CRÓNICA POLÍTICA: Morena: “cuando la riqueza entra por la puerta, la unidad sale por la ventana”.

Rosy RAMALES

A ver cómo le va a la 4-T en las elecciones 2027, cuyos procesos electorales (federal y locales) iniciarán después del segundo semestre de 2026; en breve. Pero tan en breve que los demonios se soltaron antes de Semana Santa, en Morena, en el PVEM y en el PT.

En las elecciones de 2018 les fue muy bien, y en los comicios de 2024 les fue mejor porque funcionó el Plan “C”, pero sobre todo porque mantenían cierta cohesión como 4-T hacia objetivos comunes y, cada aliado, unidad interna. 

Hoy parece distinto, al menos en la antesala electiva. De entrada, sus pretensiones son diferentes respecto de la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum; el PVEM y el PT han mantenido su postura de rechazo a la reducción de legisladores plurinominales y del financiamiento público partidista. 

Así quedará, al parecer, con cierta innovación en la forma de elegir pluris. Pero mantener los 200 en la Cámara de Diputados, y los 32 en la de Senadores, evitará la ruptura entre los partidos de la 4-T, propiciando la aprobación de una reforma electoral que, además, seguramente va a sostener la fórmula para facilitar la sobrerrepresentación (por cierto, herencia priista).

Donde sí puede haber fractura es en la selección de candidaturas: Método y restricciones. Fractura entre los partidos aliados, y fracturas internas en cada uno sobre todo en Morena. Por ejemplo, al seleccionar las candidaturas a las gubernaturas de San Luis Potosí, Zacatecas y Guerrero; 3 de las 17 a renovarse en el proceso 2026-2027.

Ya ven, Manuel Velasco Coello acaba de ‘destapar’ a Ruth González como candidata a la gubernatura de San Luis Potosí para suceder a Ricardo Gallardo, esposo de esta senadora. Entonces, el PVEM tendrá que ir solo en la elección de 2027 porque tal postulación choca con la prohibición del “nepotismo electoral” impulsada por Morena de Sheinbaum. 

En una alianza, generalmente no aplican las prohibiciones internas de un partido político. Pero Morena quedaría muy mal respaldando la candidatura de la esposa del gobernador, lo mismo si avala las postulaciones de Saúl Monreal y de Félix Salgado a las gubernaturas de Zacatecas y Guerrero, donde gobiernan, respectivamente David Monreal y Evelyn Salgado, por Morena o por alguno de los partidos aliados.

El Verde en San Luis Potosí ya se midió sin Morena en San Luis Potosí en 2021; compitió en alianza nada más con el PT. Pero es incierto si tenga la misma suerte en la próxima sucesión con el estigma del llamado “nepotismo electoral”, aun cuando en estos momentos la esposa del gobernador puntee para la candidatura a la gubernatura.

Manuel Velasco algo trae entre manos al desafiar a la presidenta Claudia Sheinbaum. 

En fin, Morena parece tener el mayor riesgo de fractura. Parece que le aplica a contrario sensu el dicho: “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”. La riqueza llegó a Morena como partido en el poder, pero la unidad se le escapa. 

Ahí está, por ejemplo, Campeche con los desaciertos de la gobernadora Layda Sansores, quien se peleó con diputados locales de la bancada guinda, y ahora se pelea con el diputado Ricardo Monreal por exhortarla a respetar la división de poderes en aquella entidad. 

Así en cada una de las 24 entidades federativas donde gobierna, hay diferencias entre morenistas, o entre Morena y partidos aliados. 

A eso súmele los desencuentros y escándalos nacionales como el generado a partir del libro de Julio Sherer Ibarra “Ni venganza ni perdón”, en el cual revela un entramado de situaciones ilícitas que involucran a personajes de los gobiernos de Morena, en franco choque con los principios guindas de “no mentir, no robar y no traicionar”.

Minan el ánimo ciudadano, escándalos previos: Adán Augusto López Hernández y su relación con Hernán Requena, líder de la “Barredora”; los viajes al extranjero de personajes morenistas, acusaciones de huachicol, etc. Vaya, tipo por viaje al partido en el poder.

A lo anterior, añadan el desgaste natural del ejercicio de poder. Sí, la presidenta Claudia Sheibaum sale con alta aprobación ciudadana, ¿pero Morena?

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rosyrama@hotmail.com


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