CRÓNICA POLÍTICA:  Morena-Oaxaca, ¿poder tras el trono?

Rosy RAMALES

Para ser el partido político gobernante, el más poderoso, el Comité Ejecutivo Estatal de Morena debería ser algo serio para la militancia guinda en Oaxaca, integrado por personas serias, honorables, con prestigio político, con luz propia, con trayectoria personal.

No que parece un Club de Tobi, una versión política de la Banda Timbiriche, una rebanada del pastel reservada al círculo más cercano del grupo gobernante, un pedazo de poder vía herencia política, un espacio donde es filosofía el refrán “echando a perder se aprende”.

Y no se trata de la edad cronológica, sino de la madurez política, del conocimiento teórico y práctico, del comportamiento público, de la seriedad en la conducción de un partido en el poder que pretende continuar gobernando, de la conciencia de que un partido político es una entidad de interés público y no patrimonio personal.

La ciudadanía ve, piensa, reflexiona. Ya no la engañan. Por eso cuando la nueva dirigencia estatal, encabezada por Alejandro Velasco Armas, sale a decir que “Morena es un instrumento del pueblo y para el pueblo”, ya no resulta creíble. Ciertamente es un partido “nacido de la lucha social y del anhelo de justicia” pero ya no es ni la caricatura de su esencia.

Hoy lo comandan formalmente personas que si bien no nacieron en pañales de seda, sí les pusieron el poder en charola de plata. 

Morena ahora se parece tanto al PRI-Oaxaca de aquella época de juniors incrustados en la dirigencia estatal sin más mérito que provenir de la casta priista. 

Bienvenidas las nuevas generaciones de políticos, pero con méritos propios y, sobre todo, con el compromiso puesto en Oaxaca, no en su comodidad personal.

Alejandro Velasco Armas ‘electo’ por el Consejo Estatal de Morena, donde la mayoría de las y los consejeros pertenecen al grupo político gobernante, tiene el deber moral de legitimarse realizando una conducción partidista impecable. En principio a ver cómo se quita el estigma de marioneta de Emmanuel Navarro, quien tiene toda la pinta de poder tras el trono junto con allegados, según dicen en corrillos guindas.

Y eso no es bueno rumbo a las elecciones intermedias del 2027, cuyo proceso electoral iniciará en septiembre próximo. Cuando las dirigencias son bicéfalas o tricéfalas, las cosas salen mál, con sus excepciones. A veces hasta derivan en conflicto porque el dirigente formal se rebela al dirigente fáctico. 

Y se arriesgan a dar más argumentos a los órganos nacionales para decidir las candidaturas para las diputaciones federales, diputaciones locales y presidencias municipales. Por cierto, la mayoría de las actuales curules federales no son afines al grupo gobernante local.

En su momento como presidente estatal de Morena, Emmanuel Navarro presumió que armaría una estructura de afiliados “de carne y hueso” al doble de la meta planteada por el Comité Nacional de 377 mil; o sea, unos 754 mil afiliados. 

¿Y dónde estuvieron en la jornada de Revocación de Mandato? Y no nos referimos a una movilización desde Morena por la prohibición de ley, sino al compromiso de la militancia con el jefe político del partido guinda en Oaxaca: Salomón Jara. Vaya, ni siquiera se vio el trabajo de cercanía con el “pueblo” de los 2 mil 500 comités seccionales.

Seguramente nadie le jaló las orejas a Emmanuel Navarro por los lazos con el gobernador Salomón Jara. Si alguien distinto hubiese liderado, lo hubiesen puesto de patitas en calle. Su salida de la presidencia estatal de Morena formalmente obedeció a otras razones.

Su sucesor, Alejandro Velasco Armas, al asumir el cargo, dijo: Venimos del trabajo organizativo, de la formación política y del territorio. La transformación no nace en las oficinas; se construye caminando comunidades, escuchando de frente y asumiendo el compromiso con nuestra gente. Seguiremos cerca del pueblo, organizando, formando y fortaleciendo la estructura desde abajo. Porque el cambio verdadero se construye en el territorio.”

Pero nada que ver con aquella generación de la izquierda de organizar en cualquier lugar menos en salones de lujo, de caminar a pie no en camionetas machuchonas, de real cercanía con el pueblo. Claro, cuando el compromiso existe con el propio partido, con el estado y con la ciudadanía, sale sobrando el origen.

En fin, a ver si Alejandro endereza el rumbo del pastel…perdón, de Morena Oaxaca.

***

rosyrama@hotmail.com

rosyramalesg@gmail.com


Descubre más desde Rosy Ramales

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *