CRÓNICA POLÍTICA: Morena hace como quiere a ministros y magistrados

Rosy RAMALES

Qué mal quedó la Suprema Corte de Justicia de la Nación con el voto forzadísimo de seis de los once ministros a favor de la “constitucionalidad” de la consulta popular solicitada por el presidente Andrés Manuel López Obrar.

Quisieron quedar bien, pero quedaron en ridículo. Seguramente son el hazme reír entre la comunidad nacional e internacional en materia jurisdiccional y de derechos humanos.

Y de lo mismo tampoco salvaron al mandatario nacional.

Al final, avalaron una constitucionalidad al modo de ellos con una pregunta nadita parecida a la planteada por el peticionario.

El presidente AMLO pretendía consultar la siguiente pregunta:

¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen, y en su caso sancionen, la presunta comisión de delitos por parte de los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”

Muy claro el objetivo, ¿no?: Enjuiciar penalmente a sus antecesores. Pero los magistrados le cambiaron totalmente la pregunta de la siguiente forma:

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

¡Ups! ¿Qué es eso? Ja, pues es una pregunta con la cual los ministros intentaron salvar la integridad de la Constitución Política, al tiempo de darle gusto a medias al presidente AMLO evitándole un golpazo seco y directo con declarar de manera unánime la inconstitucionalidad de la consulta popular.

Pero así, ni ellos mismos lavaron su dignidad. De todos modos se vieron como súbditos del Ejecutivo en detrimento de la independencia del Poder Judicial.

Aunque en los hechos prevalezca cierta actitud de ministros y ministras en general de cumplir con su función de garantes de la Carta Magna.

Qué difícil ha de ser tener que tomar decisiones políticas forzadas cuando la naturaleza es jurisdiccional; es como debatirse internamente entre el ser y el deber ser.

Visto minuciosamente, el Pleno de la SCJN no aprobó exactamente el enjuiciamiento pretendido por el mandatario nacional en contra de sus antecesores; era inconstitucional, y lo sabían perfectamente los once ministros y ministras, aunque seis de ellos hayan argumentado de manera forzada y cantinflesca a favor de la consulta.

Materia y pregunta de la consulta popular van junto con pegado. Tan así, que algunos ministros condicionaron su voto a favor siempre y cuando se cambiara la pregunta. Y se cambió por una que además de diferente a la original, resulta muy generalizada, abstracta.

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

¿Qué acciones pertinentes?

¿Qué decisiones políticas?

¿Cuántos años pasados?

¿Qué actores políticos?

Y lo más sui géneris, ¡se consultará garantizar la justicia!

Ante tanta generalidad, que se aproveche para investigar de una vez a “los actores políticos” correspondientes de los dos últimos años del sexenio lopezobradorista, lapsos que ya corresponden al pasado.

Otra cosa: La consulta popular tendría lugar el primer domingo de agosto, y no el día de la jornada electoral como lo pretendía el peticionario.

El ministro Saldívar lo dejó claro en una serie de entrevistas en diversos medios de comunicación, en las cuales trató de explicar la decisión colegiada de seis ministros a favor de la “constitucionalidad” de algo que al final ni será consulta, ni consultará el asunto solicitado.

Porque además el resultado nada más vinculará al Ejecutivo Federal para realizar las “acciones pertinentes” para esclarecer decisiones del pasado.

¿Qué no de todos modos se consultaría una obligación que debe cumplirse?

AHORA VAN POR EL OTRO “OSO”

Morenistas ya salieron a lavarse las manos circulando un proyecto de acuerdo de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para cancelar la elección interna de Morena.

¿No será que ciertos morenistas ya se dieron cuenta que la encuesta la daría el triunfo a Porfirio Muñoz Ledo y no al candidato oficial (Mario Delgado Carrillo)?

Entonces hay que descarrilar la encuesta, pero no mediante un escándalo político, sino por la vía jurisdiccional aprovechando una diversidad de impugnaciones, entre éstas de quienes no quedaron como candidatos resultado de la encuesta de reconocimiento.

Qué casualidad de que el jefe político de Morena se pronunció a favor de la encuesta, y la Sala Superior en una de sus resoluciones ordenó al INE organizar la elección interna de este partido vía encuesta, aprovechando su facultad de plena jurisdicción (porque en realidad solo los partidos pueden solicitarlo).

Qué casualidad de que un día el presidente AMLO manifiesta públicamente su enojo en contra de los morenistas y los manda al “carajo”, y días después trasciende el proyecto de acuerdo para cancelar la elección vía encuesta.

Lo malo es que el órgano jurisdiccional otra vez le echará la pelotita al INE…más bien, la culpa, porque no se habría cumplido con los principios democráticos.

Vaya, sí que morenistas hacen como quieren a ministros y magistrados.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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