ejemplo cuando continúo sus giras, sugiriendo, incluso, darse abrazos y besos.

El Gobierno Federal obligó a empresas y comercios a mantener cerrado pagando sueldos a los trabajadores, sin ofrecer un programa de estímulos fiscales como parte de una estrategia de reactivación económica.

Y ya ve. No hay empresa, comercio, que aguante sosteniendo una nómina sin tener ingresos, teniendo además que pagar impuestos, renta, servicios.

Y ahí está, el presidente López Obrador ha reconocido que con la pandemia se perderán un millón de empleos en México. Pero, según él la pérdida se contrarrestará con sus programas sociales y con la construcción del Tren Maya, del Aeropuerto Felipe Ángeles y con la Refinería de Dos Bocas, además con la entrada en vigor del T-MEC.

Los programas sociales no generan empleos; son más bien una especie de becas y el dinero sale del mismo gobierno…mejor dicho, de los mismos contribuyentes.

¿Dónde irán a prestar sus servicios los afiliados a Jóvenes Construyendo el Futuro? Vaya, las empresas que sobrevivan a la pandemia trabajarán con el mínimo de personal, y será el más experimentado para optimizar recursos. Solo por citar un ejemplo.

En fin, nuestro país, en cuyo presupuesto es pilar fundamental el ingreso petrolero, tampoco esperó una caída en los precios del petróleo.

Así es que la pandemia, el desplome del combustible, recaudación fiscal con vaivenes y el sostenimiento de una obesa burocracia “dorada”, tienen a México al borde de la crisis económica, sin que el presidente López Obrador tenga la voluntad de sacrificar sus proyectos (Tren, Aeropuerto, Refinería).

Por el contrario, tal parece que sacrificará todo, menos sus proyectos. Y en ese tenor, ya se habla de la probabilidad de que la Secretaría de Hacienda recorte casi 12% en el monto de participaciones a Estados y Municipios.

¿Qué harán los gobernadores y presidentes municipales? ¿Permitirán que la Federación les arranque el presupuesto destinado para acciones en entidades federativas y municipios? ¿Estarán dispuestos a endeudar más a la población? ¿O también van por ahorcar a los contribuyentes?

Son 32 entidades federativas, por lo tanto son 32 mandatarios estatales y más de dos mil presidentes municipales, que bien pueden defender el dinero destinado a sus áreas de influencia; estados y municipios también tienen necesidades.

No todo es la federación.

Parece que la pandemia ha terminado con el federalismo y con la Confederación Nacional de Gobernadores (Conago); una convidada de piedra. 

Solo los gobernadores de Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Michoacán, Durango, Colima y Jalisco, han manifestado desacuerdos con el Gobierno Federal. Obviamente, sin dejar de lado el ingrediente político-electoral.

Y es políticamente entendible que lo gobernantes y ediles emanados de Morena y aliados, agachen la cabeza. ¿Pero los de oposición?

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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