CRÓNICA POLÍTICA: Gubernaturas 2021 y 2022

Rosy RAMALES

Harto se ha dicho que en las elecciones 2021 la joya de la corona será la mayoría de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión para que Morena y aliados sigan siendo el brazo del presidente Andrés Manuel López Obrador para concretar su proyecto político y mantener el poder de manera indefinida.

Quien sabe si vía un partido hegemónico al estilo PRI, pero ahora de “izquierda”: Morena. O como lo intentó Evo Morales en Bolivia manipulando el Congreso y a la Corte, aunque solo consiguió permanecer en la presidencia boliviana de 2006 a 2019.

En México, en el aval a una consulta popular se encuentra el caso más reciente de cómo la Suprema Corte de Justicia de la Nación puede bailar al son que le toquen; imagínense cuando el mandatario ponga más ministros vía el órgano competente.

Y del Congreso ni se diga, sin oposición cuantitativa ni cualitativa Morena y aliados han sentados sus reales; su más reciente logro es la desaparición de alrededor de 150 fondos y fideicomisos, entre éstos el Fonden.  Quieren, dicen, transparentar los recursos, pues tales figuras representaban la “caja chica” de funcionarios federales y estatales.

Quizá. Pero dado el contexto en que se da, más bien pareciera tender al control político vía un control económico. Y así ni quien los pare. Además, los recursos que estaban destinados a fondos y fideicomisos pueden tapar “hoyitos” de la “Cuarta Transformación”.

Con distintas estrategias los gobiernos del PAN también intentaron mantener el control. Pero les falló principalmente por dos razones: No cumplieron las expectativas ciudadanas al ejercer el poder, ni tuvieron mayoría en alguna de las cámaras del Congreso.

GUBERNATURAS 2021 Y 2022

En fin, ahora Morena va por extender su poderío en las entidades federativas, sobre todo en las 15 donde en 2021 se jugarán gubernaturas: Campeche, Guerrero, Michoacán, Tlaxcala, Colima, Querétaro, San Luis Potosí, Nuevo León, Zacatecas, Nayarit, Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Baja California Sur y Baja California.

De hecho lo tiene en Baja California, pero como es una gubernatura de dos años intentará conservarla a como dé lugar; saldrá el polémico Jaime Bonilla Valdés, quien pretendió extender su mandato de 2 a 5 años mediante maniobras políticas y legislativas, pero los tribunales las echaron abajo.

Actualmente, Morena gobierna en seis entidades federativas:  Ciudad de México, Chiapas, Veracruz, Puebla, Tabasco y Baja California.

Y por el momento, los siguientes partidos gobiernan en las entidades a disputarse en 2021: PRI: Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. PAN: Baja California Sur, Chihuahua, Querétaro, y Nayarit (en alianza con el PRD). PRD: Michoacán. Morena: Baja California. INDEPENDIENTE: Nuevo León.

Según algunas encuestadoras, en su medición de septiembre pasado, Morena encabezaba las preferencias electorales para el 90% de las gubernaturas.

¿Qué tal? Claro, ahora faltan las mediciones tras el recuento de daños por las elecciones internas a la dirigencia nacional. Y otra medición más real será aquella que hagan cuando Morena tenga candidatos y candidatas a las gubernaturas en las 15 entidades.

No obstante cualquier bajón en la preferencia electoral, todo pinta para que se quede con la mayoría de las gubernaturas en 2021.

Y luego vienen las de 2022 en los siguientes estados: Oaxaca, Colima, Hidalgo, Durango, Aguascalientes y Quintana Roo.

Como ven, nuestro país se encuentra en una situación permanente de elecciones, lo cual explica que los actores políticos dejen de lado graves problemas como la pandemia y la crisis económica, para echar la carne al asador por el control vía electoral.

CASO OAXACA

Las elecciones 2022 se miran lejos. Sin embargo, el proceso electoral está a la vuelta de la esquina: Empezará casi terminando el proceso electivo concurrente 2020-2021.

Así que también andan caldeados los ánimos en las entidades con renovación en 2022. Por ejemplo en Oaxaca, donde Morena se ve con la gubernatura en la bolsa gracias a la fuerte presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador; por algo es una de sus entidades favoritas, la cual visita por lo menos una vez al mes.

Y en Oaxaca, el senador Salomón Jara Cruz anda desbocado por la candidatura de Morena, aunque lo niegue pero sus actuaciones son elocuentes.  Pero según cuentan anda flojo en el ánimo de AMLO.

Es más, hace buen rato dejaron de considerarlo en el templete en las giras presidenciales. Pero para matizar el desdén, tampoco le dan mucho juego en dichas visitas al resto de senadores oaxaqueños: Susana Harp, de Morena, y Raúl Bolaños Cacho Cué, del PVEM.

Los nombres de Susana y de Raúl igualmente suenan para la sucesión oaxaqueña. Y en una de esas ella es la favorecida con la candidatura morenista.

Pero también hay otra carta, y fuerte: Adelfo Regino Montes, cuyo perfil daría congruencia a la bandera indigenista de AMLO, impulsando una candidatura indígena. Imagínense, en un estado con 417 municipios de sistemas normativos indígenas, cabría perfectamente un gobernador indígena.

Salomón también es indígena. Sin embargo, hace mucho en su lucha los indígenas dejaron de ser prioridad.

En fin, para la sucesión oaxaqueña tampoco habría que perder de vista a Narcedalia Ramírez Pineda; una política de caminar discreto por las comunidades operando una política social de resultados sostenidos.

También hay que tener presente eventuales coyunturas como las siguientes: Polarización al interior de Morena, y una negociación PRI-Morena, considerando que priista es el gobernador saliente.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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